12 noviembre 2006

Cuando las promesas se cumplen

Mucho cuidado con el revivalismo, con la tentación de intentar reverdecer laureles y de volver la vista atrás. La historia musical nos previene de mirar hacia el pasado demasiado a menudo y nos asusta con esos monigotes sacados del estudio del taxidermista que son los grupos y artistas revivalistas. Siempre es necesaria una elaboración mínima, una vuelta de tuerca si no queremos quedar convertidos en estatuas de sal.

Y, sin embargo, el pasado es tan sugestivo que, no es raro encontrar artistas como Denise James, dispuestos a buscar un huequecito
pequeño en sus faldas. Denise James empezó su carrera en solitario de la mano del inefable Alan McGee que, al escuchar su refinado pop vocal sesentero quedó prendado de su encanto. De voz cristalina, con certera puntería compositiva para repetir logros pasados y la vista puesta en las grandes solistas femeninas de los 60, Denise se convirtió en una de las pequeñas estrellas de la escudería Poptones. Sin prestar demasiada atención a lo que de melancólica muerte de chica-ostra podía tener la repetición estilística, Denise James se abandonaba en un bucle retórico a comentar los logros de Jackie DeShannon, las maravillas de la primera época de la divina Dusty, las luminosidades mágicas de Ellie Greenwich y sus Raindrops o el vivaracho desparpajo de Petula Clark. En resumen, pop simpático absolutamente enraizado en la década de los sesenta, facturado con cariño, gusto y empaque. Sin más. Una receta infalible que, con la producción de Matthew Smith de los Outrageous Cherry se convertía en el LP Denise James y aparecía en Poptones en el año 2001.



Tres años después, vuelve de la mano de Rainbow Quarz (hogar de los Lilys y otros neo-psicodélicos) con It's not enough to love. Retratito super-retro de portada, canciones perfectas en su factura y poca historia que contar. Un disco luminoso que no aporta nada nuevo pero que ofrece un buen rato de canciones agradables y muy bien hechas. Este disco fue el que me sirvió para conocer a Denise y la verdad es que, sin llegar a impresionarme, sirvió para dejar su nombre en algún lugar de mi cabecita. A fín de cuentas, tampoco están los tiempos como para desdeñar canciones como Love has got me crazy again o Sweet.



Por eso, el otro día cuando vi su tercer disco en la estantería de CD-Drome Madrid , no pude evitar la tentación de echarlo a la famosa bolsita de papel de estraza. Al llegar a casa, la curiosidad siguió surtiendo su efecto y Promises (Rainbow Quarz, 2006) cayó de inmediato en el reproductor de CDs. A primera vista lo que llama más poderosamente la atención es que si bien es un disco mucho más enérgico y redondo que sus predecesores, también sabe ser más sutil y poliédrico. Quedan ya lejos los acertados ejercicios de estilo de hace unos años, que se ven sustituídos por trallazos beat de la categoría de What happened to the love we knew que abre el disco y que nos introduce en un nivel superior al esperado. Porque Promises ya no es tan sólo un catálogo de copias de la edad de oro del pop. Se abandona el intento de hacer correr los relojes a la inversa. Si se vuelve ahora la mirada es para encontrar la manera de traducir esa electricidad primigenia (It's never what you say), recapitular sobre las cosas que se han quedado por el camino (Go ahead and change your mind), intentar que tristeza (There is a light on) y entusiasmo (Let's take the day off)se imbriquen en una historia coherente. Una historia que se cierra con el perfecto broche Waited so long (que tan poderosamente recuerda a los divinos Saturday Looks Good to Me). Se intenta, así, partir del guiño y el cliché (Promises) para llegar a construir un disco de música moderna de antes (Tonight it's alright)que sirva para algo más que para pasar una tarde de fín de semana apreciando perfectas pero intrascendentes gemas pop.



Esta vez si que hay sensaciones atrapadas en canciones de tres minutos, las guitarras hablan un idioma que podemos reconocer como vigente, cuerdas y vientos dejan de ser florituras y viguerías para cobrar un significado emotivo. Y la voz de Denise James, con la habitual pizca de reverb, no suena atmosférica y ajena sino corporea, terrenal y cercana. "Ya no intento fingir que soy una chiquita del Sunset Strip (que no lo era ni en mi primer disco: ya entonces no cumplía treinta) ni que tu has comprado este cedé con quince años (si has llegado hasta mi LP, tu tampoco tienes treinta; lo habrás visto reseñado en el Mojo)", parece decirnos Denise. Una sinceridad que, realmente, se agradece a estas alturas. De hecho, la historia central de este disco podría ser la recionciliación del sueño eterno de los sesenta con la realidad diaria en el post-moderno y mezquino siglo XXI. Divertida, melancólica, impostada, la propuesta de Denise James empieza a parecerse algo más a de la irónica Holly Golightly: estilo y lujo retro que consigue que movamos los pies al rítmo de lo irremediable, que nos hace pensar con dulzura en todo lo que hemos perdido y ganado a o largo de todo este tiempo y en los discos que nos han acompañado por el camino. Una música que nos recuerda los guiños exactos que nos hicieron adorar aquellas canciones que no se podrán igualar jamás. En suma, un disco muy bonito y modesto que dice pequeñas cosas todavía relevantes.


1 comentario:

Jacinta Padera dijo...

Por cierto, que desde hace un mogollón de tiempo, parte del catálogo de los primeros discos de Poptones está en rebaja en

http://www.backstreet-merch.com/bands/pop/

Incluyendo el precioso primer CD de Denise. Muchas joyonas han desaparecido ya de dicho listado, pero aún queda alguna que otra cosa MUY interesante (Otrageous Cherry, Denise, Slumber Party, Montgolfier Brothers, Trashmonk, Sagitarius)

De hecho, hasta parece que algunas las han subido de precio y todo desde que las pillé.