13 mayo 2007

La cuadratura del círculo



Hace unos días nos enzarzábamos en una polémica (la eterna polémica) sobre la prensa musical, sus múltiples vicios y sus escasísimos aciertos. A cuenta de un artículo sobre Sarah Records, discutíamos sobre el conocimiento, acierto e incluso conveniencia de tener artículos musicales en los medios mainstream y en la prensa generalista.


Al final, la conclusión que sacábamos unos y otros daba vueltas en torno a la idea recurrente de "menos da una piedra". Más vale poco, hilado de aquella manera, contado al buen tuntún y con un par de fotos a color que el arenoso ostracismo, habitual en nuestra prensa diaria. Desterrada quedaba, por tanto la idea de que los medios generalistas puedan llegar a contar con artículos de altura y profundidad para hablar de música. Y no nos referimos a tanto a altura académica como a una cierta sagacidad crítica, la curiosidad necesaria para navegar entre los tópicos más típicos yla capacidad de interpretar (no sólo de contar) los hechos, incluso polemizar sobre ellos. Mucho pedir, concluímos, después de tanto comentario airado, indiferente o resignado.




Pues bien, para que no pensemos que pedir lo anteriormente citado es pedir la Luna, Federica Pulla ha lanzado a mi correo un fenomenal artículo publicado por el semanario británico The Observer sobre los Smiths. Fijándose en la influencia de la banda -la última banda de la Historia del Pop previa al imperio de la ironía - Sean O'Hagan, al que muchos recordarán por ser el líder de los High Llamas y unos pocos menos por ser el cincuenta por ciento de los irregulares, y aún así divinos, Microdisney, describe la relevacia de los Smiths con acierto e inteligencia.

El artículo, que se puede leer aquí, cuenta entre sus aciertos con una atinadísima descripción de cómo los Smiths dieron al indie el empujón necesario que posibilitó la aparición de una nueva brigada de guitarras tililantes:

The parallels were lost on the indie brigade, though, and on the core readership of the NME, who were, and remain, essentially conservative: in thrall to the familiar - young men with guitars and adolescent neuroses. For the indie boys, the Smiths arrived at the very last minute and saved the day.
De la misma manera, O'Hagan da a entender -sin muchos miramientos- que los Smiths cerraron la Historia del pop británico y que, tras ellos, sólo ha habido reiteración formal. A lo que podemos añadir desde aquí cínica mercadotecnia, estupidez y ausencia manifiesta de talento. Tal vez fuesen el último respiro antes del Fín de la Historia del Pop, parece sugerir:
Now, ironically, the Smiths also represent something lost in British pop culture, their premature and messy break-up - the result of Morrissey's self-defeating control freakery as much as anything - has left a hole in the pop landscape that has not been filled by the altogether more obvious noise of the Britpop brigade or the rock-by-rote thrust of the current wave of traditional British guitar bands. You could even argue that, for all their skill and fire, their otherness and eccentricity, the Smiths did turn the pop clock back, ushered in the formal conservatism that was to follow.
Buena aproximación póstuma, por tanto, a la obra de los de Manchester que demuestra que sí es posible que la prensa general dedique páginas consistentes al mundo pop. Claro que también hay que tener en cuenta que estamos hablando de las Islas Británicas, un lugar donde el periodismo musical ha alcanzado sus más altas cotas de relevancia y maestría ¿Es posible trasladar el modelo a nuestro menudo panorama?


6 comentarios:

Federica Pulla dijo...

Pedazo de artículo: justo lo que la prensa (musical o no) debería ser: está bien escrito, magníficamente documentado y clava estacas donde y cuando hay que clavartas (lo de "his wilfully adolescent self-absortion has become a tired trope throughout an erratic solo career: narcissim in the young is forgiveable; in the old it is simply ugly" no tiene precio)

Lo estaba leyendo y pensando: "esto es un artículo modélico", en vez de esos lametones de culo del RDL y de otra prensa nacional, que se les caen las bragas escribiendo parabienes de cualquier mamarracho/a que les haya regalado un cacho de CD, por no decir un viajecito a donde sea para una entrevista penosa.

Karpov Shelby dijo...

Si, pero ojo Federica que muchas veces la culpa de ese fenómeno no la tiene sóo la prensa, ni la actividad de promoción por sí misma sino la concepción de prebenda, retribución y sueldo que tienen de ella las discográficas.

Viajes, cedés y copias de uso promocional son legítimas en tanto que buscan que el periodista conozca y pueda juzgar al artista. Yo te doy información y, si te interesa, la publicas de la manera que creas más conveniente. Esto es algo que se respeta mucho en UK, USA y Europa... El fín es salir y que te pongan bien, claro. Pero con unas reglas de juego transparentes y correctamente definidas.

El problema es cuando algunos de los interesados combinan esto con técnicas de presión del tipo "te retiro la publicidad si no hablas bien de mi producto y acuerdaté que te he llevado de viaje". Y ahí yo también entiendo que al señor que dirige una revista se le pueda pasar por la cabeza el salvaguardar su puesto de trabajo y esas cosas poco heroícas pero reales, al fín y al cabo.

Al Observer no va a llamar nadie de la discográfica de Morrisey preguntando que qué pasa y que por qué le ponen mal. Esto sí se puede llegar a plantear con una revista musical aquí...

Y bueno luego está la presión que da el hecho de que prensa + multimedia vayan cada vez más de la mano y se confunda promoción e información cada vez más. Es un tema del que se habla en todo el planeta, tampoco el nuestro es un caso único.

Pero es cierto que, en nuestro entorno, por las circunstancias políticas del país (no las actuales sino las de todo el s XX y comienzos del XXI), se respeta bastante menos la independencia de la prensa. Y que la culpa no la tienen siempre los periodistas que son los que se llevan todos los palos.

Federica Pulla dijo...

Estoy de acuerdo a medias. Por supuedto que la EMI se puede cagar en The Observer por unos comentarios un tanto negativos sobre SU Morrissey, pero ahí alabo a la prensa británica (y puedo ampliar esto a los MEDIOS de ese país en general)por permitirse el lujo de hacer en gran parte lo que les de la gana, y revestir eso con una elegancia tremenda.

Aquí, a no ser que seas Redactor Jefe, tu mierda de artículo de dos líneas pasa por 56 filtros que censuran, cortan y reducen el texto para que quede lo más aséptico posible, y que no moleste a la compañía de turno... o, lo que es lo mismo, para hacer que puedan seguir chupando de los freebies que les aporten. Y no hablo sólo de las multis, sino de las indies también, ¿o crees tu que tus ex amigos de Siesta iban a enviar CDs a, pongamos, el Mondo Sonoro, si se hubieran atrevido a decir que el disco X del sello es un pastelazo irrelevante, vacío y MALO?

Karpov Shelby dijo...

Pues mira, en ese sentido yo si que rompo una lanza por mis amigos de siesta. Creo que tradicionalmente han optado por cuidar ese tema mucho y tratar solo con los periodistas que conocían el sello y a los que les podía inteesar y han pasado de promociones mega-masivas. No creo yo que sea un buen ejemplo en ese sentido.

También hay que pensar en que los sellos están en su derecho de enviar cosas a quienes ellos consideran que les tratan mejor o informan mejor de lo suyo.

Si ves que alguien escribe sin interés y sin conocimiento de causa yo comprendo perfectamente que no se le mande nada. Que es diferente de enviar una promo y pensar que es de justicia que te pongan bien, ojito... Tampoco estaría mal que muchos discos los pagase la revista o los periodistas hablasen de los discos que se compran ellos por su cuenta, estén o no de actualidad.

En este país en donde gran parte de las compras de discos (más en el rollo indie) dependen (por desgracia tenemos este público) de que te ponga bien el RDL es normal que haya cabreos si un plumilla te pone a caldo porque se le ha cruzado un grupo. A fín de uentas el periodista no se está jugando los cuartos, cosa que si hace el sello. La gracia puede supponer que te quedas sin vender 500 copias por la tontería.

Y, luego está el desinterés de la audiencia. Si la gente hiciese que una información elaborada y ecuánime tuviese valor para el medio otro gallo nos cantaría porque estos podrían arriesgar y apostar por líneas editoriales más audaces.

No toda la culpa la tienen los freebies ni la promovión, no perdamos eso de vista, Fede.

Federica Pulla dijo...

Ji, ji ...

David dijo...

A mi lo que no me parece justo es intentar equiparar a España con Gran Bretaña en cuestiones musicales. Aquel es un país con una amplísima cultura musical, y hablar de Morrisey y los Smiths en un diario "grande" tiene lógica; les interesará o no el tema, pero mucha gente sabe de lo quien les están hablando. Aquí, en cambio, a parte de que el 90% de la población no tiene ni puta idea de quien es Morrisey, a la música pop se le tiene muy poco respecto, es cultura de segunda fila indigna de consideración seria, sólo apta para jóvenes y adolescentes. Si con más de 30 años dices por ahí que escuchas pop, la gente te mira con condescendencia y cierto desprecio, pensando que eres un pobre desgraciado que se niega a crecer, que pierde el tiempo con una musiquilla tonta e infantil en vez de escuchar "música seria y adulta" (clásica, jazz tranquilito, ópera...).
En UK, sin embargo, no se tiene esta triste visión del pop, es una forma de cultura perfectamente respetable, aunque sólo sea porque durante los últimos 50 años ha sido una de las principales industrias del país y les has reportado una ingente cantidad de dinero.
En fin, ellos tienen al más grande de todos, Morrisey, y nosotros a la Pantoja.