07 mayo 2007

Poesía magnética, poesía simple



A veces es sorprendente cómo se nos puede pegar un grupo a los mil y un recovecos de nuestra vida. Hace unos años un buena amigo me dio un cedé-R con mil canciones de Dear Nora y, desde ese mismo momento, la no-banda de Katy Davidson se convirtió en uno de los grupos más importantes de mi vida. Puede que otros tengan más méritos, más canciones, más salero, pero fueron las canciones de esta chiquita las que han llenado horas y horas de mi vida con una poesía sencillita y cariñosa.


The New Year (Magic Marker, 2002) es la segunda referencia en la discografía de la buena de Katy. Con múltiples y variopintas formaciones, con la ayuda de la legendaria Amy Linton, ha venido grabando aquí y allá delicias de indie-folk diminuto, doméstico, artesanal y artístico (en el sentido más puro, elevado y disfrutable, de la palabra) desde 1999. Hay otros discos suyos con canciones más pegadizas, como el ESENCIAL We'll have a time (Magic Maker, 2001); más largos y elaborados, sin ir más lejos Mountain Rock (Magic Marker, 2004). Hay EPs que no lo son, que son discos cortitos y concentrados y que están llenos de guitarras tililantes que recuerdan a las divinas Softies o a la maravillosa y majísima folkie a la k recs que es Mirah, como Dreaming out loud (Magic Marker, 2000). Pero The New Year es, para mí, el más precioso, el más sobrio y el que está dotado de una belleza más elevada, beatífica y melancólica. Esta tarde estaba en mi buzón, y gracias a la eficacia de los señores de la segunda mano de Amazon UK por sólo seis euros (gastos de envío incluídos).




The New Year es una intimista colección de canciones especiales. Es un viaje peculiar a la simplicidad y a la sinceridad. Se trata de un mal llamado EP porque cada canción está apuntalada por una sutilísima coda. Así que para el observador menos sensible las canciones no instrumentales sólo son ocho. Sin embargo su aparente brevedad (es un disco interminable, ya que vuelves a él una y otra vez) sólo aumenta la emoción y el enorme amor cósmico que contagia. Planteado como una búsqueda de lo esencial, sus letras se inspiran con acierto en la alegórica quietud de la naturaleza, en el amor, en la angustia y en una melancolía fugitiva. Cada vez que escucho este disco no puedo evitar emocionarme y sentir un nudo en el estómago. Estas canciones microscópicas, contienen un hondo sentido, un vitalismo discreto pero definitivo. Una sencillez emotiva y esencial.




La naturaleza del amor (A polar bear), el paso de las estaciones (On to september), el amor que supera la naturaleza (As vast a you)... este disco logra retratar esa tristeza infinita que decían los beatniks que producía la observación amorosa de la existencia. Es demasiado pequeño e imperceptible para ser una obra maestra; es mucho más que eso es un disco especial. Que te da ganas de llorar sin saber muy bien si las lágrimas son de alegría o de pena. El primer recuerdo que tengo de la música es esta sensación esencial de angustia y dicha simultánea. Algo de eso vuelve cada vez que escucho este The New Year. Aunque sea una mínima parte del ensueño difuso de la infancia, la sensación no tiene precio. Éste es un disco que celebra la grandeza mínima de ser persona humana en un cosmos grande y etenamente triste. Un disco, en fín que, apareciendo un lunes cualquiera en el buzón, viene a recordar que las cosas esenciales de la existencia no siempre deben quedar fijadas con la terrible Forma de la Obra Maestra, sino en un lenguaje más cariñoso, dúctil, amoroso y sencillo; mas discreto y cercano. Más de persona, ya digo y que recuerda que el ensueño casi nunca se encuentra demasiado lejos para quién se deja llevar por la emoción, aunque ésta sea imperfecta.




Coda-homenaje.- Dear nora se despidió del mundo real en 2006. Cuando su música empezó a evolucionar hacia postulados estéticos menos esenciales, Davidson en un gesto de coherente conciencia lírica decidió dar por terminado el invento. No habrá más discos de Dear Nora, por lo que su legado queda inmaculado en lo fonográfico. Ella sigue girando con este nombre. Ahora mismo, según su espacio, está en la Gran Carretera Americana de la Vida. Estaría muy bien tenerla en algún Ladyfest de todos los que se celebrarán en 2007, creo yo.

Espacio de Dear Nora


2 comentarios:

botibol dijo...

Yo también guardo para estos discos un rincón especial desde que me los descubriste, y vuelvo a ellos a menudo.Tremenda la versión que se hacen de Dylan, ¿"North Country" puede ser el título? no recuerdo en que disco.
Apoyo la moción de Dear Nora en el lady fest. Un abrazo!

Roque dijo...

Karpov! no se ha retirado, yo la veré a fin de mes en el Popfest de Nueva York! :D