18 febrero 2007

De paseo por ARCO


Otro año más, nos vamos de paseo por ARCO. A diferencia del año pasado, que estaba yo más artístico, en esta ocasión declino una amable invitación para asistir a la apertura profesional (siempre con menos gente) y decido dejarme caer el sábado por la tarde. Como el público general. Y, en este plan público general hago lo que la gente normal: dar vueltas, mirar de reojo a las obras, fichar las pintas de la gente, sacar alguna conclusión estética no muy acertada y, pese a las modernidades expuestas, acabar alucinando con la excelencia de unos picassos, unos yvestanguys y otras figuras históricas. Qué cosas, ¿verdad?

Pese a que todavía no ha logrado consagrarse como feria de arte de relevancia global, ARCO sigue su camino hacia la profesionalización con tesón y optimismo. Cada vez tiene menos de sarao social madrileño, cada año es un poco más feria al estilo de Art Basel o Paris FIAC, al menos en aspiraciones. Con menos modernos, menos artistas, menos gente... Ha costado convencer al público de que esto no es una divertida e hipotética Bienal de Madrid, sino un sitio donde unos señores compran y venden mercancía artística mientras otros pocos miramos e intentamos detectar y comprender unas tendencias que al final nunca terminan de consolidarse. A pesar de ello, y como el mercadeo intelectual siempre es una cosa divertida para ver, podemos sacar algunas conclusiones sobre el estado de la cuestión artística. Éstas son las seis conclusiones que he sacado tras dos horas zascandileando de stand en stand, gracias a la cortesía de una amiga mecenas que cedió un pase a este bloguista pelagatos que es Karpov!





1.
Quien piense que Damien Hirst es un bluff no tiene razón. La superstar internacional sigue mostrando una inteligencia sobresaliente, gran sutileza y una certera visión del equilibrio entre mercado y estética. Hay quien sigue insistiendo en colocarle como parte del bluff de los Young British Artirts. El gigantismo conceptual mostrado en esta edición de ARCO demuestra que es mucho, mucho más. Para empezar, un ladino heredero post-moderno de Duchamp.





2. Poco queda para que nos hartemos del Rollo Alemania. Algún día alguien se dará cuenta de que Günther Förg es un tostón, aunque técnicamente se acerque a la perfección. Será el mismo día en que la gente empiece a decir en voz alta que los pintores alemanes forman un frente rococó modernista. Esteticismo abstracto y estilo Fin de Siglo XX en la gran mayoría de las obras de Zitko o Rehberger.
¡Y pensar que hace un año pensábamos que esto sería la salvación! Muy distinta es la extraña sensibilidad de Dorner, un pintor de turbadora, hermosa y modernísima mirada. Lo mismo se puede decir de las, ocasionalemente hermosas y peculiares, esculturas de Franz West.




3. Los coreanos nos han pillado. Y se han dado cuenta de que el Sistema del Arte Global tiene mucho de supermercado y de cachondeo. Por ello, las obras que aportan son coloristas, lúdicas y divertidas. Un delirante, atractivo y sensual todo a cien de lujo que juega con conceptos como fatuidad, neo-orientalismo (manga, hello kitty, origami, falsificaciones, gatos de la suerte), diversión y banalidad. Cocodrilos de resina rosa, unicornios hechos con neumáticos, muñequitos de gomaespuma... Lo más divertido, atractivo, simpático y agradecido estaba en las galerías orientales.



4. El arte joven es una estupidez. Y, lo que es peor, la pintura no termina de volver. Así de claro. Galerías con fotografías de jóvenes emergentes, instalaciones insulsas, videos con paridas, presuntas provocaciones... la juventud está más pendiente de mercadearse a sí misma que de asumir riesgos. Copias y más copias de supuestas modernidades foráneas y desesperantes necedades en vídeo, foto e instalación. Y mucha complacencia hacia los directores de compras de las entidades bancarias que pagan estas chorradas. Y, ¿la pintura? Mucha nueva, pero muy mediocre... Si tiene que volver de la mano de gente como Santiago Ydáñez que no vuelva, por favor.





5. Deliciosas las obras de los viejos maestros. La Historia gana la partida. El pasado es un oásis ante tanta tendencia. Basta pararse ante alguna de las obras de Louise Bourgeois para asombrarse ante el excelente pensamiento que las anima. No digamos el dulce sentimiento de humanidad y gratificación metafísica cuando uno se encuentra ante una pintura de Klee o de Picasso. Tampoco se debe obviar que, como cada año, el dulce y hedonista Alex Katz ofrece un respiro de frescura y agilidad visual al visitante. Algo nos estamos perdiendo de camino al futuro, sin duda. No se si la sensibilidad, la inteligencia o ambas simultáneamente.




6. La banalidad declarada y sin pretensiones resulta sincera y, en cierta medida, recta. Quiero decir con esto que Julian Opie tiene muchísmo más encanto seriedad y dulzura que otrso artístas con más ínfulas. Y encontrar sus obras en los recodos de ARCO hace querer ser milonario para poder decir "me llevo esta". Y, además, se comprueba que gana con el tiempo; el año pasado parecía más insustancial y, sin embargo...



En resúmen... ARCO'07 ha sido divertido, como siempre. Pero un poco menos rutilante que otras veces. Ya sólo es el reflejo de esa feria de las vanidades (y, sobre todo, de los dineros) que es el arte moderno. Sus virtudes y sus vicios son los mismos que los del propio Sistema Artístico. Es cierto que la falta de contenido estético y espiritual (hablando en términos clásicos) produce, a ratos, una mezcla de hastío y frustración. Pero son producto del directo. Aquí está todo, sin Historia que valga o que cribe. Por eso hay que saber apreciar su dinamismo banal. Disfrutar de su sentido del espectáculo, de sus técnicas de venta y su (no muy verdadera) pátina de lujo y mercantilismo. Observar a los galeristas con gafas de mahler y pajarita que tanto divierten y a esas señoras mayores tan vistosas que pululan a su alrededor. Hay, como dicen en otros blogs, alternativas a esta feria. Pero, en ocasiones sus discursos de rechazo suenan falsos y envidiosos. Nos guste o no, aquí casi todos los que están son. Los márgenes que nos proponen otros apenas son una versión no mucho más alternativa de lo visto este fín de semana en IFEMA. ARCO se hace mayor y, es verdad, no es tan vistoso ni tan divertido. Sólo es un gran escaparate, un negocio que no revela nada. Por eso, el año que viene diremos justo lo contrario, porque en esta feria todo es líquido. Es lo que tiene la tendencia, la vanguardia, el dinero.

ARCO se celebró del 15 al 19 de febrero en IFEMA. Para más información, aquí puedes leer la karpoviana crónica de ARCO 06.



6 comentarios:

luis dijo...

Pues ayer mismo visitábamos nosotros el MUSAC de León. Anda que no nos reímos ni nada...

M.E.H. dijo...

Un rollete, el Arco de este año, y poco que puntualizar: Para mí, los alemanes van a seguir ahí llevándoselo (un Oehlen para el Reina Sofía, las cosas de Rebecca Horn, la foto del Dorner del País de hoy, jajaja (por cierto, Dorner se murió hace un par de años ¿no?)) y, bueno, que el cocodrilo no era de resina rosa, sino de chicle de este que viene en tiras de 10 m.

Karpov Shelby dijo...

Sí, Dorner se murió en el 2005. De todas maneras con los alemanes puede pasar como con Julian Schnabel, que todo el mundo compró desaforadamante a principios de los 90 pero, en la actualidad, a todo el mundo le da verg¨ñuenza sacar esos cuadros a la luz. El hype es lo que tiene, que en el rollo arte, cuando pasa de moda, queda más cantosa la cagada.

Y, Luis, no te rías tanto que hay quien dice que el MUSAC es de los museos más avanzados de España. No en vano lo dirige el muy prometedor Rafaelito Doctor...

luis dijo...

Uy David, esto me suena a ese "¿y tú de qué te ríes?" amenazante que tanto se oía en mi barrio de juventud. Bromas aparte, el MUSAC nos gustó mucho, lo que pasa es que nosotros, pues ya sabes, a lo nuestro...

En el laboratorio tenían a una tal Clare Rojas muy recomendable, pero lo de las risas vino más bien de la mano de uno que se apellidaba Sánchez Castillo, de unos montajes con televisores que habá por allí, y de una exposición de setitos que parecía que se iba a asomar Momus con una ceja levantada en cualquier momento.

De cualquier manera, preferimos las catedrales.

Abrazos, hombre, y espero que ya estés recuperado de esa gripe mala...

Karpov Shelby dijo...

No, no, si yo de esos museos tipo MUSAC también me rio. Y no me extraña lo de las catedrales; viendo como está el panorama yo también prefiero el arte aquel antiguo que era arte, maestría y vocación de permanencia.

Además, que la gente ría en los museos siempre es bueno. Y ya me imagino yo vuestras risas, truhanes.

Karpov Shelby dijo...

Al final resulta que no, que Dorner no se ha muerto. Errores de las fuentes difusas y cibernéticas...