30 noviembre 2006

¿Escucho un nuevo mundo?


La relación con el pasado pue
de ser múltiple y contradictoria, dichosa o amarga; uno puede vivir colgado de tiempos supuestamente mejores, uno puede odiar el pasado por lo que tiene de caníbal. También puede intentar inventarse algo nuevo con los materiales dados, consciente de las deudas contraídas, sin perder de vista que en el movimiento y la mudanza está buena parte del encanto del transcurrir de los días. Y, ¿a cuento de qué viene esta lírica reflexión karpoviana? Pues ni más ni menos que a cuento de los 20 años de C-86 y de la acción liderada por el ubicuo über-indie Roque, factotum del militante blogzine Mira el Péndulo, que acaba de compilar y editar una asombrosa revisión de la actividad indie planetaria. Su particular visión del '86 visto desde la trinchera del '06, concretada en una cita de cassette que promete convertirse en objeto de culto: el C-06 .



A priori la inciativa no está nada mal, responder a la mediocre lista de canciones organizada por el famosísimo blog indie mp3 con una compilación que sirviese de tributo sónico, más digno, al C-86. Siendo fiel a los cánones marcados por la dichosa cinta y sin olvidar lo que de seminal tuvo aquel invento. Siguiendo, por tanto, las enseñanzas del modelo original, este C-06 nace con la intención de poner en el mapa a una pléyade de minúsculas luminarias del indie-pop más cenutrio, canónico y radical. Si la compilación hecha por el blog anglosajón optó por la fácil vía de juntar a grupetes de medio pelo que sonaban por las redes sociales más enrolladas, Roque, ayudado por el resto de los chicos de MEP y (de manera decisiva) por el incombustible Manuel Soleado , decidió sumergirse en lo hondo de la Red de redes, allí donde apenas llega la luz del día, para extraer las melodías más puras que ahora mismo atesora el subconsciente indie, colectivo, digital y planetario. Así, El logro principal de este C-06 reside en ser fiel al eterno bucle psíquico en torno al cual éste subconsciente gravita: el arquetipo místico de las voces afectadas y las guitarras que se trenzan hacia el infinito. Su defecto, dirigirse, en ocasiones hacia este horizonte perdido de reiteración y manierismo. Pero, mejor hablamos del disco más concretamente...




Como su modelo, contiene 22 canciones, 11 en cada una de las dos caras. No es descargable y está grabado en formato casette. Los grupos no podían tener grabado más que singles o demos, como requisito esencial. El sonido, sólo podía ceñirse al indie más canónico. Nada de twee, nada de psicodelia de qualité, nada de tecno-pop tristón u otros géneros adyacentes. Sólo guitarras, bajo, tambores y melodía. El resultado es un alucinante viaje al fondo de esa ilusión mantenida durante años por cientos de fan(áticos) alrededor del planeta: la milenarista esperanza de la llegada a la tierra prometida de la secta indie-pop. Las canciones aquí grabadas están tocadas por grupos que actúan como si, a partir del C-86, las guitarras jangly hubiesen gobernado el planeta. Con soberbia irreal y con un delicioso y absorto frenesí.


Joyas como Class of 2000 de los insólitos Amida (mucho ojo con estos mancunianos, darán qué hablar); el también insólito y purísimo sonido de Liechtenstein, con su Stalking Skills y Je Suis Animal y ésa Labyrinth (de verdad, es exactamente como si Shop Assistants hubiesen sido la regla, no la excepción), hacen creer que Leamington Spa o la oficina de 53rd&3rd han sido el epicentro de la industria del disco desde hace dos décadas, no uno de sus márgenes más excéntricos. Se hace raro e inaudito escuchar el sonido a lo Jesus&Mary Chain de los Bubblegum Lemonade y su delirante Unsafe at Any Speed, la siniestra afectación de Dub Noir en Disco Lights o Rosemary de los Suburban Kings, con su perfecto sonido a lo Desert Wolves ... En general, cada canción suena como si estuviésemos contemplando una realidad paralela en la que el pop de estilo indie no hubiese sido el perdedor de la historia sino que, por el contrario, hubiese determinado el devenir de la música desde el 86 hasta nuestros días. Frente a los homenajes que nos muestran lo que fue, la grandeza de este C-06 es que nos muestra lo que pudo haber sido. En ese sentido, el revanchismo blanco que lo anima lo convierte en el homenaje más vivo de todos los que se han hecho al C-86 a lo largo de este año. Y, de rebote, permite que nuestros Punsetes no desentonen en el tracklisting con su Fondo de armario.


Estilismo, revanchismo, manierismo... pero el que se acerque, sin tanta palabrería vacua, a esta cinta encontrará algo más importante. Canciones de perfecta factura, saltarinas y pegadizas. Puras rodajas de pop que tienen validez por sí mismas, grabadas ahora mismo, esperando a saltar por alguna parte. Promesas, grupos nuevos, energía y alegría. Capacidad de tomar el pasado como materia dúctil y no como carga de forma inamovible. Canciones que trascienden un, a veces pelín excesivo mimetismo, para ganar espacio en la cabeza y el corazón del oyente y, como quien no quiere la cosa, bombear sangre y melodía directa a la imaginación. Algo que convierte a este C-06 en una excelente recopilación de pop, magnífica tarjeta de presentación de muchos grupos nuevos y frescos. Que al final es, dejando de lado tanta exégesis esteril, es para lo que están los discos de recopilación.


El lanzamiento oficial es el 1 de diciembre
aquí está toda la información necesaria

contacto@plastilinarecords.com

(It’s not a Plastilina release, but this is my account! / no es un lanzamiento de Plastilina pero es que esta es mi cuenta!)

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El 1 de diciembre saldrá el primer compilatorio de MEP en formato cassette. Cuenta con 22 canciones de bandas de alrededor del mundo que de un modo u otro rinden un tributo sónico al nostálgico e incomparable C-86. Espero les encante como nos ha encantado hacerlo! El precio del cassette será 4 dólares (US$) incluyendo envío a cualquier lugar del mundo (ajá, no ganamos nada de esto). También iré actualizando esta página cuando aparezcan las primeras reseñas en la web!


Tracklist:

LADO A
01. The Madeleines - Safety Net
02. Slow Down Tallahasse - U R Grace U R
03. Tesco Chainstore Mascara - The Sun’s Shinin’ For You
04. Amida - Class of. Liechtenstein - Stalking Skills
06. Cats on Fire - Higher Grounds
07. Bye Bye Bicycle - Say My Name
08. Big White Monkees - Wherever
09. Je Suis Animal - Labyrinth
10. Los Punsetes - Fondo de Armario
11. The Mare - Sad Affair

LADO B

01. Belmondo Beat - Leave This City
02.
House of Mexico - Suitable
03.
Dub Noir - Disco Lights
04. The April Skies - Rise & Rise Again
05. Strawberry Whiplash - Falling Through
06.
The Sorayas - Hours to Days
07.
Foxglove - Something Wrong
08. Rosemary - Suburban Kings
09.
The Hi-Life Companion - Times Table
10.
The Lodger - My Advice is on Loan
11.
Bubblegum Lemonade - Unsafe at Any Speed

28 noviembre 2006

25 años cabeza abajo


Que no estamos a todas las que deberíamos estar. Tan atentos al vigésimo aniversario del C-86 estábamos que casi se nos pasa la celebración del quinto lustro
de Flying Nun Records. Menos mal que el sello, cuyo mitico nombre es sinónimo de ésa especial concepción del pop que han tenido siempre en las antípodas, lo celebra en condiciones, con una caja de cuatro cedés que anuncian en su espacio.

El peculiar buen hacer de este sello a lo largo de los años ha dejado inscritas en la leyenda una cientos de canciones, firmadas por una legión de bandas deliciosas y, fundamentalmente, inclasificables. Pop fresco, agreste, y bastante más autista que el de sus contemporáneos británicos, los grupos de Flying Nun supieron encontrar otros atajos antipodeanos, en ocasiones infinitamente más excitantes, para llegar la melodía perfecta. Delicias pop, capces de conjurar lo insólito en su afectación aborigen.



Ésto (y bastante más) ha sido Flying Nun a lo largo de sus venticinco años de vida. Leyenda, caja de sorpresas, cajón de sastre, dibujos al aguafuerte, pequeñas viñetas de pop abrasivo e inmediato, firmadas por los Verlaines, The Clean, The Bats, Chris Knox, sus Tall Dwarfs o los insólitos Chills (enlazo sólo el mini-repaso que ha dado Mira el Péndulo al universo FN, los últimos días) ¿Es necesario seguir? No, por supuesto. Y saben, pop de altura, nervios y guitarras, minúscula infinidad de grupos míticos...

Para recapitular y tener un cuadro amplio de la historia, lo mejor es hacerse con este cofre de los tesoros que contiene exactamente esto:


Its our 25th Birthday, so we have been quietly working away on something very special.

NUN BOX FN500 - Flying Nun 25th Anniversary Box Set

The Beautifully packaged Flying Nun boxset contains 4CD's and a 100 page booklet.

The deluxe 100-page booklet features graphic novel-format liner notes, illustrations and photos created by each musician/band who has a track on the box set.

Over 80 songs were chosen and put in a chronological order by Roger Shepherd, founder of Flying Nun. Check out the fantastic tracklisting below:


Its out on Dec 4th - but as its very LIMITED EDITION, might be best to pre-order just to be safe.

To pre order you can go to:
www.smokecds.com
www.amplifier.co.nz
www.realgroovy.co.nz

or a good local music shop in NZ...

Disc 1
01 The Clean - Point That Thing Somewhere Else
02 The Gordons - Coalminers Song
03 25 Cents - The Witch
04 Pin Group - Ambivalence
05 Bilders .. Alien
06 Bored Games - Joe 90
07 The Stones - Something New
08 Mainly Spaniards - That's What Friends Are For
09 Naked Spots Dance - Governed By You
10 The Victor Dimisch Band - Native Waiter
11 Marie & the Atom .. Isol
12 Childrens Hour .. Caroline's Dream
13 Fetus Productions .. What's Going On
14 The Chills - Pink Frost
15 The Rip - The Holy Room
16 The Great Unwashed - Neck of the Woods
17 The Verlaines - Pyromaniac
18 Expendables - The Man With No Desire
19 Doublehappys - Needles & Plastic
20 Shayne Carter & Peter Jefferies - Randolph's Going Home

Disc 2
01 Tall Dwarfs - Crush
02 The Exploding Budgies - Kenneth Anger
03 Alpaca Brothers .. Hey Man
04 Axemen .. The Wharf With No Name
05 The Weeds - Wheatfields
06 Dead Famous People - Barlows House
07 The Orange .. What's In A Name
08 Goblin Mix - Travelling Grave
09 This Kind Of Punishment - Immigration Song
10 Sneaky Feelings - Trouble With Kay
11 Bird Nest Roys - Jaffa Boy
12 The Bats - North By North
13 Peter Jefferies & Jono Lonie - Thief With The Silver
14 Jay Clarkson - The Boy With The Sad Hands
15 The Cakekitchen - Dave The Pimp
16 Straitjacket Fits - Dialling A Prayer
17 The Terminals - Batwing
18 Look Blue Go Purple - I Don't Want You Anyway
19 Snapper - Buddy
20 Stephen - Don't Know Why
21 The Dead C - Scarey Nest
22 S.P.U.D. - Breakdown Town

Disc 3
01 Sombretones - Good Evening Listeners
02 Chris Knox - Meat
03 Headless Chickens .. Gaskrankinstation
04 Queen Meanie Puss - Contracts
05 Olla .. Skeptic Hagfish
06 N.R.A. - Glitch
07 Chug - Flowers
08 Skeptics .. Sheen Of Gold
09 The Magick Heads .. The Back Of Her Hand
10 Dribbling Darts .. Hey Judith
11 The Renderers .. Touch Of Evil
12 JPS Experience .. Bleeding Star
13 Pop Art Toasters - What Am I Doing
14 3Ds - Philadelphia Rising
15 Dimmer - Crystalator
16 Alec Bathgate - Pet Hates
17 Rik Starr - A Sort Of Holiday
18 Garageland - What Will You Do?
19 Bailter Space - Splat
20 Able Tasmans - Klingon National Anthem

Disc 4
01 Superette - Saskatchewan
02 Loves Ugly Children - Suck
03 David Mitchell & Denise Roughan - Crying Room
04 Solid Gold Hell - Country Sow
05 King Loser .. '76 Comeback
06 Bike - Save My Life
07 David Kilgour - Chop Me In 1/2
08 Bressa Creeting Cake - Rocky Mountain
09 Chris Heazlewood - Surf's Up In Malibu
10 Martin Phillipps - Evermore
11 The Hasselhoff Experiment - Brown Paper Bag
12 Ghost Club - Ghost Club Theme Song
13 Betchadupa - Spill The Light
14 Robert Scott - Harmonic Deluxe
15 The Subliminals - Uh-Oh
16 High Dependency Unit - Schallblüte
17 Graeme Downes - Cattle, Cars & Chainsaws
18 The Shocking Pinks - Emily
19 The D4 .. Sake Bomb!
20 The Mint Chicks - Crazy? Yes! Dumb? No!

O empezar a buscarla en Soulseek que es una edición limitada...

27 noviembre 2006

Pequeñas enormidades


Tiempo desapacible en Madrid. Fín de semana de frío, citas musicales ineludibles y resfriados. Así son los otoños en esta ciudad, una peculiar combinación de trepidación, lluvias y vientos racheados, diversión y ligero malestar. Por eso, y viendo que de los catarros leves no nos salvará ninguna deidad menor, decido ir a ver si la música pop remedia algo la cosa. Desde luego, las citas no pueden ser más atractivas: los legendarios BMX Bandits y Los Punsetes en dos días consecutivos. Un interesante plantel musical para el sábado, para el viernes... y al final, tanta noche de frío y viento se queda en nada diluída en el reconcetrado vitriolo punsetiano y en la sincera y luminosa alegría de los bandidos del señor Duglas T. Stewart.

Los Punsetes, viernes 24 en el Würlitzer Ballroom (c/ Tres Cruces).- Segundo concierto de Los Punsetes en poco tiempo. Los Punsetes están tan cerca de la realidad que su óptica de costumbrismo amplificado parece absolutamente distante; no sólo se les ve lejos de público y crítica sino de ellos mismos. Depurando su puesta en escena, aparecen siniestros, herméticos, contradictorios, feistas. Pero también esteticistas. De nuevo el Sonido de los Noventa llenadolo todo, pedales de fuzz y una propuesta que se traviste de noise rock frío para envolver unas letras hiperrealistas y maniáticas. La cantante, vestida de japonesa, con el gesto enajenado y con un imposible peinado babélico, moviéndose robótica o nerviosa, según la ocasión; no mira al resto del grupo que está a lo suyo. Una escenografía imposible en la que no faltan unos nunchakus forrados de seda y con cadena de oro.




Los Punsetes son brillantes porque han sabido cantar a la manía sin tener que impostar el gesto. Su universo, es un universo cotidiano de frustración, aburimiento, obsesión y compulsión de bajísima intensidad. Han sabido sacar la foto fija sin apenas perder un ápice de frescura. Están lejos de las coartadas musicales que apuntan hacia la calidad; están cerca de las noches en vela, las ideas recurrentes, de la insoportable fluidez de la rutina... Y, en directo, crean a su alrededor un microclima extraño en el que parte de lo visto en la maqueta aparece pintado con colores más vivos y, otras partes, aparecen más contradictorias aún. Extraño apocalípsis local, en el que brilló especialmente la anormal y chunguísima Pai - Pai y se confirmó que Topacios y jacintos es la piedra angular de ese universo punsetiano que, día a día, cobra una solidez nueva. Extrañas visiones envueltas en nubes de paracetamol y conversaciones banales, nos llevan de vuelta a casa esta noche de viernes. Los Thelemáticos no me dijeron nada especial.


BMX Bandits, sábado 25 en el Neu! Club (c/ Galileo 100).- Los BMX Bandits siempre han sido un grupo peculiar. Carentes del luminoso autismo de unos Pastels, sin un ápice del talento y el fulgor de los Teenage fanclub, han llevado con distinción el sambenito de ser eternos segundones en esa tierra de promisión pop que es Glasgow. Y, sin embargo, pocas bandas despiertan tantísimo cariño como la liderada por Dugals T. Sterwart. A pesar de las mil formaciones diferentes, de los desatinos, de los gestos de cuestionable humorismo, en cada rincón del planeta hay un indie-kid dispuesto a defender a los BMX Bandits. Para mi los bandidos son la inocencia, la pureza y el amor ciego por la música pop. Son la insistencia, la imposibilidad, la rareza, el fallo sistemático... y canciones de una sinceridad y bondad como no se dan con mucha frecuencia en el pop. Candor e inocencia, Amor sin rubor. Todo con mayúsculas, sin vuelta de hoja.


Tras diez años de ausencia de nuestros escenarios (¡diez años!), Duglas volvió, como vuelve un viejo conocido. Sonriente, acompañado de una chiquita rubia (Rachel), un pianista (David Scott de Pearlfishers ) y un guitarra acústica. Flanqueado por Gerard Love (corrección: era Francis McDonald, en realidad) y Norman Blake y con lo mejor de su repertorio bien ensayado. La sala (insólito en Madrid) acompañaba: ambiente hospitalario, sonido excelente, escenario amplio, lo más granado del Madrid indie en entre el público... todo tenía aire de reencuentro y de acontecimiento. Y así, Duglas, dispuesto a abrirnos su corazón con la campechana sinceridad de siempre ejerciendo de maestro de una ceremonia hermosa en la que el recuerdo de una cierta Edad de la Inocencia musical se confundía la magnífica demostración de tenacidad y maestría. Brillantísima ejecución musical, vibrantes y sentidas interpretaciones de éxitos, regalo de canciones ineditas, versiones de altura (Thinking about you baby de los Beach Boys, magnífica), éxitos de siempre como (Your class, magnífica; Girl at the bus stop, simplemente mágica; Serious drugs, Gettin' dirty ... ), simpatía a raudales, humor y ausencia TOTAL de pretensiones dieron forma a un concierto de pop en el que la pureza pudo vencer cualquier recelo previo con que se hubiese entrado a la sala. Al final del concierto, un single precioso (The sailor song / Doorways, Hungry Records 2006) con un adelanto insólito de su próximo disco (listo para el año que viene, según decían) dedicado por nuestro simpático y peculiar ídolo ¿se puede pedir más? Sólo que dure ésta programación de conciertos y que tengamos Neu! Club para rato.



Veinte años de trayectoria. Este es el tiempo en el que Duglas T. Stewart ha cantado a sus amores posibles e imposibles. Son los años en los que ha derrochado su amor por la música y por la vida y lo ha contado sin retruécano alguno. Con sencilla ausencia de complejos, con humor (a veces tuno, de acuerdo) ha construído una carrera basada en cantos a la amistad, la fe, el cariño... En uno de los bises Duglas nos contaba que los BMX Bandits han sido mi vida, mi familia ... han hecho mis sueños realidad y, al escucharlo pensaba en hace diez años, cuando vi por primera vez a Duglas sobre un escenario. Y no pude evitar sentir una punzadita de emoción, porque BMX Bandits, con sus grandezas y sus pequeñeces, también han formado parte de mis sueños, de mi vida, de manera decisiva, sincera, simple. Y escuchar a Duglas dar las gracias y cantar What a wonderful world es un poco como recuperar esa porción de maravilla que contiene la música. Y, cuando salimos del Neu! club ya no podemos decir si el concierto ha sido bueno o malo, porque ha apelado a otros criterios, muy lejos de la ruín disquisición sobre la calidad musical, y ahí en esa apelación es donde reside la peculiar grandeza de Duglas. Dónde ha residido siempre.

Fotos, comentarios y la lista escaneada aquí




25 noviembre 2006

Encuentros y rescates


Y, ¿qué voy a decir a estas alturas de la tercera maqueta del dúo Espanto? Tras unos días de ausencia de la realidad bloguista, siguiendo las aventuras madrileñas del Sr. Tremolina al detalle , vuelvo sobre estas Cuatro canciones, retomo la historia donde había quedado... y, encuentro que ésta ha seguido su curso. Las canciones del dúo Espanto ya hablan solas, sin que un cronista bloguista venga a hacer florituras sobre ellas. Esto es, por tanto, lo que debía haber dicho nada más sacar su carta del buzón.

Espanto, son una realidad, como dicen algunos por la blogosfera. Espanto no son para tanto, dicen otros. Espanto son observadores, son curiosos. Son extraordinarios también, como esa Profesora de primaria que suena a tantas cosas, que recuerda a tantos cuadros, y que se resiste tanto a ser el hit que unos quieren y otros no quieren ver... Siguen su historia; dejan que sigan su curso sus historias, que son las nuestras y son también las que no son las nuestras. Siguen regalando ese especial tesoro musical, que mezcla, con puntería, lirismo, dulzura, costumbrismo y anomalía. Pero yo no puedo decir nada de Espanto que no suene también a piropo dulce, costumbrista y anómalo porque las historias de Teresa y Luis están, de cerca y de lejos, tan entretejidas con las mías que suena raro hablar de ellas delante de más gente.


Para mí, que soy siempre imparcial, las canciones de Espanto tienen una fineza maravillosa. Son asombrosamente delicadas, paradójicamente rotundas y exquisitas. Me maravilla su poética del día a día, sus observaciones hechas desde el pasmo y la delicia... Son canciones construídas con curiosidad, alegría y un no se qué tristón que les da el rubor de las cosas vivas. Cuatro canciones para empezar el otoño; que tienen ese especial humor del otoño, mezcla de actividad y de pereza, de esperanza y desazón. Así, Profesora de primaria, es un hit que no lo es. Una historia que se mostrará sin solución, a medida que avance el curso, pero que ahora se resume en esa declaración de amor del alumno díscolo que inflama el corazón. Todos somos un poco extraordinarios antes de que las cosas se nos compliquen, parecen recordarnos en esta oda a la ilusión sin solución. Brigada de rescate es una dulce muestra de pereza amorosa cuando cambia el paisaje. La narración sentimental, pelín irreal, de una pérdida del norte geográfico que se corresponde con la pérdida de otros puntos cardinales más relevantes. Una historia de desamor topográfico insólita y quebradiza. La trampa de ser, es una de esas raras autobiografías que te hacen terceras personas y que suenan fantasmales en el equipo de música porque parece que es tu conciencia quien te dicta la cartilla, desde lo hondo del baffle. Aquí y allí, a la vez no puede ser... cuántas veces ha resonado esto en mi cabeza... Y eso de querer resolver hoy mismo lo de ayer. Terrible. Sublime. Terrible, otra vez.

La maqueta se cierra con la tristísima y melancoliquísima La obsolescencia del producto. Una oda a las cosas antiguas, que creemos rotas e inservibles. Las cosas que no quieres tirar y tiras, sólo para ver cómo se te rompe el corazón cuando otro, que viene detrás, lo coge con cariño y con dulzura lo aprovecha. Como, con dulzura, los Espanto van cogiendo de aquí y de allá trastos y cachivaches y mirando con atención los estantes de esa rara almoneda que es la vida en busca de piezas con las que armar canciones, historias de moraleja difusa que cuentan penas de intensidad variable. Cosas que van juntando en sobrecitos, enviado aquí y allá por si le pueden ser de provecho a alguien. Realizando, en suma, una tarea musical de dificil catalogación pero de disfrute inmediato.

Más crónicas al respecto en la Post-Tremolina, El Ruido de la Calle. También en Love of 74 hay una encendida crítica canción a canción.

Podcast

My Odeo Podcast

21 noviembre 2006

Otra vez en el buzón...


Expectativas, expectativas... lo que son las dichosas expectativas. Obligan al bloguista a hacer auténticos cambalaches para llegar a coger el hilo de la actualidad a tiempo. Como muchos de los lectores y comentadores habituales no podían esperar a escuchar la nueva maqueta del dúo Espanto, la reclamaban y decían que los links no funcionaban... aquí la dejo (no sin muchos esfuerzos, todo hay que decirlo) en formato
podcast.

En los próximos días, cuando la tenga muy escuchada, cuando haya sacado mis conclusiones, cuando quiera decirles algo más a todos sobre esta tercera obrita, que se intuye maravillosa en las primeras escuchas, actualizaré este mismo post.



Mientras tanto, pueden leer ya las primeras crónicas al respecto en la Post-Tremolina y en El Ruido de la Calle. También en Love of 74 hay una encendida crítica canción a canción.

Podcast maketero

My Odeo Podcast

19 noviembre 2006

Surtido sonoro


Semana movida: idas, venidas, marchas forzadas y regresos inesperados. He podido seguir con detalle, el viaje del Sr. Tremolina a Madrid (¿reunificación indie?), he entrado, he salido, he pasado por Barcelona y he podido visitar la sección de ofertas surtidas del CD-Drome original. He encontrado discos de tres y cuatro euros y me venido con el recopilatorio de Brighter que ha sacado Matinée en la bolsita de viaje; he escuchado el disco de Jarvis mientras esperaba esa misma bolsita en las cintas del aeropuerto... En fín, al regresar tenía en mi buzón la nueva maqueta del dúo Espanto. Qué agitación, menuda sobredosis de información ¿no? Allá va un adelanto en píldoras, para no estresarnos con tanta exhuberancia fonográfica.

Resulta que el disco de Jarvis Cocker
, Jarvis (2006) me ha gustado bastante. Es una intrascendencia y no creo que termine por comprarlo pero como escucha de iPod está bastante bien. El bueno de Jarvis ha cogido carrerilla en lo de cantar al desencanto maduro y aún así ha cerrado un disco entretenido. Con canciones mejores de lo que parece, con un par de incursiones en la melancolía otoñal, con pop de alcurnia, con glam impostado, con sus lentas, con sus rápidas, sus subidas, sus bajadas, sus baladas... En fín, que no se le puede pedir mucho más a este hombre. Que lo está dando todo; como puede y de aquella manera, pero todo al fín y al cabo... Creo yo, vamos.

Mascott
Dreamer's Book
(Fierce Panda 2004). Tengo que reconocer la debilidad extrema que he sentido por esta cantautora indie americana desde que escuché su increíble primer album Follow the Sound (Le Grand Magistery, 2000). Sus canciones, absolutamente deliciosas, desgranan melancolía y belleza a partes iguales, y, sin embargo, no se dejan llevar nunca por el, siempre peligroso, exceso de almibar. A pesar de tener una notable vocación pop, su incontestable voluntad melódica encuentra giros e inflexiones bastante originales. Siempre deja que la sorpresa envenene sus anti-hits. Este Dreamer's book es todo un discazo que hace pensar en los peregrinos motivos que tendría el Destino para convertir a Cat Power y no a ésta chica en musa suprema del los indies con gafas. Una gema llena de canciones absolutamente mágicas.



Mr. Wright
... Is always the fancy man (Le Grand Magistery, 1997). Escapado de la debacle de él Records en el último minuto, Kevin Wright (también conocido como Always) continuó su vagar por los mundos fonográficos haciendo gala de su estampa de bohemio de refinado porte. Fruto de esto son los múltiples discos, dispersos por el mundo, en los que desgrana sus canciones recónditas, ligeramente malditas, refinadas, impostadas y alcoholizadas (lo justo)... En este disco no cambia un sólo ingrediente de la receta y cuenta hasta doce historias con amores imposibles, despedidas en la niebla, ciudades que no se despiertan y equívocos múltiples a los que se somete una persona con el especial talento de ser, invariablemente, el alter-ego de sí mismo. Incluye joyas de la talla de Hangover Square o Taxi Driver, por citar sólo dos maravillas. Al vuelo de esto, hay que recomendar vivamente el delicioso Metropolitan (Siesta, 2004).




Toog
Easy Toog for beginers (Le Grand Magistery, 2001) En la misma línea que a Mr. Wright encontramos al caradura tecnófilo. Eso sí con peores canciones. El disco que Momus saludó como el comienzo de una Nueva Era Folktrónica por cuatro eurillos. Pues no está mal. La verdad es que la tecno-chanson de este vividor, ha sobrevivido mucho mejor que las incursiones cocktail de un Katerine. Pero, para qué darle más vueltas: humor, maldad, vanguardismo y futurismo; un tomar el pie cuando te dan la mano... poco más ahí aquí. Una humorada moderna, discutible (¡por supuesto!), irritante y bastante simpática. Eso sí, escuchándo éste early Toog uno se da cuenta de lo lejos que queda ya ese año 2001. Y entonces, la gracia pierde. Pero...


Harper Lee
Everything is going to be OK (Canciones Huérfanas, 2004). Una delicia de Keris Howard que faltaba en la colección. Sin llegar a las cotas de grandeza de unos Brighter, hay que reconocer que el impulso creativo del Sr. Howard ha demostrado desafiar el paso del tiempo, con mucho más que diginidad. Pop frágil instrumentado con monolítica solidez para engrandecer tanta tristeza y melancolía. Si Bobby Wratten se pierde con tanta tontería, Howard no duda y sus canciones aciertan siempre a pulsar la fibra sensible de ese indie-kid tristón que espera con impaciencia cada uno de sus nuevos lanzamientos.



Brighter
Out to sea (Matinee, 2006). Perfecto complemento a aquella colección de singles con el que el sellito americano inció la reedición de las obras completas de uno de los mejores grupos que dió Sarah Records (más sobre la saga Brighter, aquí ; cortesía de 360º de Separación). Incluye el mini-LP Laurel, flexis y singles y tres inéditos. Fragilidad y sentimentalismo, sobredósis de lirismo y lo mejor de la sensibilidad indie-pop, presentado al desnudo. Con Brighter siempre me asombra hasta qué punto pueden los mínimos recursos conjurar las máximas emociones. También es cosa de magia el que su aparente inmovilidad contenga tantas y tan matizadas melodías. No hay palabras que describan las canciones aquí compiladas... Una delicia de reedición.



VV.AA.
Going Against Maz's advice
(Four Letter Words, 1994). Cat's Miaow, Boyracer, Belmondo, Holiday Flyer... es decir indie-pop americano compilado en un CD de fanzinera edición y desiguales resultados. Bajísima fidelidad para todo un compendio de puro indie canónico made in USA en el que destacan los Cat's Miaow a fuerza de mostrar una melódica y atmosférica delicadeza. Boyracer se salen de madre: van tan sobre-amplificados que no se les escucha nada. Muy gracioso y totalmente encantador.


Y, a partir de mañana, la nueva maqueta de los Espanto (hay un adelanto aquí) y las habituales diatribas
karpovetónicas...


16 noviembre 2006

Premios de consolación


Al hilo del recopilatorio de indie canónico CD86 se comentaba hace unos días en este blog las ausencias notables en la compilación de marras. Entre éstas, ha dolido a los comentaristas especialmente la de los Man From Delmonte, increíble banda de fugaz trayectoria e insólitas canciones. Valga como premio de consolación este vídeo y otras curiosidades del indie de las que nos acordamos a cuenta de los olvidos de Mr.Stanley.

Maravilloso vídeo, en el que la extravagancia indie y los guiños cuties acompañan una de las mejores canciones de los autores de Catholic boys on motobilettes (un título para la historia, desde luego). El que salga un pequeño yorkshire terrier es sólo uno mas de los cientos de detalles que me llegan al alma de esta joya...



Y, para los completistas y curiosos, cuelgo también el anuncio en el que aparece el auténtico hombre de delmonte.


Y al hilo de estos recuerdos, a muchos les gustará pasarse por el canal de YouTube de los asombrosos Woodentops. Ahí dejó también una trepidante Love train.





14 noviembre 2006

Los tenía en cinta ...

Ya tengo en casa el CD86, la recopilación con la que Bob Stanley da carta de naturaleza canónica al indie-pop de los ochenta. Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la cinta que editase el NME, uno de los protagonistas activos de aquel movimiento recopila 48 canciones indiscutibles. Es cierto que a los die-hards fans que han estado manteniendo el espíritu del C-86 vivo década tras década, el disco de marras no les dirá nada nuevo, pero como carta de presentación para el profano no puede ser más electrizante. Tanto que uno casi desearía no saber nada para dejarse llevar por la airada magia de unas voces anhelantes, una urgente inocencia y una infinidad de canciones que salen, de nuevo, a la luz para ocupar el lugar que les corresponde en los libros de historia pop.

No pude evitarlo: cuando, el otro día , al entrar en CD-Drome Madrid, César me dijo que tenía el cedé del C-86, lo agarré con avidez. Después de tanta monserga y tanto tiempo calentándose la cabeza, a uno le hace ilusión un poco de
revival. Yo no soy de esos fans exclusivistas a los que no les hace ninguna gracia que el tesoro salga a la luz. Además estos sentimentalismos siempre funcionan conmigo, me es imposible evitar su influjo. Qué se le va a hacer. Veinte años del C-86, y todo eso . Fue al llegar a casa cuando me di cuenta que, de las 48 canciones tomadas de las fuentes primigenias del indie-pop tenía dispersas por aquí y por allá prácticamente todas. Que nadie se llame a engaño, aquí hay poca inmersión en las catacumbas y sí mucho de proselitismo. El artefacto que ha montado Stanley es un sampler reivindicativo, que reúne lo más canónico del Indie Canónico para colarlo en la parte alta de la tabla de la posteridad.




Desde luego, este CD86 no está pensado para el
indie-no-tan-kid que haya seguido comprando y completando su colección a lo largo de estos años (no, no es el Leamington Spa definitivo). Más bien parece diseñado para aquellos que, encargados de escribir la Historia del Rock, se han ido saltando este capítulo de manera sistemática año tras año. Saca todo el ruído, toda la furia y las excelentes composiciones a modo de toque de atención. Aquello no fue anecdótico: de tanta fotocopia, flexi, fanzine, maketa y maxi, ésto es lo mínimo a tener en cuenta. Debajo vibra un microcosmos que merece la pena ser descubierto con más detalle. Y, visto así, a mi me parece muy bien que haya hecho este disco ahora. A pesar de que yo hubiese puesto esa canción en vez de aquella, aquel grupo en vez del de más allá y mil apreciaciones de ese tipo. Y, a pesar de las mil pegas que se pueden poner. [Inexcusable la ausencia de los Chesterfields] Sangrante que no estén The Jazz Butcher , Miaow , The Man From Delmonte , Hey Paulette o los Jesse Garon & The Desperadoes como mínimo ¡claro que si!


Pero, si por un momento pensamos en el Chaval que lee en el RDL a los Grande Marlaska
hablando de los McCarthy , que sigue las encendidas soflamas de Kiko Amat sobre los Hurrah!, y llega a este monolítico doble disco con curiosidad e ilusión... entonces la cosa cambia. Porque ése Chaval Ideal descubrirá aquí un punk melódico, dramático, psicodélico, inmediato y dulce que sobrevivió y resistió, en las catacumbas de la industria, facturando odas instantáneas al entusiamo, el amor, la poesía o la ira. Y, es posible que su vida cambie al escuchar, una a una, estas canciones que son de las que pueden hacer que todo merezca la pena. Si además el Chaval se lee el encendido texto del propio Bob Stanley, pasa ansionso las hojas del libreto de fanzinero estilo y memoriza las proclamas o se atonta mirando los recortes y collages, entonces se podrá decir que éste sampler habrá cumplido su función con creces.


Y el resto de nosostros, los que tanto hemos protestado porque aquella revolución no haya merecido ni una línea en los libros de historia de la música ¿vamos a protestar ahora por todo lo contrario? ¿porque Bob Stanley ha hecho mal la selección? Hombre, es un poco fuerte ¿no? Yo, por mi parte, no tengo argumentos más que para un disfrute sencillo. Las canciones están ahí: el disco, escuchado de un tirón, asombra y maravilla. Si uno lo pone a girar y deja que el ruido arrastre la imaginación casi repite, como en trance, la famosa salmodia (tantas veces escrita en estas páginas) de:
eran los ochenta... la Inglaterra de Thatcher... un puñado de chiquitos con flequillos al viento... el ejército de dulces guitarras.

12 noviembre 2006

Cuando las promesas se cumplen

Mucho cuidado con el revivalismo, con la tentación de intentar reverdecer laureles y de volver la vista atrás. La historia musical nos previene de mirar hacia el pasado demasiado a menudo y nos asusta con esos monigotes sacados del estudio del taxidermista que son los grupos y artistas revivalistas. Siempre es necesaria una elaboración mínima, una vuelta de tuerca si no queremos quedar convertidos en estatuas de sal.

Y, sin embargo, el pasado es tan sugestivo que, no es raro encontrar artistas como Denise James, dispuestos a buscar un huequecito
pequeño en sus faldas. Denise James empezó su carrera en solitario de la mano del inefable Alan McGee que, al escuchar su refinado pop vocal sesentero quedó prendado de su encanto. De voz cristalina, con certera puntería compositiva para repetir logros pasados y la vista puesta en las grandes solistas femeninas de los 60, Denise se convirtió en una de las pequeñas estrellas de la escudería Poptones. Sin prestar demasiada atención a lo que de melancólica muerte de chica-ostra podía tener la repetición estilística, Denise James se abandonaba en un bucle retórico a comentar los logros de Jackie DeShannon, las maravillas de la primera época de la divina Dusty, las luminosidades mágicas de Ellie Greenwich y sus Raindrops o el vivaracho desparpajo de Petula Clark. En resumen, pop simpático absolutamente enraizado en la década de los sesenta, facturado con cariño, gusto y empaque. Sin más. Una receta infalible que, con la producción de Matthew Smith de los Outrageous Cherry se convertía en el LP Denise James y aparecía en Poptones en el año 2001.



Tres años después, vuelve de la mano de Rainbow Quarz (hogar de los Lilys y otros neo-psicodélicos) con It's not enough to love. Retratito super-retro de portada, canciones perfectas en su factura y poca historia que contar. Un disco luminoso que no aporta nada nuevo pero que ofrece un buen rato de canciones agradables y muy bien hechas. Este disco fue el que me sirvió para conocer a Denise y la verdad es que, sin llegar a impresionarme, sirvió para dejar su nombre en algún lugar de mi cabecita. A fín de cuentas, tampoco están los tiempos como para desdeñar canciones como Love has got me crazy again o Sweet.



Por eso, el otro día cuando vi su tercer disco en la estantería de CD-Drome Madrid , no pude evitar la tentación de echarlo a la famosa bolsita de papel de estraza. Al llegar a casa, la curiosidad siguió surtiendo su efecto y Promises (Rainbow Quarz, 2006) cayó de inmediato en el reproductor de CDs. A primera vista lo que llama más poderosamente la atención es que si bien es un disco mucho más enérgico y redondo que sus predecesores, también sabe ser más sutil y poliédrico. Quedan ya lejos los acertados ejercicios de estilo de hace unos años, que se ven sustituídos por trallazos beat de la categoría de What happened to the love we knew que abre el disco y que nos introduce en un nivel superior al esperado. Porque Promises ya no es tan sólo un catálogo de copias de la edad de oro del pop. Se abandona el intento de hacer correr los relojes a la inversa. Si se vuelve ahora la mirada es para encontrar la manera de traducir esa electricidad primigenia (It's never what you say), recapitular sobre las cosas que se han quedado por el camino (Go ahead and change your mind), intentar que tristeza (There is a light on) y entusiasmo (Let's take the day off)se imbriquen en una historia coherente. Una historia que se cierra con el perfecto broche Waited so long (que tan poderosamente recuerda a los divinos Saturday Looks Good to Me). Se intenta, así, partir del guiño y el cliché (Promises) para llegar a construir un disco de música moderna de antes (Tonight it's alright)que sirva para algo más que para pasar una tarde de fín de semana apreciando perfectas pero intrascendentes gemas pop.



Esta vez si que hay sensaciones atrapadas en canciones de tres minutos, las guitarras hablan un idioma que podemos reconocer como vigente, cuerdas y vientos dejan de ser florituras y viguerías para cobrar un significado emotivo. Y la voz de Denise James, con la habitual pizca de reverb, no suena atmosférica y ajena sino corporea, terrenal y cercana. "Ya no intento fingir que soy una chiquita del Sunset Strip (que no lo era ni en mi primer disco: ya entonces no cumplía treinta) ni que tu has comprado este cedé con quince años (si has llegado hasta mi LP, tu tampoco tienes treinta; lo habrás visto reseñado en el Mojo)", parece decirnos Denise. Una sinceridad que, realmente, se agradece a estas alturas. De hecho, la historia central de este disco podría ser la recionciliación del sueño eterno de los sesenta con la realidad diaria en el post-moderno y mezquino siglo XXI. Divertida, melancólica, impostada, la propuesta de Denise James empieza a parecerse algo más a de la irónica Holly Golightly: estilo y lujo retro que consigue que movamos los pies al rítmo de lo irremediable, que nos hace pensar con dulzura en todo lo que hemos perdido y ganado a o largo de todo este tiempo y en los discos que nos han acompañado por el camino. Una música que nos recuerda los guiños exactos que nos hicieron adorar aquellas canciones que no se podrán igualar jamás. En suma, un disco muy bonito y modesto que dice pequeñas cosas todavía relevantes.