30 diciembre 2006

Tiempo de regalos


Mira que es difícil en estas fechas encontrar ése regalo que nos haga salir airosos de un compromiso com un amigo que hace mucho que no vemos, con ése compañero de trabajo con ínfulas intelectuales e incluso con un cuñado librepensador. Menos mal que las casas de discos nos lo ponen cada vez más fácil y aprovechan el tirón navideño para sacar todo tipo de artefactos, cajitas, ediciones de lujo y otros detalles de buen gusto que, por precios más o menos módicos, le sacan a uno de cualquier apuro.

Entre estos artefactos hay, sin duda, dos que el día seis estarán dentro de casi todos los zapatitos indies del país por cortesía de los Reyes de Oriente (o de unos padres pacientes, una novia cariñosa e incluso una comprensiva esposa). Uno es la dichosa cajita de Surfjan Stevens -que ya me han chivado que ha sido el regalo elegido por un modernísimo bloguista musical para tener una navideña atención con un prometedor dúo melódico underground amigo- y el otro es el cofrecillo Sencillos en el que la disquera Siesta ha recopilado todos los singles, EPs y material no incluído en disco del conjunto donostiarra La Buena Vida.



Con esta cajita, Siesta hace balance de su pequeña historia con La Buena Vida y da el gustazo a esa legión de fans que pedían a gritos una edición completa de todo el material que hubiese perdido por los cajones del sello madrileño. Un regalo, sin duda, de lo más idóneo para las fechas en la que nos encontramos que, entre otras cosas, recopila las versiones hechas en concierto, en sesiones de Radio3 o en otras situaciones festivas, por el conjunto. El fan encontrará aquí delicias como
Candy Says; curiosas perversidades, como el dúo lesbiano de Irantzu y Alaska en Más dura será la caída de Gabinete o aproximaciones a sus adorados Love.

Pero, como pasa siempre en estas circunstancias compilatorias, se ha quedado fuera una versioncita que a mi, personalmente, me gusta mucho.
Disco Girl de los BMX Bandits reinterpretada en clave beatnik, con unos bongos super-cool que animan la característica languidez de nuestos amigos. Una rareza bien bonita de aquellos días en los que LBV era un sencillo conjunto de indie, muy alejado de la orquestada maquinaria de facturar canción melódica que es en la actualidad.

Así que no voy a desaprovechar la ocasión de hacerles un discreto pero encantador regalo a todos ustedes, lectores, y (¿por qué no?) cerrar este año de celebraciones del C-86 con una guinda autóctona que les entrego para su disfrute con mis mejores deseos de Año Nuevo.

Disco Girl



29 diciembre 2006

Ya hay cartel


Vuelve Vic Godard, el legendario gentleman del punk. Después de un año, regresa por estos pagos para demostrar que la maestría, la extravagancia y el dandysmo no son cosas que una camisa ceñida y una ropa pintona puedan adjudicar a aquel que se las calza, como creen muchos grupos en boga. Al contrario, el nadar a contracorriente y estar siempre dando un estiloso cante es algo más sutil y más profundo que todo eso.

Algo intangible e indescriptible (a veces lo llamamos actitud) que el bueno de Vic domina a la perfección, siendo como ha sido rey del estilismo musical, presumido mod con ínfulas punk, archicaballeroso (y desencantad
o) crooner modernista avant la lettre, perfecto heterodoxo e inclasificable vocacional. Por resumir su carrera de una manera que le haga justicia y no aburra al respetable. A todos aquellos que puedan estar pensando si ir o no, les recuerdo que este bloguista escribía, maravillado, hace poco menos de un año las siguientes palabras:

Vic Godard toca con una guitarra que suena mal. Vic Godard tiene una voz que se escapa en forma de hilo en las primeras canciones y que, poco a poco, se transforma en un graznido.Vic Godard toca canciones de Subway Sect, con una falsa Subway Sect (que, por otra parte, cuenta con dos tercios de las mágicas y abrasivas Wet Dog); toca de forma peculiar lo que quiere. Jazz, punk, pop, canción francesa. No hay norma alguna. El orden está aparentemente dentro de su cerebro y allí debe ser, imagino, donde las piezas encajan. Muchos esperarían mod-punk, o after-punk que es lo que está de moda. Godard ha tocado en Barcelona, en un registro absolutamente solipsista, algo que está lejos de todo eso. Algo distinto a lo esperable. Ha demostrado que no hace falta tener un sonido elaborado, ni basarse en influencias políticamente correctas para romper la osamenta del pop ni siquiera cuando los demás quieren convertirte en una influencia correcta. Este otro pop se descoyunta en aristas que pinchan. El inventó parte de lo que muchos copian; pero las aristas de su música saltan solas. No está a la moda, seguro. Vic Godard no es cómplice del Canón Occidental porque se ha ido cerrando muchas puertas a o largo de su vida. Y no parece que quiera llamar a ninguna de ellas. Está fuera. Gracias que está Vic Godard, aquí, con nosotros, lo cual ya parece bastante y suficiente. Ésa es una razón, no la más importante ni la pincipal, sólo una más de que esta noche casi se puede tocar esa forma rara de felicidad, emparentada con la curiosidad y la extrañeza que sólo ofrece la música pop.

Aquella noche en Barcelona fue mágica, pero no parecía que hubiese sido excepcional. La nueva Subway Sect parecía que hubiese alcanzado esas cotas en noches anteriores de la gira. Promete ser un concierto digno de verse. El cartel es éste:



Por cierto, un diez a quien / quienes hayan sido responables del dibujo del airado Vic que sirve de ilustración del cartel.

27 diciembre 2006

La lista de Karpov!


S
e termina el año. Es el momento de recapitular y decidir qué estuvo in y qué estuvo out, es momento de listas de lo MEJOR. De listas de lo PEOR. Listas que sirven para demostrarnos a nosostros mismos lo listos que fuímos a lo largo del año, lo bien que estuvimos al quite del hype, o para saldar cuentas por las que nos metieron dobladas y ni nos enteramos. En fín, que alguna lista habrá que hacer aunque sea para justificar un año de intrascendente conversación sobre música. A alguna conclusión había que llegar. Por tanto, presento, formalmante la Lista de Discos del Año según Karpov!

Sin embargo, como ni la buena memoria, ni lo estático en el gusto estetico, son dones que me hayan concedido los dioses, he decidido hacer una recapitulación. Porque, más allá de lo bueno o lo malo de los discos (categorías que, para mi, ya no tienen sentido alguno) creo que la música es parte de un trayecto vital, que acompaña a lo largo de las peripecias de un año y apuntala las sensaciones, buena o malas, que el destino nos haya ido trayendo durante ése año. Por eso, me pareció que, mejor ejercicio que estar devanándose los sesos en busca de lo bueno y de lo malo, era pararse a mirar qué se ha escuchado en 2006 en este blog. Qué tonadas han ilustrado los días, de qué discos me ha apetecido hablar y cuáles son las canciones que han ido acopañando una temporada confusa, divertida, extraña y atractiva a partes iguales.


Los
discos que han jutificado un año de bloguismo intempestivo y un poco atolondrado. Y, curiosamente, tras hacer éste ejercicio, la lista resultante, se parece mucho a ésa Lista de Discos del Año según Karpov! Todos los discos que aquí aparecen, por una u otra cosa, han destacado sobre la medianía y han ofrecido algo nuevo en un parorama asolado, a partes iguales, por la estulticia y el manierismo.


Todos los que están son. Eso sí falta añadir entre los cinco mejores el LP de Defiance, Ohio, The Great Depresion (No! Idea). En una posición parecida habría que incluir el Europe de los Ghost Mice (Plan-It-X). Como no ha habido tiempo de hacer el consiguiente comentario se han quedado fuera. Vayan como bonus tracks ocultos en la mencionada posición. También se han quedado fuera las maquetas de los grupos nuestros más descollantes. De eso se hablará en otra lista a la que llevo dando vueltas que es la Lista de los 10 Mejores grupos de Aquí y Ahora.


Éstos son, en conclusión, los discos a cuenta de los que hemos discutido, hablado, charlado, comentado (la jugada), por los que casi nos hemos matado sin querer (como pasó con el de los TVPs). A lo mejor no son ni los más modernos, ni los mejores, ni los que tenían que quedar en una lista esculpida en piedra. Son simplemente los discos que más le han gustado a un tío que firma con el pseudónimo de Karpov! lo cual ya es expresivo de su margen de acierto y, por supuesto, del de error. Ah, todas las citas son del post correspondiente, como en el RDL.











1. Incrucificables / Hello Cuca. Split 12" .-(Rompepistas). No hay diversión sin presión. Es verdad. La presión que sube y baja cuando se escuchen artefactos tan imaginativos, insólitos, decisivos como este split-LP. La presión de tener que contar todo el rato que, tal vez, no hará falta que nadie abandone su absurda y tonta actitud. Al contratrio, tal vez haya que seguir desmarcados, atrincherados, descolocados..











2.Camera Obscura. Let's Get out of his country (Elefant).- Tracyann Campbell ha diseñado un nuevo puritanismo pop. Y contagia a su música de cualidades de las que llevamos demasiado tiempo prescindiendo: fanatismo, fortaleza y fe. Y, la verdad, al resto sólo nos queda rezar y rogar que esta posesión le dure muchos LPs.










3. Single. o Pío (Elefant).- Con el trajín diario, se me ha olvidado decir que Pio, Pio, el primer disco largo de Single es una auténtica maravilla. Una gema de avanzadísimo pop insólito en la que el mágico crisol sónico acompaña a unas inteligentes y atípicas letras. Un disco grandísimo que pone de manifiesto lo lejos que están Teresa e Ibón del resto de músicos de este país.










4. Pants Yell. Recent Drama (Asaurus).- Una delicia de la que nadie parece haberse percatado, con la salvedad del muy sagaz Alistair Fichett que ha visto en estos tres simpáticos yanquis parte de esa luz que nunca se apagará a la que siempre acude el género indi en busca de salvación.












5. François / Ray Rumours. Forest Songs (stichstich) .- Nadie debería dejar de tener en su hogar este Forest Songs. Todo un talismán para conjurar la melancolía otoñal; una pequeña obra maestra que concentra lo mejor de las respectivas obras de sus autores en un mini-artefacto fonográfico de imprescindible escucha por parte de todo buen aficionado al pop de estilo indie.










6. Momus. Ocky Milk (Analog Baroque).- Deja claro que sigue en la cresta de la ola en lo que a talento lírico se refiere. Incluso poéticamente inspirado, si se permite la expresión.









7. Antsy Pants. Antsy Pants (Plan-it-X).- Historias de vampiros que pierden los colmillos, odas a los viajes en bicicleta (con una comparativa internacional de países y bicis impagable), manifiestos de adolescentes traviesos, excursiones, juegos de disfraces y un qué quieres ser de mayor (bailarina, millonario, viajero...),reflexiones, inocencia, simpatía. Encanto, en una palabra.












8. Sibyl Vane. Turismo de interior (B-Core).- Un disco lleno de ése rock que, sin sonar a nada, suena a TODO. Porque Sibyl Vane son un pedazo de grupo, centrado y muy rotundo. Un grupo en el que, la molesta pose de roquero, desaparece para dejar solo emoción e intensidad.










9. Television Personalities.My Dark Places (Domino).- Una pesadilla en la que apenas aciertas a decir que sólo quieres creer en el amor y en la bondad, que es lo que dice el bueno de Dan a muy duras penas, a veces soltando algún espumarajo por la boca. Y en su derecho está, ¿acaso no ha ilustrado nuestras bondades y nuestros amores poniendo como prenda su cordura? ¿Quiénes somos nosostros para venir ahora a enmendarle la plana?












10. Campamento Ñec Ñec. Alimaña (Gssh! Gssh!).- Delicia extraña y rara por estas latitudes, Campamento Ñec Ñec, hacen cosas muy ajenas, hacen cosas muy propias. Hacen una música que merece la pena ser escuchada porque son un grupo muy excéntrico, pero sobre todo porque son un grupo extremadamente bueno.











11. Ponies in the surf Ponies on Fire (Asaurus, 2006) Ni es un disco moderno, ni un disco original. El debut de este dúo raro que es Ponies in the Surf es, sobre todo, un disco extraño. Construído sobre intuiciones, perversidades y sobreentendidos, es un compendio de folk nocturno, obsesivo e inquietante en su pretendida cotidianeidad.










12. Scarlett's Well. Black Tulip Lips (Siesta).- Es como un sueño ligero o como un reflejo; equilibrado, breve, armonioso y particular. En fín, pleno de canciones maduras y sabrosas, como quien dice. Todo un filtro capaz de sumir al oyente en un evanescente e irreal estado de gracia.











13. BMX Bandits. My Chain (Rev Ola) .-Todo el disco es un tránsito féliz y calmado hacia la redención musical de estos amigables zoquetes. Es el mensaje que esperábamos escuchar sus fans, la única señal que queríamos, para poder volver a subir a Duglas al altar.












14. Sonic Youth. Rather Ripped (Geffen).- Un disco que permite el tránsito agradable del oyente a lo largo de los cuadros más logrados de la historia de las Juventudes Sónicas, a la vez que corrobora la excelente salud de muchos de sus postulados. Es decir, Moore, Ranaldo, Gordon y Shelley no sólo han firmado el disco clásico y sexy que ya no esperábamos de ellos, sino que además han sabido dotarlo de la facilidad necesaria como para convertirlo en el disco ideal para pasar un muy moderno verano.










15. Tarántula. Esperando a Ramón (Producciones Doradas).- Calculadores en lo conceptual, Tarántula han destilado una excreción peculiar, extrañamente freudiana en lo musical, una caca que se hace seda (pero que tampoco descarten que vuelva a ser caca al poco tiempo), ya decía al principio, y que casi ha conseguido consagrarles como unos infernales sosías marineros de Astrud.











16. Essex Green Cannibal Sea .-(Merge, 2006)El disco reúne así anhelos, esencias e impresiones frescas, dulces, mimosas, expectantes y vívidas que acarician, alegran, saltan y bailan dento de la caja torácica, cosquillean en la piel y hacen querer salir a saltar por las calles floridas.










17. Shack. The corner of Miles and Gil (Sour Mash).- Supone el gratificante reencuentro con una banda que, sin esperar ya ni siquiera un reconocimiento tardío, se hunde en su propio ensueño musical. Relámpagos de lirismo, apuntes de nervio y una melancolía ligeramente airada son los ingredientes que componen este disco de matizado y pluscuamperfecto pop.









18. My Darling YOU. 16 Major Problems (Plastilina) .- A lo largo de estas 16 canciones no hay nada que indique que Klas o Christoffer vayan a inventar la pólvora a corto o medio plazo. Más bien lo contrario. Porque la gracia de este dúo reside, más bien, en las cajas de rítmo de baratillo, las voces que se van de tono al intentar hacer un gorgorito o las subiditas y bajaditas en las que a punto están de perder el compás. Un aire de amorosa chapuza, de intento fallido, que sólo pueden imprimir a sus discos aquellos que están armados de voluntad, ánimo y ganas de hacer música, pero carentes de un talento descollante.










19. Final Fantasy. He poos clouds (Tomlab).- Final Fantasy es el Morrisey y los Belle and Sebastian de toda una generación de videojugadores. Si lo juzgamos bajo nuestra óptica de indie-kids de antaño no entederemos nada. Si, por el contrario, pensamos en nuestros hermanos menores (sí, aquellos que creíamos que ni sentían ni padecían cuando les veíamos sentados frente al Castlevania, sumidos en su hipnosis de eterna competición eletrónica) se abre una conexión nueva e interesante que nos conecta, de súbito, con la angustia de toda una subcultura pop que pensábamos quedaría eternamente dormida en el ensueño del transcapitalismo artificial.










20. Denise James. Promises (Rainbow Quartz) .- La historia central de este disco podría ser la reconciliación del sueño eterno de los sesenta con la realidad diaria en el post-moderno y mezquino siglo XXI. Divertida, melancólica, impostada, la propuesta de Denise James empieza a parecerse algo más a de la irónica Holly Golightly: estilo y lujo retro que consigue que movamos los pies al rítmo de lo irremediable, que nos hace pensar con dulzura en todo lo que hemos perdido y ganado a o largo de todo este tiempo y en los discos que nos han acompañado por el camino.










21. Kiki D'Aki. Villa Flir (Siesta).- De alguna manera, la desconexión de Kikí d'Akí con respecto de su propio mito la deja desvalida artisticamente, pero también sitúa sus pequeños logros en escalas más humanas: las de las sensaciones simples y plenas. Y es simple y plena la sensación que produce la escucha de este Villa Flir.


26 diciembre 2006

Comentarios sobre la cuestión sueca


No soy complaciente con el sonido de la (cada vez menos) joven Suecia. No comparto esa visión angélica y arcaica que pinta un nórdico parnaso pop, del que surge una miríada de minúsculos grupos para encandilar al universo con sus dulces melodías. Las bellas melodías, los dulces gestos, la pristina perfección y la alambicada dulzura cada día me irritan más. No hay diversión sin presión. Ya lo dicen otros grupos que tienen que sacar adelante propuestas mucho más bravas en climas menos propicios. Por eso, cada vez más, de Suecia sólo me quedo con el baratillo, con los tontos de la clase, con los rezagados que, curiosamente, son los únicos que todavía consiguen facturar unas tonaditas simplonas pero capaces de conmover al oyente.

Por eso, el otro día, tras la discusión que se generó en este mismo blog a cuenta de los Legends
(y teniendo en cuenta que el loveninja que canta ejercía de bajista de las Leyendas), me bajé enterito el disco de los Loveninjas (disponible aquí vía rapidshare). Había escuchado un par de cosas sueltas y me parecía un grupo simpático e intrascendente. Divertidos, bastante zoquetes y mucho más simpáticos que la media de prodigios surgidos de esa Ikea pop que es el sello Labrador. Una vez escuchado de cabo a rabo, me sorprendí poniendo de nuevo el contador a cero para dar otra vuelta a The Secret of the Loveninjas (Labrador, 2006). Desde hace una semana, el intrascendente tratado de pop no ha dejado de sonar. Algunas canciones de este disco están en la lista de imprescindibles de este año y la ridícula imagen de la banda no deja de parecerme un grito desesperado de rebeldía contra la terrible normalización de esa perfección institucionalizada que reina en Suecia.




¿Por qué me ha gustado tanto
The Secret of the Loveninjas? Porque es un disco fácil y sensual. Con muchos arreglos simples y efectistas, con teclados facilones y guitarras escuchadas una y mil veces. Porque tiene canciones sentimentales, con coros aéreos que se pierden de puro empalago y porque tiene un ligero toque tecno-pop en algunos pasajes. También porque hay momentos de hooligan pop divertidos y muy efectivos que recuerdan a otros tunantes ilustres de los que nadie se acuerda ya, como pouedan ser los siempre bizarros Eggstone. Porque copian a Pulp, ahora que es de lo peor hacerlo. Me gusta porque cada una de sus canciones está plagada de obvios arreglos, por su sentimentalisto exacerbado, por sus falsetes. Porque, por todo el disco, campa a sus anchas el espíritu de ése genio de lo posible que es Ian Broudie. Porque es un disco tan menor como Cloudcuckooland. Y está llamado a ocupar tantas horas y a acompañar tantos sentimientos como la obra magna de los Lightning Seeds.




The secret of the Loveninjas empieza con un pistoletazo de pop amodernado (I Wanna Be like Johnny C) que no hace presagiar nada bueno. Sin embargo, poco a poco, la cosa cambia con la deliciosa Care (una de las mejores canciones del año). A partir de este momento, los momentos sentimentales, las melodías ligeras y los gorgoritos predominan en un compendio de bisutería melódica y pop cursi que es una verdadera delicia. Divertido, irrelevante, saltarín y muy distraído, el Secreto de los Loveninjas reside en reunir un surtido de diez buenas canciones carentes de pretensiones. Ni siquiera buscan asombrar con su pericia instrumental (inexistente: tiran hacia lo obvio y aciertan) o el buen gusto compositivo (es una sucesión de píldoras divertidas que saltan de un lugar común a otro e incluyen chistes chocarreros). Earl grey with honey, Little black friends o The end of a dream no tienen más finalidad que hacer pasar un rato distraído al oyente, regallarle los oídos. Pero ¿cuantas veces no son estos discos de serie B los que nos acompañan en momentos en los que no estamos ni para lo sublime, ni para nadie? Con su modestia, los Loveninjas nos hacen mover el pie, reírnos de nosotros mismos por alzar un puñito al aire o asombrarnos de que nos sigan gustando esas paraditas, esas subiditas, esas bajaditas... Nos hacen olvidar por un momento la engolada CALIDAD (tan en boga en estos días de cultura aspiracional) para abandonarnos a un sonido amable y simplón. Y así, no podemos más que dar las gracias a los hados, por enviarnos a estos zoquetes para poner una música que nos haga sentir bien, en estos días en los que los crooners venidos de los fiordos sólo nos ofrecen perfección, maestría y una lívida lluvia de soledad e incomprensión.


24 diciembre 2006

Si hay días en el año...


... en los que uno se siente como Carlitos Brown son sin duda éstos. Karpov! les desea felices fiestas a todos y que lo pasen lo mejor que puedan; en la trincherita virtual haremos tres cuartos de lo mismo e intentaremos mantener el tipo navideño a base de turrón del blando e indie canónico.




Y, como a pesar de todo, no sale de manera natural condenar la Navidad así porque sí, vamos a dejar un resquicio para que se cuele la ilusión. De la mano de los queridos Saint Etienne y su I was born on Christmas Day. E intentar ser muy felices, con ése optimismo tan cool que transmiten ellos en este precioso villancico-disco ...

[Sarah:] Spent the summer holed up in a room. / [Tim:] Looking pretty, won't you be here soon? / [Sarah:] EuroDisney, could not work at all / [both:] a little bird had told me in the fall. / Getting groovy after Hallowe'en, / mid-November, got back on the scene. / I'm so glad that I just got my pay! / I was born on Christmas day. /

[Tim:] In December, my heart's full of spring. / [Sarah:] I could phone you, tell you everything, / [Tim:] like the crazy evenings on the yacht; / [both:] Tim and Sarah went and tied the knot! / Did you know they pulled the town hall down? / I don't think you'll recognise this town. / Never could have been a tennis wife, / get into the acting life. /

Getting groovy after Hallowe'en, / mid-November, got back on the scene. / I'm so glad that I just got my pay! / I was born on Christmas day. / I was born on Christmas day. / I was born on Christmas day.





Además podemos bajarnos la compilación de villancicos pop que ha hecho Marta como regalo de Navidad (¡gracias!) e ir rellenando los boletos de buenos deseos de Año Nuevo que hay en Cosas Mínimas.




23 diciembre 2006

Aunque sean elegantes, distinguidas...


Con el trajín diario, se me ha olvidado decir que Pio, Pio
(Elefant 2006) el primer disco largo de Single es una auténtica maravilla. Una gema de avanzadísimo pop insólito en la que el mágico crisol sónico acompaña a unas inteligentes y atípicas letras. Un disco grandísimo que pone de manifiesto lo lejos que están Teresa e Ibón del resto de músicos de este país.

Pero, resulta estúpido hacer un discurso vacuo, largo y tedioso. En estos casos, en los que el disco es de una grandeza incomensurable, lo mejor es no decir demasiado y que cada cual saque sus propias conclusiones
. Así que, lo que haré será dejar éste vídeo (disponible a través de la web de Elefant Records). Si la canción ya es una delicia, tomada como oda moderna al amor de diario, el video no le va a la zaga. Realizado con gusto, ambigüedad e ironía, da réplica certera a las palabras de Single con inteligencia y una encantadora y adulta retranca que lo sitúa muy alto en mi particular hit list de 2006.



20 diciembre 2006

Apuntes desde el subsuelo


Aunque no lo parezca, la siguiente instantanea es absolutamente real. No hay truco. Se buscan modelos underground, como publicita el cartel situado en el bar del moderno centro cultural CCCB barcelonés. Por si a alguien le quedaban motivos para lamentar cómo se desvirtúan los términos y las categorías.

Cuando lo vi, me acordé de los lamentos de Marta sobre la pérdida de sentido del término indie. Y también de las recientes peripecias laborales del Sr. Tremolino, persona altamente underground en su concepción ética y vital. Ambos podrían ser los modelos buscados ¿no?



Pero, por alguna razón, la sensación que me dió es que si a cualquiera de los dos se le ocurriese presentarse a la selección, no las tendrían todas consigo. Porque, cualquiera sabe qué se considera un modelo underground en estos días y en estos entornos overground. Y todo ello para vivir esos tres días en un stand (asombrosamente sic).

En fín, menos mal que para consolarnos todavía podemos leer, en sitios verdaderamente underground, cosas sobre el rock y la vida tan bien escritas como ésta:

No amigos, los Monks no fueron los precursores de la música electrónica, sólo fueron un buen grupo , extravagante e innovador que pasó desapercibido en un país que ni sabía ni sabe nada de música pop. Los monks no tenían un concepto artístico, eran cinco amigos que tocaban una música hiriente y rítmica y que hablaron contra la guerra de vietnam mientras alemania se dedicaba a exportar tostadoras y a prepararse para el monopolio proteccionista y comercial del mercado común europeo, siempre a la rueda de sus senores: estados unidos.


Que no mezclen la ingenuidad de esos chicos con la vanguardia ni con la música electrónica. Eran simplemente un grupo de outsiders desplazados de sus países que buscaban a través de la música echarse una novia en un país que no los aceptaba. Y que ahora les rinde un homenaje.

De la crónica de Ernesto sobre el concierto de reunión de los Monks del pasado mes de octubre.


18 diciembre 2006

Dios salve a los nuevos puritanos


Después de mucho escuchar su último LP desde el final del verano, puedo afirmar con absoluta tranquilidad que Camera Obscura han renacido artísticamente. Lejos quedan aquellos tímidos y obvios inicios como seguidores y satélites de los, en la actualidad vulgares y ventajistas, Belle & Sebastian. En su lugar, ha aparecido una banda de malencarados y posesos indies melódicos que se ha entregado a una reconstrucción del chamber pop en clave country. Una clave country que nada tiene que ver con el sonido de la frontera y sí con una actitud severa, puritana y rígida no sólo les ha redimido sino que, cegados por la luz, ha llevado a estos escoceses a lo más alto del panteón indie-pop.

La historia tal y como me la imagino yo, después de verles el sábado en directo, se desarrolla de la siguiente manera: viendo la vergonzante claudicación de sus admirados Belle & Sebastian como adalides de la sentimentalidad
indie, a Tracyann Campbell se le cae la cara de vergüenza y, animada por la ira y el despecho, decide arrogarse el papel de airada guardiana de las esencias pop. Se encierra, reflexiona, pasa por su personal travesía del desierto y, cuando vuelve al estudio, firma uno de los discos más asombrosos y pluscuamperfectos del todo el pasado año, Let's get out of this county (Elefant 2006). Quintaesencia de la perfección melódica, el disco es además una dulce oda al desengaño y la tristeza. No cantan a ésa impostada y tonta melancolía que afeaba las cancioncillas de Biggest Blue-Fi (Elefant, 2004) o Underachieves try harder (Elefant, 2004), sino al malestar difuso y a la imposibilidad de escape con que se complican y envenenan los momentos cotidianos. Puro pesimismo calvinista hecho rodaja de vinilo. La joya, editada por Elefant (sí, otro diez para el sello), es un soberano ejemplo de lucidez repleto de canciones sobresalientes. Y una inteligentísima vuelta de tuerca a un género que, por adolecer de realismo en sus planteamientos, se estaba quedando tontito, tontito (y que miren a Stuart Murdoch quienes no se lo crean).


Por eso (y porque no pude verles en su día en la madrileña sala El Sol), tenía programado desde hacía tiempo una visita a la Ciudad Condal. Cuando una banda está en estado de gracia lo mejor es seguirles la pista. Máxime cuando su disco ha soportado entre los primeros del montón de novedades tanto tiempo. Por tanto, la Campbell y compañía se presentaban como estrellas de un horrendo festival al que sólo salvaba su generoso móvil benéfico y Karpov! estaba allí para ver cómo se desenvolvía sobre las tablas. Tras aguantar estoicamente a que Christina Rosenvinge (debería fusilar discos de AHORA, no de hace quince años) terminara su soporífera actuación, aparecieron unos Camera Obscura serios, adustos, de metodista e impactante imagen dispuestos a hacer pocas concesiones al público allí reunido. Saludos breves y cara de pocos amigos para empezar un espectáculo perfecto. Porque Camera Obscura son, en este momento, una precisa maquinaria de relojería musical que tiene en Tracyann Campbell una
front-woman de carácter (que pide que le pongan un whisky y que si la gente no se calla sube el volúmen del todo y canta a armoniosos gritos). Una songwriter de porte jesuítico que está muy alejada del estereotipo de niña indie que todo el mundo asocia al género. Armada, dependiendo de la canción, con una Fender, una tremenda guitarra de media caja y un guitarrón acústico aparecía como el perfecto cruce de caminos entre June Carter y Amelia Fletcher.




Iluminada por su visión, dirigió, con mano de hierro, un mágico concierto de hora y media en el que brillaron de manera extraordinaria las canciones de su reciente LP (como si todo lo anterior perteneciese a una vida ya olvidada). Tremendas relecturas de
Let's get out of this country, Come back Margaret, The False contender o If looks could kill que salpimentaron con algunas composiciones nuevas que hacen desear la inminente publicación de su nuevo disco (excelentes, por cierto). Y pasando olímpicamente de la gente: lo siento, pero vamos a tocar una canción nueva. Eso sí, cual madre mormona, nos recordó a todos los allí presentes que había que pensar en otros no tan afortunados que se habían quedado a las puertas del local. Para todos ellos tocaron una demoledora rendición de Lloyd are you ready to be heartbroken? que se acompañó de una lluvia de globos rojos. Es cierto que, con los globos, se le escapó una sonrisa, pero se borró de inmediato cuando por culpa de ésos mismos globos perdió un zapato. Otra vez la cara de mala leche contenida. Y rítmos rockabilly furiosos para cerrar la noche con una mágica Razzie Dazzle Rose, tristísima e increíblemente airada que se desmoronó entre nubes de guitarrazos a tremendo volumen (sí, sí, un final ruidista) en una culminación que sólo cabe describir como apoteósica. En el bis, más amables, concedieron una preciosa I need all the friends I can get que cerró un concierto sobresaliente en el que los escoceses exhibieron una monolítica convicción artística.






Al terminar, la conclusión a a que llegué es que, ahora mismo, Camera Obscura es un grupo obsesionado por completo con lo que hace. Convencidos con fanática certeza de sus actos. Fanatismo y convicción que se traslada a cada una de las notas que pulsan. Así, ofrecen un espectáculo insólito: el retrato de un grupo que, renacido, se autoproclama con sus actos, y de manera unilateral, máximos guardianes de la ortodoxia musical perdida. Un dulce imprevisto en la trayectoria de una banda que, nacida con una manierista vocación de mímesis, ha visto la luz y, como posesos, lo proclaman a los cuatro vientos. Mientras unos y otros se escudan en recrear sin sentido el sonido
indie, Tracyann Campbell ha diseñado un nuevo puritanismo pop. Y contagia a su música de cualidades de las que llevamos demasiado tiempo prescindiendo: fanatismo, fortaleza y fe. Y, la verdad, al resto sólo nos queda rezar y rogar que esta posesión le dure muchos LPs. Y, de paso, pedir que el sello Elefant siga contagiado de este espíritu y, continuando el camino de perfección que ha emprendido en este último año, sea quien publique esos discos.