31 enero 2007

¿Quien busca encuentra?


Siempre me ha parecido que o peor de la compra de discos por correo era no poder sentir la sensación de plenitud que da encontrar ése vinilo deseado en los cajones más tirados de la tienda más chunga. Los mail orders me dan bastante grima porque les veo un punto de pornografía fonográfica y asepsia que me hace sentir raro y triste. Por muy infame que sea la tienda de discos, siempre preferiré escarbar una cubeta eterna, llena de basura, que lanzarme a los brazos de los servicios postales.

Una manía que a veces se ve recompensada. En los últimos días, pensaba más de lo normal en los Jazz Butcher. Un par de posts recientes, escritos en un blog amigo, sobre la banda de Pat Fish me habían traído a la memoria el día que compré el Distressed Gentlefolk, en la madrileña tienda La Metralleta. El aire de farsa, grandeza y misterio que siempre ha acompañado la trayectoria del grupo del señor Fish me ha mantenido enamorado de su música hasta nuestros días. La aventura emprendida por el Jazz Butcher y Max Eider tiene el honor de ser, posiblemente, la más insólita, heroíca, desatinada, demente y profundamente heterodoxa de cuantas se pueden recordar en la música británica de la década de los ochenta. Esto lo comento siempre con nuestro habitual, M.E.H. Compartimos pareceres sobre la peculiar épica del Jazz Butcher y, ocasionalemente, miro con sana envidia su colección de discos del grupo de Northhampton. Cuando piso una tienda nunca dejo de rebuscar, a veces hasta que la punta de mis dedos ennegrece con ese peculiar polvo que acumula el vinilo, en el apartado de la letra
"J".




Hacía tiempo que no pasaba por La Metralleta. La subida de los precios y el aburrimiento de tener ver siempre friquis viejos, como de Alta Fidelidad, me había apartado del sótano de la Pza. de las Descalzas, tradicional lugar para comprar discos baratos. Fue Federica Pulla quien insistió el otro día para que bajásemos a las tiendas más tiradas de Madrid en busca de discos de ocasión y, si se terciaba, de colección. Y, mira por donde, resultó ser una de esas tardes en las que aparece el vinilo deseado. El
maxi Conspiracy, firmado al alimón por Jazz Butcher y Max Eider había poblado siempre mis sueños. Lo había visto a precios relativamente prohibitivos y había pasado de comprarlo; no en vano ya había conseguido hacerme con una edición del divino The gift of music de Glass Records a buen precio. Conservaba la esperanza de que apareciese entre la morralla y la escoria sonora que se apila en nuestras tiendas. Y, mira por donde, mientras Federica y Mr. T paseaban por la sección artistas internacionales, no se qué me dió por rebuscar entre los maxis de baile cochambrosos y ochenteros que es costumbre apilar en el suelo, como si fuese basura o cachivaches viejos. Alguno de mis lectores encontrará censurable que ponga esto por escrito, pero me dió un vuelco el corazón cuando aparecieron Fish, Eider y sus gafas de sol, chulescos y burlones, de detrás de la playa ácida y terminal de un caribe mix. Por el precio de un euro, además.



Esa tarde econtramos múltiples discos interesantes, algunas joyitas y, no tantas, joyonas, como quien dice. Pero aquel que he escuchado con más ilusión estos días ha sido este
maxi-single. Me parece increíble por muchas razones, que paso a resumir. En primer lugar, las pintas que tienen en la portada Eider y Fish son buenísimas y demuestran que, hasta el año 88 estuvieron en lo más alto del cotarro del pop independiente. Y sin tener que ponerse cardigans ajedrezados, ni sombreros. El hecho de que lo firmen juntos demuestra el buen entendimiento que había entre estos dos tunantes, una conexión que ofreció canciones insólitas e intrigantes duante muchos discos. La canción Conspiracy es una muestra del talento de Fish y de su delirante ignorancia o desprecio de las mínimas normas de corrección artística: una suerte de rap que oculta una canción hermosa. Una ida de olla, pero con mucho talento de por medio. Peter Lorre es una de esas mitómanas y divertidas odas que se marca el Jazz Butcher con talento, candidez y gracejo y con las que rinden homenaje a otro asombroso y olvidado maestro al que la historia relegó al papel de segundón. Tiene un punto profético. Las otras dos canciones son preciosas, clásicas e indiscutibles. Todo tiene ese aire de precisión pop que sabe dar Pat Fish a la música cuando le secunda Eider. Que cada uno tenga, en la galleta de cada cara, su foto también mola; da un aire de camaredería y de triunfo compartido. Un split de dos miembros de un grupo que se lo pasan bien haciendo canciones. Un triunfo también encontrar este disco. Me ha dado mucha alegría, la verdad, porque tenía muchas ganas de tenerlo de verdad, no bajado de Internet o las canciones en un recopilatorio (Fire sacó uno con sus mejores años en cedé hace no mucho). Qué felicidad.




Porque, al final la felicidad instantánea es lo mejor de ir de tiendas de discos. Nada podrá sustiruir este subidón momentáneo que te deja flotando y que tiene su punto culminante cuando la aguja se posa en el surco del vinilo (o el láser roza el plástico del cedé, que tanto me da). Te gastas más dinero y pillas peores discos que por correo, porque calculas menos. Pero, hay que reconocer que molan más los discos cuando se parecen a los sueños; aunque la realidad demuestre, como siempre demuestra, que no se parecen tanto o no siempre. O no se parecen nada. Y que, para según qué cosas, es mejor no perder el tiempo y que te llegue un paquete certificado. Pero, como este no es el caso, yo estoy tan contento con mi disquito.


29 enero 2007

Los chavales están bien


¿Qué sería de un blog musical sin sus vídeos curiosos, su miscelánea y su contenido de relleno para los días entre semana? Pues, poco más que una sucesión de diatribas inconexas, que es lo que viene siendo este boletín desde su nacimiento. Y es que, reconozco que no me gustan demasiado los vídeos esos de curiosidades rock a los que son tan aficionados los bloguistas musicales.

Sin embargo, hoy hacemos una excepción en honor al Gran Roky Erickson y sus extrañas odas psicotrónicas. Yo no soy uno de los miles de die hard fans de Roky; muchos hay que podrán hablar más y mejor de su vida y obra que yo. A mi me cae muy bien, me parece un soberbio songwriter al quien el estado paramilitar USA y, de manera distinta, sus fans y la historia, han tratado escandalosamente mal. Por eso, ésta es una manera curiosa de sacar al genio tejano, decir poco de él y no caer en el panegírico trillado.




El vídeo en cuestión tiene el beneplácito del Capitán Volaor y de Pía Pandora (amantes apasionados y furibundos de Roky), que son quienes me lo han enviado por correo. Y, además, tiene su punto de cutre-ambrosía youtubiana. Unos chavales de una escuela de rock enrollada - y que enseña a los chavales a tocar de oído (sí, así dicho)- se arrancan con una versión de Two Headed Dog. Para que luego digamos en los blogs que el rock ha muerto, y que no hay cantera y esto, aquello y lo de más allá. Desde luego la pose y el careto de los chavales es tan impagable como su elección versioneadora. Tampoco está nada mal la camiseta del CBGB del cantante y las convulsiones rock. No hay duda, los chavales apuntan maneras, aunque se haga raro escuchar a semejantes monicacos cantar eso de he estado trabajando en el Kremlim con un perro de dos cabezas. Ideal para los que pensaban que lo habían visto u oído todo después de bajarse el disco de The Langley School Music Project.

Más videos de Natural Ear Music School aquí





28 enero 2007

En el pecado...



... llevamos la penitencia, como reza el dicho popular. Ustedes y yo nos hemos mentido durante años y hemos terminado por creeernos a pies juntillas esa monserga de afirma que los grupos foráneos tienen unas dotes insuperables para el pop, afinada pericia musical, son estilosos, cuentan con un innato savoir faire y están hechos del mismo material que los sueños. Aunque la aleación lleve poco de éste preciado metal filosofal, nos decimos, algo se nota ¿verdad? Pues no, no es así; y un buen día, cuando menos se lo espera uno, llegan unos gazaparullos de London y nos dejan con tres palmos de narices, a los pies del escenario, y nos ponen del revés esta ilusión.


No nos engañemos, tantas vueltas le hemos dado al magín con estas cosas que hemos terminado por parecer idiotas. Si contamos, de verdad, cómo ha sido nuestra relación con la música popular, encontramos que está plagada de sorpresa y admiración, es cierto, pero también de muchas revelaciones no consumadas, noches vacías viendo a grupos de cuarta, un cierto tedio y un algo de vulgaridad. Y no, no todos los grupos foráneos no son necesariamente mejores. Pero, a pesar de todo, seguimos creyendo nuestro propio cuento chino y nos empeñamos en descubrir una maravilla nueva que llevarnos a la oreja.




Además, la cosa se agrava cuando esta perversión estético-consumista se ve amplificada por la reciente implosión de luz y de color que está viviendo, desde hace unos años, la Internet. Tanto espacio, tanta página personal y tanto blog sólo han logrado acentuar nuestra adiccción chunga a la novedad y, de paso, ocultar la falta de talento, actitud y habilidad. Abotargados como estamos de canciones de MySpace ya no distingimos a un grupucho de tres al cuarto de una rutilante estrella recién nacida. ¿Y esta chapa a cuenta de que viene? se estarán preguntando algunos. Sencillamente, es una reflexión en voz alta para intentar entender cómo es posible que los británicos Strange Idols apareciesen ayer noche en el escenario de la Sala Nasti junto a Los Punsetes. Porque hacía muchísimos años que no se veía un grupo tan mediocre sobre un escenario. La cosa fue como para haberles echado a palos. Sin exagerar.



Precedidos por algunas críticas elogiosas que les señalaban como promesa del indie-pop global, este grupo de chavalotes británicos ha conseguido esconder una absoluta mediocridad tras la máscara que ofrece la realidad virtual. Strange Idols tocaron junto a los Punsetes y demostraron que, en ocasiones, el cesped del otro lado de la verja no siempre parece más sabroso. Strange Idols son un grupo de pueblo inglés que hacen hooligan pop puro y, sobre todo, muy duro. Un pastiche burdo en el que se dan cita los peores tópicos del género británico. Guitarrazos glam, bailecitos medio mods, unas gotas de power-pop del cutre, oh-no-after-punk-no, pintas de hipsterines brit, una buenorra contoneándose con una vulgaridad pasmosa, un baterista absolutamente cerril, un guitarrista con bigote difrazado de moderno, intentos de copiar a los cada vez más discutibles Long Blondes... Strange Idols son un grupo de cuarta regional británica sin ningún interés, carentes de estilo y con unas canciones desastrosas. Y, lo que es peor, sin la pericia instrumental de esas bandas americanas que, pese a ser mediocres, tienen el culo pelao de tocar y tocar y tocar toda la Route 66 arriba y abajo y siempre son capaces de ofrecer un buen show. Esto era como de baile de instituto de una ciudad de la Inglaterra interior. Y no se imaginen la vecinal épica de los Commitments, que tampoco iba por ahí la cosa. Menudos gañanes. Y las luminarias de Indie MP3 diciendo, por las autopistas de la información que estos mongolos hacen un pop excelente al que hay que estar muy atentos. Vinieron, tocaron mal y poco, hicieron cuatro chistes tunos y se fueron. Fín del concierto. El signo de los tiempos. Que alguién nos devuelva el dinero. Y, por favor, no traigan a esta mierda de grupo más. Gracias.




¿Y Los Punsetes? Pues me los perdí por llegar tarde. Otra verdad asumida: los conciertos en Madrid empiezan siempre tarde. Si se anuncia a las diez de la noche no hay problema alguno en aparecer a las once y media. Otro problema del abandono del pensamiento crítico. Otra muestra de que en el pecado llevamos la penitencia. Otra vez será. En concreto, junto a Cohete y Grande-Marlaska, en la fiesta aniversario del colectivo, revista, local y alternativa política alternativa LaDinamo. Eso sí, todavía no se día u hora. Pero ya hablaremos de ello en su momento.


Para corroborar lo aquí dicho, pueden leer al Sr. Tremolino igualmente indignado con este concierto.


Punsetes y Strange Idols tocaron el sábado 27 de enero, en la Sala Nasti (c/ San Vicente Ferrer, 33)


26 enero 2007

Salí del cuerpo

De pronto lo comprendí y vi que las cosas son mejor así. Hmmm salí del cuerpo porque no quería asesirnar a nadie más . Bananas (del 10” Litio a 6m bajo el suelo, GRAM Grabaciones 2002)






La pintura no es una actividad sencilla. A la necesidad de una energía psíquica que articule un discurso creativo, se unen las múltiples exigencias físicas que requiere su práctica. La pintura pide un cuerpo acorde con el esfuerzo imaginante. Pero muchas veces hay que escapar de este cuerpo presente, estático, formal. Huir de la posesión despótica de la pintura. De su regla de obediencia.


Salir del cuerpo. Dejar la gran tarea y centrarse en el pequeño e intrascendente trabajo de reconocer. Palmear a los mayores con cariño la espalda, discernir el aliento humano que duerme bajo la carcasa de la forma, abandonarse al ensueño de la risa y a la fácil e imprecisa sensación de humanidad. Que se coman los gusanos a la pintura, que se separen de nosostros esos miembros que se convirtieron en el centro del mundo de manera injusta. ¡Qué bien sacarle las antenas, los órganos y los higadillos! Descuartizarle para que vivan esos otros seres que había devorado antes y con los que había alimentado su voraz arte pictórico.

Hay más información sobre este críptico tema cultural aquí y un eco del premio allá




24 enero 2007

Viejos caminos nuevos


El otro día se discutía en este mismo blog a cuenta de la diversidad musical, estilística y vital de la piel de toro. Pues bien, tanta variedad místical, vital y territorial si algo bueno había de dejarnos es un catálogo de creativas células locales difíciles de clasificar y de encuadrar en escenas nacionales más amplias y encorsetadas. Unidades de acción mínima, cuyo pequeño radio de influencia les dota de una envidiable autonomía y les permite emprender trayectos paralelos a las rutas más transitadas de la música popular.

Así que con estas mismas, el pasado jueves, mi querido Sr. Tremolino apareció en casa con el disco de Dotore. Esta pequeña joya está editada por el colectivo Primo, una agrupación de estetas del pop dedicados a la elaboración de chapas, flyers, camisetas y edición de hermosos cedés de edición limitada cuya base de operaciones se circunscribe a Donosti. Hijos no tan bastardos de la parte más sabiamente moderna y reividicable del Donosti Sound (a saber, Aventuras de Kirlian, Aramburu, Ibón Errazkin, la influencia de Felt...), hacen gala de una envidiable hiperactividad que viene dando frutos sustanciosos y de peculiar delicadeza (Rutina, entre ellos). Frutos que han circulado siempre por circuítos reducidos y secretos; ediciones limitadas que quedan reservadas sólo para los más próximos y para algún connaissseur que, pese a estar alejado del centro de influencia, es capaz de detectar estas micro-peripecias (no es mi caso, ya lo han adivinado). Todo esto tiene como objetivo que entiendan que de no ser por el Sr. Tremolino yo no estaría ahora escuchando este precioso disco, tan raro, tan hermoso y que se aleja tanto de las imágenes que podamos tener del pop underground que se hace en nuestras tierras. Por eso, lo mejor es que lean la preciosa reseña que ha hecho en su blog antes de continuar con esta otra, más farragosa (como es habitual).



Demonios del otro lado del océano (Cosas Primo, 2007) es el primer disco largo de Dotore. Es también un primoroso catalogo de lirismo musical y una maravillosa narración de momentos cotidianos, trayectos mentales y viajes al fondo de uno mismo. Dotore, es decir el alter ego de Pablo Martínez Sanromá, se presenta así como un cercano trovador beatnik, en la misma medida en que fueron beatniks Family en algunos momentos de su legendario LP. Con un ánimo poético discreto y con una mesurada melancolía que se diluye en pequeñas complicaciones sonoras muy hermosas. Las letras saben adoptar el laconico tono de confesión tímida y de cuento corto, de libro de viajes... y son arties. Y las guitarras acústicas, las melódicas y la sonoridad de juguete, a medio camino entre el folk más moderno y aquel precioso sonido de una primeriza Cherry Red, arropan todas estas historias pequeñas y tristes haciendo que cobren peso y que te las creas palabra por palabra. Si hubiese que buscar un sonido semejante al de Dotore, tendríamos que volver a hablar de ese otro geniecillo oculto que tanto, tantísimo, me gusta que es François. También se podría decir algo de Aventuras de Kirlian y su sencilla artificiosidad poética en las letras. Tendríamos que contar que canciones como Bahia o El mejor final podían haber estado en una de las libretas perdidas de Javier Aramburu... Para los que gustan más de la disección emocional de los discos, aclarar que aquí encontrarán estrofas tan hermosamente alambicadas como las susurradas en la preciosa Parques de Fiesta (quiero tener un jardín japonés / aunque sea difícl hacerme entender / hablaremos en inglés). Que parece la versión artie de aquella fabulosa Rusos y Chinos de Alpino, pero resulta que tampoco lo es del todo. Y todo estó no alcanzará a contar ni la mitad de lo que contiene este exquisito artefacto fonográfico. y, la verdad, importa poco.



Pero lo que de verdad importa es que Dotore ha firmado un disquito precioso (y de hermosísimo diseño, todo un objeto de deseo) que se sale de todas las posibles clasificaciones estilísticas y musicales. Como les sucede a los deliciosos Elurretan, la excentricidad geográfica de los grandes centros de escenificación cultural se traduce en una personalidad discreta pero única: sano autismo y originalidad. Peripecias y trayectos paralelos, ya decimos, muy alejados de estilismos y superproducciones. Tesoros, variedad y secretos... cosas que se esconden en un variado territorio sonoro (el nuestro el del pop español) que es capaz, simultáneamente, de ofrecer fantochadas y delicias. Cosas como Dotore, nos recuerdan la faceta más poliédrica y peculiar de nuestra realidad artística y sentimental, algo qe siempre viene bien en tiempos de planteamientos simples y pasiones romas. Así que ya saben, los quieran tener otra imagen del pop de aquí vayan a Cosas Primo y pidan una de las 120 copias que han editado o corran a CD-Drome (Madrid ó Barcelona), Tienda Bang! (Madrid) y a Discos Beltza. Por cierto, para quienes se lo estén preguntando, Dotore significa elegante en euskera... aunque parezca una respetuosa fórmula de cortesía debida a alguna autoridad italiana, como apuntamos el otro día en una charla. Misterio, maravillas, palabras que se dan la vuelta. Pero, lo ha contado mejor que yo el Sr. Tremolino, así que le cedo la palabra para terminar...

“En este atípicamente caluroso més de enero en Madrid, este "indian Summer" que parece que nos va a acompañar eternamente, incluso en Febrero, ya tiene su banda sonora; Dotore”



Nubes y Lluvia - Dotore

23 enero 2007

Vuelven...


No soy yo muy fan de los regresos, los retornos o las apariciones de viejas glorias que intentan reverdecer laureles, pero estando, como estoy en estos días, dando vueltas y vueltas a las canciones del delicioso Vehicle y sumergido en el visionado de gran parte de la videografía completa de Flying Nun, no puedo resistirme a colgar la noticia.

Por cierto, a los más fetichistas de la cosa indie les gustará recordar que ya los Comet Gain versioneaban el clásico de los australianos Beatnik, en la cara B de su single You can hide your love forever (Fortuna pop)





The Clean's pre-eminent place in New Zealand music history comes down to two factors - their unchallengeable position as The Band That Started It All 25 and a bit years ago, and the group's absolute dedication to free-flowing chemistry and musical experimentation in the pursuit of creating incredible records and live shows.

The importance of the former and the influence of the latter over a huge stream of musicians in New Zealand and around the world ever since cannot be under-estimated.

The Clean have toured New Zealand and the world intermittently since their formation 25 and a bit years ago, influencing influential bands such as Pavement, Yo La Tengo, Lampchop and more. They were also the band that kick started the Flying Nun record label – who have also just celebrated their 25th birthday.

The Clean made their debut live performance with the Enemy in 1978 and their first recordings in 1981. These included the single "Tally Ho" which as folklore would have it was recorded for a total of $60, and their first EP Boodle Boodle Boodle – which went top five in the NZ charts. From the outset Hamish Kilgour played drums, David Kilgour picked up the guitar and various other folk passed through. After the first two years or so Robert Scott joined on bass. Hamish, David and Robert all wrote songs and they all sang. Memorable early tracks include "Billy Two", "Anything Could Happen", "Beatnik" and "Getting Older", "Point That Thing" and instrumentals "Fish" and "At The Bottom".

The Clean had broken up around 1983 with David particularly tired of the pressure of their relative success. The band wasn't back together again until they met up and played a show in London in the late 'eighties.

That London reunion show led to a New Zealand tour and then The Clean's first world tour. Back in London in 1989, they recorded their first full-length album for UK label Rough Trade and Flying Nun back home. Vehicle was made in three days and engineered by Alan Moulder (later to become one of the top producers of the alternative era, recording the Smashing Pumpkins, Nine Inch Nails and My Bloody Valentine).

In 1994 the Clean released Modern Rock and in 1996 Unknown Country, which saw organ and other keyboards adding to the grooves, as The Clean mixed bouncing pop tunes with continued experimentation. In 1997 a Clean Tribute album called "God Save the Clean" was released featuring international artists such as Guided by Voices, Barbra Manning & Calexico and Pavement, as well as locals contributions ranging from Gray Bartlett to HDU. The Clean released yet another great album in 2001 entitled Getaway and a US tour was interrupted in New York by the 9/11 disaster. In 2002 a double Anthology CD was released by Flying Nun in New Zealand and Merge in the US.

In between these various Clean activities, Robert Scott started The Bats, David and Hamish Kilgour played in the Great Unwashed with The Clean's original bassist, Peter Gutteridge, and Hamish headed to New York (where he still resides) with Bailterspace. David recorded and released five solo albums, and is about to release his sixth "The Far Now" in New Zealand and Australia on Arch Hill Recordings/Remote Control and the US on Merge.

The Clean story is on-again/off-again purely by design - it suits the trio's creative desires and keeps them clear of the machinery that threatened to interfere with that process from the moment they threatened to get awfully popular awfully quickly twenty five years ago. It is five years since their last tour of New Zealand, so these are shows not to be missed by any fan of the band or the sound

Wellington – Friday 16th March – San Francisco Bath House
Auckland – Saturday 17th March – The Studio
Leigh – Sunday 18th of March - Leigh Sawmill Cafe
Oamaru – Wednesday 21st of March - Penguin Club
Dunedin – Friday 23rd of March - Heritage Festival
Christchurch – Saturday 24th March - Jetset Lounge
Lyttleton – Sunday 25th March - Harbourlight

Tickets on sale nationally from 29th January at Ticketmaster.co.nz, Real Groovy stores and Fast & Loose in Auckland.

21 enero 2007

Vamos muy bien


Hiperactivos, efectivos, eficientes y talentosos ... todo esto puede decirse de los Cohete con la certeza de que no se está faltando a la verdad. Aunando trabajo y talento a partes iguales, el grupo madrileño está dejando muy lejos la frases hechas que les cuelgan la elogiosa pero reduccionista medalla de dignos herederos de los Patrullero Mancuso. Además empieza a lograr la cuadratura del círculo, añadiendo diversión y vanguardia a su lectura del pop-progresivo.


Bailongos, simpáticos y excelentes, Cohete están en una perpetua mutación que, a día de hoy, no parece tener final. Su mecano sonoro cuenta con un amplio repertorio de pequeñas piezas que se pueden colocar siempre en distintas posiciones. Así, la combinación Soft Boys + Patrullero + Detergente, que tanto se repite cuando se habla de ellos, aparece cortocircuitada por nuevos aires rítmicos, por guiños de footstomper moderno, por ramalazos de bailoteo un poco soulero y divertido. Y por elegantes fintas de nueva ola interrumpida que nos hacen, a quienes pedíamos menos cambio, tragarnos nuestras palabras. Las excepciones estilísticas de Cohete empiezan a ser parte de una personalísima visión y no de una pretendida complicación gratuíta. De nuevo con trompeta, cada vez menos cerebrales, cada día más divertidos, cada día más espontáneos han hecho de la tendencia al collage una extraña virtud. Como si quisiesen desdramatizar su inmensa pericia para hacer canciones, como si quisiesen presentar simpáticas paradojas pop y efectivas no-píldoras de pop. Como si quisieran obligarnos a escuchar con más atención y a mover la cabeza sin dejar de estar atentos.



Además, si vamos estrictamente al grano, Cohete el sábado dieron uno de los mejores conciertos que les he visto nunca. Relajados, ofrecieron su cara más amable a un público escaso (o es el Neu! muy garnde o parece que nunca haya mucha gente) pero con ganas de juerga y de escuchar canciones buenas y divertidas. El escenario amplio y el sonido de calidad les sienta muy bien, la verdad. Y sus canciones son cada vez mejores (la nuevas) y más divertidas (las ya conocidas). Excelente sabor de boca, ganas de más y mejor. Es obvio, están en racha. Lo van diciendo por las calles. Que graben ya el disco. Además ¿han visto la de veces que he escrito la palabra divertido en esta crónica? Pues tomen nota de ese detalle: es la clave del giro sonoro de Cohete.







Del resto de la velada, no puedo reseñar mucho más. Tras pasar por el espacio virtual de Elodio y los Seres Queridos, burdo ejercicio de travestismo de multinacional presumiblemente llamado al fracaso, desapareció la curiosidad por ver lo que tenía que ofrecernos. También me salté la velada de Djs de YoYo Industrias, que eran quienes organizaban el sarao.A cambio, pude saludar al afable y sensato bloguista amigo Joan Vich, en un encuentro breve pero agradable y simpático.




Y, de propina, recomendarles que pasen por su espacio para escuchar lo último de Jonston. El tercio restante de los (ya no tan) añorados Detergente tiene grabado su disco. Olvidado el disgusto aquel de su presentación en directo, se puede decir que Jonston ha vuelto a la senda del pop cristalino. El adelanto nos deja una producción primorosa (aunque aparentemente bastante power-popera), guitarras a lo Big Star, todo lujo de detalles y la preciosa voz del señor Jonston, brillando con su deliciosa lánguidez, augurando un buen LP de canciones de pop rotundo. Un sano sentido del sota-caballo-y-rey que hacen esperar un disco de pop español clásico y bien bonito.


Cohete + Elodio y los Seres Queridos tocaron el sábado 20 de enero en la Sala Neu! Club (c/ Galileo, 100) en la velada organizada por Yo Yo Industrias



18 enero 2007

Ardiendo en un infierno punk-pop


Tenía pendiente desde hace una temporada comentar aquí el primer single de los barceloneses Le Pianc. Es cierto que había oído campanas que hablaban de influencias punk-pop, de voces indies de niñas talulahs, y se les había compartiendo cartel con miembros ilustres de la célula indie-pop de la ciudad condal. Cantos de sirena, indicios (valga la redundancia), esperanzas (no necesariamente grandes, ni blancas), rumores que rodeaban la existencia de este grupo y que, de repente, cobraban cuerpo en una pequeña rodaja de vinilo, en un CD-R. La historia de siempre, salvo que esta vez...


Poderosa curiosidad la que nos arrebata a las personas que tenemos un pensamiento poco lineal y en absoluto metódico. Mientras unos y otros aprovechan la escalabilidad de la web para seguir trayectorias on line, el pobre Karpov se va enterando, a trancas y barrancas, coleccionando una maquetilla de ése, bajándose una canción de aquél o comprando un single del de más allá. Había oído que Le Pianc sonaban al más puro estilo indie. Hablan de Talulah Gosh en su espacio, han tocado en una fiesta de la Escuela Moderna y en la fiesta C-86 de Barcelona. El underground barcelonés está de su parte. Ellos son un conjunto punk-pop, dicen los que saben. Y yo, deseando escucharles, y soñando con que hiciesen jangle pop cantado en catalán. Pero Le Pianc también participan en el infame Proyecto Demo y tienen un saxo. Se juntaron hace dos años,tienen tres maquetas la última de las cuales Smell-Call- Take-Love-You (Blizing Noize, 2006) no quita el hipo. Además cantan en inglés y suenan after-punk (por favor, que alguién pare esta plaga).



uando gira el pequeño single In, On, Off, Play... Strip (Blizing Noize, 2006) uno se queda un poco cariacontecido. Por lo del inglés. Pero comprueba que las voces tienen su gracia. Eso sí no suenan demasiado pizpiretas, todo hay que decirlo. El resto de la banda suena cubista, quebrada, zizagüenate y con las consabidas aristas. Más cerca de Au Pairs o de Josef K que de la divina Amelia. La esperanza se diluye. El inglés no me dice nada. En inglés que canten los grupos ingleses, pero no unos chiquitos que se llaman igual que una playa de Cadaqués. Es verdad que Farm! podría servir de réplica pop a lo de sus paisanas Sibyl Vane. Tampoco se puede negar que A bowl of worms tiene un punteíto de guitarra bonito, que es saltarina, que la melodía arrebata un poquito. Seguimos. En la cara B nos encontramos con el mejor momento del single, I'm a ketchup sauce, seguido de la after-punk Soul of wood que suena, precismante demasiado after-punk y, por eso mismo, a estas alturas obvia. En general recuerdan mucho a Miaow! Y es que, en general el combo de Cath Carroll aparece con más frecuencia en la mente mientras escuchamos a los barceloneses con su perfectísimo sonido. Las voces tienen esa sonoridad mainstream que a la divina Cath le quedaba gloriosa. Sólo que aquí quedan un pelín descafeinadas. Y es que no todas las chiquitas de este planeta están llamadas a ser como la dulce hija predilecta del NME.




Entonces, Karpov, ¿te han gustado o no te han gustado? - me pregunta mi demoniaca conciencia de bloguista indie. La sensación primera es que, tantas grandes esperanzas se quedan poco. Apenas en un grupo que se da un aire a los terribles Underwater Tea Party y su horrendo ramalazo alternative commercial. A pesar de que aboguen por la autoedeción y por el pop-punk, podrían ser indies de Cadena Cuarenta (no, a éstos no les pongo link). Bueno, pues dales leña. A fin de cuéntas ¿qué más da? Sólo será otro grupo que te cargas – contesta el demonio de la crítica, que posado sobre mi hombro me dicta maldades al oído. Pero tampoco se trata de eso. Sólo es un single y apuntan maneras en muchos sentidos. En otros no tantas, desde luego. Querer ver en estos chicos el germen de un grupito de jangle, es errar el tiro o pecar de un voluntarismo desesperado. No son ni una cosa ni la otra. Ahora tienen la cuenta a cero, con tantas virtudes como defectos. Es cierto que, mientras que las primeras se acumulan en el campo de la percicia (buena mano con la melodía, gracia para tocar, gracia para cantar), los segundos se refieren por completo a espíritu, personalidad y actitud (o más bien a una cierta falta de ella), lo que siempre debería ser más preocupante. A ver, por tanto, qué pasa con ellos... Pero, para mi sentidito sentido del pop, siempre tendrán en contra esa primera decepción por no haber sido un crossover entre el Sisa más sutil y los primeros Heavenly. Con lo bien que debe quedar el indie-pop en catalán ¡ay!


16 enero 2007

A la mierda el twee establecido


Mientras unos y otros se asombran todavía de las listas internacionales y su parcial orientación, parece que la comunidad indie planetaria continúa su viaje hacia la estulticia más absoluta. Por si no teníamos bastante con la previsible y ñoña lista de Twee.net, el blog-zine Skatterbrain lanzó hace unas semanas una votación para elegir a la Real Corte del Twee. Así, como suena. Esta elección servirá para inscribir en cibernético marmol los nombres de aquellos grupos que una vez fueron Algo en el indie-pop, el jangle, el C86 o como lo quieran llamar ustedes. ¿Una estupidez absoluta? ¿Esclerosis emocional irreversible? Sí, eso mismo pienso yo...

Como sigo de pascuas a ramos las listas internacionales, me he tenido que enterar en los comentarios de éste post de Mira el Péndulo de los niveles de cretinismo a los que está llegando el neo-indie.-kid global. Poco rigor, ñoñería, micro-hypes y favoritismos varios campan a sus anchas. Eso ha hecho que la página que está llamada a ser la referencia estilística de la cosa publique una tontería de éste tamaño. Pero, por si esto fuese poco, los chicos del blog Skatterbrain se han animado a establecer el Canon del Indie Occidental. Así, tras una votación por aclamación, han concluído que los finalistas a integrar el Olimpo twee son ni más ni menos que éstos:



De esta lista se extraerán los Cinco Astros (increíble pero sic) que regirán nuestro particular
parnaso indie-pop. ¿A que da congoja y dolor de corazón? Vemos, por tanto, como conviven Blueboy con Cub y con los Lucksmiths como si las tres cosas fuesen lo mismo. Aparecen las Softies, pero ni rastro de los pobres Go Sailor. De los Vaselines ni hablar del peluquín(¿Es que no merecen estar al lado de unos Maths & Physics Club?). Silencio absoluto sobre los Felt (mal vamos si no aparece Lawrence ni siquiera en esta lista) o los Monochrome Set. Por alguna razón alguién podría pensar ¿y las Dolly Mixture? ¿Es que no es un grupo ESENCIAL? ¿Y Orange Juice? ... Y nos quedamos en los nombres más básicos. De las ausencias de Close Lobsters, Jazz Butcher o Go Betweens mejor no hablamos.



En resumen, la lista es de absoluta PENA, PENITA, PENA y, lo que es peor, da sobradas razones a todos aquellos que no quieren ver en el indie más que una payasada para alfeñiques para mantener su opinión ad aeternum. Ni del pobre Dan se han acordado estos necios. La pena es que sean todos estos blogs y listas los que lleven la voz cantante y sean de referencia obligada ya que, no sólo atontan al personal sino, lo que es peor, perpetúan las mismas afrentas e injusticias seculares cometidas por la industria y la cultura mainstream. La única diferencia es que, esta vez, se hace al rítmo del jurl-jurl y las palmaditas graciosas mientras, de fondo, suena la exclusiva tonadita proveniente de un exclusivo 7" de un grupo indie de mierda. De mierda de colección, vamos a entendernos. Bueno, no me entenderán que son todos yanquis.

Por eso les pongo el careto de la Frances que es más expresivo de la opinión que deberían merecer todas estas cosas...





Ah y, por supuesto, quién quiera puede dejar en los comentarios su propuesta alternativa y sus enmiendas a semejante despropósito.


14 enero 2007

¿Trabajar cansa?


De pocos personajes de La Movida se pueden decir, sin comulgar necesariamente con sus postulados estéticos, tantas cosas buenas como de Víctor Coyote. Sempiterno heterodoxo, grandísimo estiloso y trabajador infatigable, el señor Víctor Abundancia es uno de los personajes más inquietos del panorama musical de nuestro país y su carrera a lo largo de los años de la post-movida y más allá, uno de los secretros mejor guardados de la música nacional.

Después de abrir, con Los Coyotes la caja de los truenos del rock latino que tantos, tantísimos beneficios ha reportado a caraduras, vividores y sinvergüenzas a ambos lados del océano; después de dejar una imborrable e inclasificlable colección de canciones y sonidos que serían aprovechados por unos y otros, el señor Coyote se retiró a su guarida desde la que siguió diseñando,escribiendo, componiendo y tocando de escenario en escenario. Los madrileños le hemos visto organizando conciertos a la hora del vermú, pateándose los escenarios, compartiendo cartel en saraos artísticos y modernos, sacando sus discos. Le hemos visto a la última siempre, culoinquieto, escribiendo libros (Cruce de Perras, quien lo ha leído dice que es una cronica magistral y muy graciosa de los 80), siempre saliendo a ver qué pasa por la calle. Por eso, que el Coyote aparezca sobre los escenarios con la formación del año 84 no suena a nostalgia más que en su justa medida. Poque uno no va a ver un regreso, sino otro evento más protagonizado por un grandísimo señor roquero que ha eludido a base de trabajo, inteligencia y savoir faire el olor a naftalina que acompaña a muchos de sus compañeros de viaje. Y a todos sus plagiarios, miren si no el trágico ninot en que se ha convertido Santiago Auserón.



Noche de sábado en Madrid. Siguen las fiestas de La Movida. El Sol cuelga de nuevo el cartel de “No hay entradas”, algo que no extraña viendo que la cola de invitaciones supera con creces a la de entrada general. En fín, tampoco vamos a cuestionar más la validez del sarao. “Gracias a Tierno Galván por promover La Movida y también a José María Álvarez del Manzano por afirmar, con razón, que La Movida no sirvió para nada”. Ya lo ha dejado dicho el Coyote a la primera de cambio. Dejando las cosas claras y a cada uno en su sitio. Caústico y muy consciente de cuál es su lugar, el Coyote está en forma, con muchísimo estilo y un notorio distanciamiento respecto del propio acto del que es protagonista absoluto. Se muestra muy sólido recogiendo aquellos momentos de los que se siente más orgulloso, como sucedió en las demoledoras relecturas de 100 guitarras, Esta noche me voy a bailar o Fiesta Salvaje; efectivo ejerciendo de padre no reconocido de la latinidad, saltando y bailando con mucho cachondeo y una cierta intoxicación etílica para desterrar la mortuoria solemnidad con que algunos quisieran cargar este reencuentro; y muy profesional acometiendo aquellos otros pasajes que encajan menos en su actual visión artística. Generoso, dejando paso a canciones de Los Mestizos (grupo hermano, dijo), gracioso en sus disculpas por haber propiciado la aparición de una legión de odiosos melendis, poco sentimental y muy divertido, rodeado de un público absolutamente entregado y bailongo, pasó con honores la prueba de enfrentarse a su pasado. Como los grandes. De paso, debo decir que se lució con una rendición enorme de Extraño corte de pelo que dejó al personal más que contento. Para rematar la faena, el Coyote dió lo mejor de sí y se descoyuntó a tocar las maracas y se desgañitó cantando ¿A quién quieres tú? en una versión monumental y torera de Bo' Diddley con la que dijo no adiós, sino hasta dentro de unos meses. Para entonces será su repertorio y su presente lo que se celebrará. Como hemos venido haciendo estos últimos años.



Es cierto que el concierto fue desigual, pero también es verdad que de justicia es quedarse con los mejores compases. Y no estaré cayendo en la mixtificacón mitómana, el tren de la posteridad pasó frente al Coyote hace ya mucho y le dejó, injustamente, en el andén. Pero, con una sabiduría y estilo que para sí querrían muchos, Víctor se encogió de hombros y siguió con férrea inteligencia e integridad trabajando en lo suyo. Hoy, mientras unos celebran la cadavérica decadencia de esos astros de hace 25 años, y otros siguen pidiendo que se les levanten monumentos y miran al mundo con desprecio, desde la autoridad artística que dan lustros de holganza y vida de rentista, éste señor sigue siendo uno de los personajes más interesantes, activos y creativos de cuantos pululan por Madrid. Y, de justicia es que al hablar de un concierto nostálgico y con aires de compromiso nos quedemos con lo mejor. Que además fue muy bueno.

Los Coyotes 84 tocaron la noche del sábado 13 de enero en la sala El Sol (c/ Jardines, 3)


12 enero 2007

Yo fui un intelectual maoista


Como muchos de ustedes saben todos los que habitamos la extremada y enloquecida ciudad de Madrid hemos abandonado toda esperanza de la mega-localidad sea habitable algún día. Forzados a elegir entre lo malo y lo peor, cualquier cosa puede erigirse en una alternativa válida a la alcaldía. Curados como estamos de espanto, ya recibimos con esperanza hasta los chascarrillos situacionistas y modernistas con que nos deleitan las células más comprometidas. El último de los cuales les presento, a modo de entremés pop, para que reflexionen un poco sobre el tema durante el fín de semana.


No hay que ser una lumbrera para concluir que los límites entre sociedad y espectáculo no sólo se han borrado, como predijese el filósofo-pop Guy Debord, sino que ésta primera ha desaparecido en favor del segundo. Absortos, como estamos, en un ensueño after-rococó la gestión de lo público, la participación democrática e incluso las posibilidades de revuelta han caído en una estetización y manipulación tal que, muchas veces, es difícil diferenciar la realidad de la ficción. Así, la res pública parece que se ha convertido en una perversa extensión de la cultura pop.



Por ello, no es de extrañar actores próximos al izquierdismo pop hayan decido cruzar el espejo y se estén planteando acudir a las próximas elecciones municipales, empleando contra el sistema su
arma más poderosa: la banalización de contenidos. Así, la asociación cultural La Dinamo ha elaborado un primer borrador programático para acudir a los próximos comicios. Con una fuerte participacion de rock-critics y músicos underground en sus filas, esta acción directa puede resultar ser una curiosa iniciativa a tener muy en cuenta en los próximos meses (como bien dicen en el blog La increíble verdad). Viendo como está el patio, podrían llegar a contar incluso con el voto de Karpov!, si quieren que les diga la verdad.

Es cierto que, en algunos pasajes, el programa cae en un humor un poco obvio y en un
previsible dogmatismo. Pero bueno, tampoco vamos a pedir la luna (de Madrid). Al final, estas iniciativas pueden constituir una forma creativa de aglutinar nuevas maneras de participación y acción politica directa, humorística y bizarra. Como referente más próximo, ahí están los Zebda en Marsella. Casi ganan unas municipales ¿no? También es cierto que se les ve conceptualmente más solidos que a nuestros amigos de la calle Embajadores. Pero, una vez corregidos los primeros pasos en falso, ¿a qué esperarán para hacerlo oficial? Sería una interesante performance de art-git-prop y situacionismo aplicado, qué duda cabe.


Programa de 30 puntos para reflotar Madrid

Por Redacción LDNM

Dentro de unos meses se celebrarán las elecciones municipales y autonómicas en Madrid. Una pregunta flota en el ambiente: ¿están preparados los madrileños para aguantar una nueva y tediosa campaña electoral donde se nos ofrezca más de lo mismo? Según los datos de una controvertida encuesta del Instituto de Estadística de San Chinarro, parece ser que no: a) Un sorprendente 67% de los madrileños preferiría coger el tifus antes que verse envuelto en otro atasco. b) El 54% desearía levantarse por la mañana y que la M-30 se hubiera convertido en un huerto de hortalizas. c) Mientras que un previsible 87% de los menores de 35 años se declara dispuesto a sufrir algún tipo de castigo físico –lapidaciones y empalamientos incluidos– a cambio de que le condonen la hipoteca. Pues bien, el sufrir se va a acabar. Ladinamo ha decidido formar parte del juego electoral. Como primera medida hemos elaborado un esbozo de programa electoral.

08 enero 2007

Impresiones escandinavas


Lo adelantaba ayer Manuel Soleado en los comentarios de este mismo blog, al tiempo que el pop sueco se convierte (de nuevo) en un hype, aparecen los primeros detractores del estilo. De justicia es reconocer que desde estas páginas, que a algunos pasman tanto, se ha sido poco complaciente con los sonidos nórdicos. Pero también saben los lectores más fieles que este boletín intenta, sobre todo, ser justo en lo estético y separar el grano de la paja. Así que, hemos acudido a una de las voces hispanoparlantes más autorizadas de la blogosfera para que nos guíe a través de esos procelosos fiordos sonoros hasta llegar a buen puerto.

Estas impresiones son fruto de un intercambio de correos electrónicos con la redactora del fenomenal blog-zine Mira el Péndulo conocida como Starsgoneout. En ellos, no sin cierto despecho, yo reconocía que me crispaba la artificiosa perfección sueca y sus pristinos, pero gélidos, ejercicios de estilo indie. Y digo despecho porque la
historia de una Suecia en la que grupos excelsos aprovechaban el clima hostil y el benévolo Estado Social de Derecho para facturar refinadas odas a las emociones sencillas la creí a pies juntillas hace una década. Happydeadmen, Club 8 ó Red Sleeping Beauty ponían música a un ideal ensueño de costumbrismo pop que empezó a resquebrajarse cuando la fórmula se convirtió en una calculada estrategia de negocio que daba forma a una boyante, eficiente y altamente exportadora industria cultural. A pesar de la existencia de los excelsos Sambassadeur, figurines como Jens Lekman o el Perro del Mar no ayudaban a mitigar la desconfianza y el rencor hacia esa Suecia ideal e insulsa... Sentimiento que se ha enquistado en mi corazón hasta nuestros días, en los que los diarios de tirada nacional dedican páginas de sus suplementos modernos (todavía no muchas, es cierto) a glosar las excelencias de este IKEA pop.



No obstante, estas pesimistas apreciaciones se veían matizadas y desmentidas por nuestra amiga Romina que, inquebrantable en su fe hacia el europop indie, me ha ido ofreciendo alguna pista que otra (junto a las ya dejadas por el propio Soleado en el estupendo blog 360º de Separación) y que conforman unas directrices más que claras para no perder la pista en la tundra estilística. Las claves son las siguientes:

IKEA POP

El otro día estaba hablando con un chico sueco, que es guitarrista de una banda buenisima que te recomiendo y de la que próximamente voy a hablar (el post es éste y la banda es Electric Pop Group) y le conté lo que decías del IKEA POP. Le encantó la definición y me dijo que es así tal cual, que es el indie mainstream el que es hype porque es el que tiene difusión en los medios.

VIDA MÁS ALLÁ DE LABRADOR

Yo no metería todo en la misma bolsa. Es verdad que Labrador tiene una actitud mercantilista absoluta, pero también tienen sus buenos discos. Mas allá de la actitud Labrador, la horrenda e irritante chica del Perro del Mar, el fiasco de I`m from Barcelona o Suburban kids with biblical names o las tres buenas canciones de Jens Lekman, en Suecia hay mucho DIY, sellos pequeñitos y gente de perfil bajo que hace buena música con poquísimas pretensiones

BANDAS QUE NUNCA LLEGARÁN A NADA

Y bandas que nunca llegarán a ser hype porque cantan en sueco (Vapnet o Sibiria), son demasiado sensibles o resultan aburridas para el oído medio porque no es easy listening. My darling YOU con ese pop tan amorfo también me parecen increíbles.




El vídeo de aquí arriba es de Vapnet. Y muestra una Suecia muy distinta de la que pintan los Acid House Kings ¿no? Más cerca de la de Fucking Amal o Together. Más real. Además, aquí pueden leer mucho más de Sibiria. Y aquí encontrarán un completo informe sobre Music is My Girlfriend.



LO MEJOR

Hay varios sellos chiquitos que me parece que valen la pena: Fraction discs (Tillmans), Popkonst (Lost Summer Kittens), Music is my girlfriend (The Motifs), Lavender (Days y Celestial) y Hybris (sacando al Perro)

LO PEOR
En Suecia hay claramente un indie mainstream comandado por Labrador y las bandas que son conocidas porque salen en los medios o la escena electro-pop, que está muy de moda (grupos del estilo The Embassy). Me decía por ejemplo que a Sambassadeur nadie les da importancia porque son "personas normales", no son 40 bobos como los I`m from Barcelona que antes que música hacen un espectáculo. También me contaba que conoce a la chica de El Perro del Mar porque era integrante de una de sus bandas anteriores (Aquadays si mal no recuerdo) pero que no cantaba con esa voz tan melodramatica y horrenda que pone ahora.

Investiguen ustedes, juzguen y decidan. Yo hace años disfruté de la fantasía sueca. Hace un año, Sambassadeur y South Ambulance me devolvieron la fe en los sonidos que vienen del frío. Siguiendo estos consejos he caído en las deliciosas canciones de Lost Summer Kitten... Por cada canción inolvidable puede haber un chasco, una decepción. También hay cosas que quedan para siempre (¿quién podría renunciar a esos singles insultantemente twee de Red Sleeping Beauty? ¿a la insolencia de los primeros Girlfrendo?)

En fín, la decisión es suya. Aquí tienen las dos visiones: el decadente Karpov! no se termina de fíar; en Mira el Péndulo y en 360º de Separación miran con buenos ojos esos dulces sonidos, conscientes de que la fe y la sorpresa renovadas son condición
sine qua non para disfrutar del pop melódico más delicado... Y usted, lector ¿ya sabe qué camino tomará?