26 diciembre 2006

Comentarios sobre la cuestión sueca


No soy complaciente con el sonido de la (cada vez menos) joven Suecia. No comparto esa visión angélica y arcaica que pinta un nórdico parnaso pop, del que surge una miríada de minúsculos grupos para encandilar al universo con sus dulces melodías. Las bellas melodías, los dulces gestos, la pristina perfección y la alambicada dulzura cada día me irritan más. No hay diversión sin presión. Ya lo dicen otros grupos que tienen que sacar adelante propuestas mucho más bravas en climas menos propicios. Por eso, cada vez más, de Suecia sólo me quedo con el baratillo, con los tontos de la clase, con los rezagados que, curiosamente, son los únicos que todavía consiguen facturar unas tonaditas simplonas pero capaces de conmover al oyente.

Por eso, el otro día, tras la discusión que se generó en este mismo blog a cuenta de los Legends
(y teniendo en cuenta que el loveninja que canta ejercía de bajista de las Leyendas), me bajé enterito el disco de los Loveninjas (disponible aquí vía rapidshare). Había escuchado un par de cosas sueltas y me parecía un grupo simpático e intrascendente. Divertidos, bastante zoquetes y mucho más simpáticos que la media de prodigios surgidos de esa Ikea pop que es el sello Labrador. Una vez escuchado de cabo a rabo, me sorprendí poniendo de nuevo el contador a cero para dar otra vuelta a The Secret of the Loveninjas (Labrador, 2006). Desde hace una semana, el intrascendente tratado de pop no ha dejado de sonar. Algunas canciones de este disco están en la lista de imprescindibles de este año y la ridícula imagen de la banda no deja de parecerme un grito desesperado de rebeldía contra la terrible normalización de esa perfección institucionalizada que reina en Suecia.




¿Por qué me ha gustado tanto
The Secret of the Loveninjas? Porque es un disco fácil y sensual. Con muchos arreglos simples y efectistas, con teclados facilones y guitarras escuchadas una y mil veces. Porque tiene canciones sentimentales, con coros aéreos que se pierden de puro empalago y porque tiene un ligero toque tecno-pop en algunos pasajes. También porque hay momentos de hooligan pop divertidos y muy efectivos que recuerdan a otros tunantes ilustres de los que nadie se acuerda ya, como pouedan ser los siempre bizarros Eggstone. Porque copian a Pulp, ahora que es de lo peor hacerlo. Me gusta porque cada una de sus canciones está plagada de obvios arreglos, por su sentimentalisto exacerbado, por sus falsetes. Porque, por todo el disco, campa a sus anchas el espíritu de ése genio de lo posible que es Ian Broudie. Porque es un disco tan menor como Cloudcuckooland. Y está llamado a ocupar tantas horas y a acompañar tantos sentimientos como la obra magna de los Lightning Seeds.




The secret of the Loveninjas empieza con un pistoletazo de pop amodernado (I Wanna Be like Johnny C) que no hace presagiar nada bueno. Sin embargo, poco a poco, la cosa cambia con la deliciosa Care (una de las mejores canciones del año). A partir de este momento, los momentos sentimentales, las melodías ligeras y los gorgoritos predominan en un compendio de bisutería melódica y pop cursi que es una verdadera delicia. Divertido, irrelevante, saltarín y muy distraído, el Secreto de los Loveninjas reside en reunir un surtido de diez buenas canciones carentes de pretensiones. Ni siquiera buscan asombrar con su pericia instrumental (inexistente: tiran hacia lo obvio y aciertan) o el buen gusto compositivo (es una sucesión de píldoras divertidas que saltan de un lugar común a otro e incluyen chistes chocarreros). Earl grey with honey, Little black friends o The end of a dream no tienen más finalidad que hacer pasar un rato distraído al oyente, regallarle los oídos. Pero ¿cuantas veces no son estos discos de serie B los que nos acompañan en momentos en los que no estamos ni para lo sublime, ni para nadie? Con su modestia, los Loveninjas nos hacen mover el pie, reírnos de nosotros mismos por alzar un puñito al aire o asombrarnos de que nos sigan gustando esas paraditas, esas subiditas, esas bajaditas... Nos hacen olvidar por un momento la engolada CALIDAD (tan en boga en estos días de cultura aspiracional) para abandonarnos a un sonido amable y simplón. Y así, no podemos más que dar las gracias a los hados, por enviarnos a estos zoquetes para poner una música que nos haga sentir bien, en estos días en los que los crooners venidos de los fiordos sólo nos ofrecen perfección, maestría y una lívida lluvia de soledad e incomprensión.


10 comentarios:

marta dijo...

respecto a loveninjas me adhiero, pero hay que ver como aprovechas para dejar tu última palabra destrozando a jens lekam... ;)

marta dijo...

lekman, obviamente.

Karpov Shelby dijo...

Ja, ja ... pero si no he pronunciado su nombre en todo el post ;-) Pero soy totalmente sincero cuando digo que me gustan más los suecos cenutrios (Loveninjas, My Darling YOU) que los muy avanzados.

De todas maneras (y esto lo digo de verdad), estaba pensando más en la super raspa del Perro del Mar que en Lekman. Esa señora me da un miedo casi absoluto.

marta dijo...

hombre, por lo general yo también prefiero a los cenutrios, pero tampoco podemos llamar a jens un músico avanzado... intelectualoide y pretenciosillo quizá, pero avanzado (que suena a avantgarde) precisamente no, no olvidemos que es él solo con su ukelele en plan lo-fi.
a la del perro es que no hay por dónde cogerla, empezando por ese nombre tan absurdo y la voz tan desagrable. es como que quiere encajar en el ikea pop ese que dices y a la vez que la comparen con joanna newsom... buff, qué horror.

Jesus Miguel dijo...

¿me grabara este disco?. Por cierto Karpov, que ya tengo tocadiscos.

Marcos E. H. dijo...

bueno, yo a Jens Lekman le he visto una vez en directo y es él solo con su ukelele...y un orquestón pregrabado metiendo chunda chunda a todo volumen, una cosa espantosa, vamos, él, sus canciones, los fans dando saltitos...Por salvar a algún grupo sueco, me reitero en los Dungen.

Karpov Shelby dijo...

Si, pero lo de Dungen es Prog-pop y va mas allá de lo sueco. Y ahí está lo grande de esa historia que, por otra parte no es indie para nada.

J.M. pues es el momento de hacer un guateque y pinchar vinilitos de indie en su vecino salón ¿no? De por grabado el disco.

GRITOS EN EL CINE MUDO dijo...

humm..cada vez leo mas comentarios críticos hacia suecia y labrador...igual tiene que ver con que el pop de este país está comenzando a traspasar las fronteras del indie y a acercarse al mainstream?

Karpov Shelby dijo...

Bueno, el suplemento de ocio metropoli de El Mundo dedicaba un especial al pop sueco el pasado viernes. Me lo han enseñado esta tarde... creo que eso lo dice todo.

Respecto a Labrador, cualquiera que se pasee por su web podrá ver que se trata de un emporio cuya finalidad última es mercadear la marca "pop sueco". Como IKEA.

Fikasound dijo...

Hola, os escribo desde Fikasound, somos una Asociación Cultural y Promotora de Conciertos que se dedica al intercambio cultural en materia musical entre Suecia y España.
Organizamos conciertos de bandas suecas y el Festival Swedish Rock Days con la presencia de nuevas promesas españolas.

Me gustaría tirar una lanza a favor de Labrador porque creo que son gente muy maja y donde se encuentran muchas bandas con mucha calidad como Suburban Kids with Biblical Names, Irene, Love Ninjas...por cierto, ya que veo que os gustan, estamos en trámites de organizarles una mini gira a Love Ninjas para Marzo, y por supuesto tocarán en Madrid. Espero que os apuntéis, estad atentos en nuestra página y en nuestro my space.

Nuestros próximos conciertos serán;

Racingpaperplanes (22Feb)
Johnossi (1 Marzo Nasti)
Irene (Gira,Abril)
Jeniferever(Gira,Mayo)

Espero que les echéis un vistazo!

Un saludo a todos,

Patricia