27 marzo 2006

Espanto, miedo a las costumbres habituales


El correo convencional se ha convertido en un instrumento de comunicación tan extraño e infrecuente que casi da pánico recibir cartas. Nuestro buzón se ha transformado en la boca sin fondo de burocracias personales, un lugar sin expectativas donde se reúnen las citaciones administrativas de nuestra normalidad. Por ello, recibir maquetas por correo en estos tiempos de redes fluídas de distribución fonográfica no deja de tener algo de seriedad, de citación y de factura pendiente. Como ya me conozco a los Espanto y ellos me concocen a mí, y todos sabemos de nuestro jamás confesado miedo a los buzones, me envían su segunda maqueta, Miedo a las cosas normales, por esta vía terrorífica y costumbrista para que me ponga en situación. Como quién te pone unas letras. Y yo, como siempre agradecido, recojo de mi buzón sin cerradura el CD-R y lo pongo a girar para entender mejor esos miedos que siento pero que, la mayoría de las veces, no acierto a concretar en palabras


El costumbrismo nace, sin duda, de la inquietud especial que produce lo cotidiano. Otra cosa es cómo gestione, cada cual esa inquietud; unos lo harán con humor y otros con más o menos pavor. Teresa y Luís son personas de una estatura parecida a la mía y saben lo que se siente al ir por la calle rodeado de otras personas que van con la barbilla hacia arriba convencidos de que tienen LA razón. Lo que no acierto a entender es cómo habrán intuído que siempre he tenido miedo a gastar mucho y ganar poco. Serán cosas que se te notan aunque no quieras. Lo cierto es que los Espanto han depurado ese pavor diurno, ridículo y común de las cosas que nos rodean todos los días y lo han hecho canciones. Unas canciones en las que hablan, como quien no quiere la cosa, de esta España en la que la gente vive si freno y come pescadito frito sin miedo a morir atragantado con las espinas.


Una obsesiva y peculiar maqueta doméstica en la que confiesan su sorpresa por un mundo en el que lo raro es común. Aquí se resume el miedo al compañero del trabajo y el pavor con que se da los buenos días al conductor del autobús. Es que, nos dicen, a la larga el miedo que acaba por agotar no es el miedo a las cosas sobrenaturales. Ahí le han dado, como dicen las personas que dan miedo. Así que aquí están Espanto, junto con Los Punsetes, escribiendo las historias corrientes y molientes en las que se resuelve la sentimentalidad española. Costumbrismo, fruto del pavor, costumbrismo de inquietud, duda e hipoteca. Cómo está la cosa, se dicen los Espanto. Hay qué ver, qué miedo. Pero a ver si no vamos a ser nosotros los raros. Todavía va a ser eso... eso lo explicaría todo. Miedo a la gente coriendo en chancletas, a fín de cuentas.


Por eso, yo, que ya no me fio ni de mi sombra, escucho Daltonismo y siento una punzada rara. Como si me estuvien contando mis días menos estupendos, ese entresemana particular en el que uno, efectivamente, se sorprende de ver que lo azul es blanco y lo blanco es gris. No hablemos de Miedo a las cosas normales, mezcla mosntruosa de Lynch y Azcona. Y me acuerdo de todas las visitas a las que he podido asustar, pero también del susto que me han dado las tías que te cogen del moflete. No se por qué, pero es como si Espanto hubiesen sonado antes en mi vida... Esta es tu vida, Karpov!, demonio. Menudo bromazo, lo de estos Espanto. Y te lo mandan, al buzón. Con una notita muy amable, eso sí. En Las Mantas uno se acuerda de Linus, de Teresa y de Luís y de César que toca el ukelele en alguna canción y me dan las ganas de coger esa manta que me dio la abuela cuando me independicé; como si hubiése empezado a entender ahora qué era lo que nos daba, la mujer, y por qué nos lo daba.


Esto es, a grandes rasgos lo que tiene la segunda maqueta de Espanto. Nos cogen de la mano y nos sacan a la calle para que veamos cómo está el patio, Serapio. Nos sacan de paseo a un viaje exterior en el que estamos todos embarcados. Y es que, una cosa es que nos pongamos discos de indie para olvidarnos de esto, y otra que alguien coja una guitarrita y le ponga música a los lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingos españoles. Y entonces, aunque las canciones son bonitas y delicadas... ¡qué miedo!


Daltonismo

Miedo a las cosas normales

Don Juan

Las mantas

Pide la maqueta a: optimistaoptimismo@hotmail.com

5 comentarios:

marta dijo...

pues menos mal que tú sí que indicas cómo conseguir las canciones, qué ganas de escucharles... pero tendré que mandarles un mail, porque si sigo tus enlaces llego misteriosamente a la página de el país ¿?

Karpov Shelby dijo...

Efectivamente, por alguna extraña razón no funcionan los enlaces así que, quien quiera que escriba a los Espanto.

Ya están elminiados del post. En fín. Bueno, hay quien sostiene que son estas cosas extrañas de la tecnología digital las que acaban haciendo la vida más interesante, pero...

Karpov Shelby dijo...

Bueno, creo que ya he conseguido hacer funcionar los links... si no es así, ya si que no se.

Topor dijo...

Yo sólo digo una cosa:

Vainica Doble.

Buenísimo.

joan dijo...

sí que funcionan los enlaces, y son buenísimos! la segunda canción me recuerda mucho a aventuras de kirlian. qué descubrimiento!