06 noviembre 2006

Hooligan hype


Quién les iba a decir a los correctísimos Franz Ferdinand que propiciarían una nueva edad de oro del pop británico más cenutrio y desacomplejado. Pues parece que, al calor de los arrebatos
after-punk de lo atildados chicos de Kapranos y del ejemplo de los tarugos Arctic Monkeys, las Islas se están convirtiendo en un paraíso del hooligan-punk en su versión más DIY. Toda una artillería de hypes pergeñados por auténticos cabeza-buques que, lanzados desde los mySpaces y los YouTubes, están dispuestos a poner banda sonora al planeta juvenil en sus últimos estertores.


Así, amparados en una recuperación sin complejos de la estética acid-house, llegan los Klaxons, con la única pretensión de hacer saltar a la chavalería a golpe de rave-pop más o menos bestia. Y más o menos cutre, también hay que decirlo.






Dejamos, por un momento, la disquisición
indie para echar un ojo al universo del mainstream. Y encontramos a estos chavalotes, los Klaxons. Unos caraduras que, con un EP llamado igual que la famosa novela de Thomas Pynchon (escritor que vuelve a ser hype, por cierto), The Gravity Rainbow (Angular Recordings, 2006), prometen llevárselo crudo, crudísimo. Fusilan a partes iguales el bakalao, la cultura rave, a los Bloc Party y fagocitan la estética acid-house sin decoro, ni vergüenza. Por el morro todo, vamos. Lo mejor de todo, las pintas y que todavía tienen un poco de gracia (llevan unos meses en boca de los más fashionistas y los tarambanas del NME). Y que a la chavalería más cenutria de nuestros disco-dromos les molará todo. Lo peor, poder intuir el momento en el que estarán hasta en la sopa y que no hayan metido más reagetton y menos franzferdinandeces en la turmix sónica. Pero, tampoco podemos negar que From Atlantis to Interzone es una bestialidad de modernez garrula y que los videos, con ese rollo infraestético que tienen, están guapos ¿Qué no?







5 comentarios:

Francisca Pulla dijo...

Las canciones son malísimas. Los vídeos cutres. Tienen una gran falta de ideas. Cero de originalidad. Copian todo pero mal. Dentro de unos meses nadie se acordará de ellos.

Hype extremo y vacío.

Karpov Shelby dijo...

Pero extremo,extremo. Y super burro. Que es lo que más llama la atención...

360º de Separación dijo...

Personalmente creo que Franz Ferdinand han hecho mucho, muchísimo daño. El pasado Sábado salí por la noche a mezclarme con la muchachería y pasé gran parte de la noche en un local donde todas, absolutamente todas las canciones, parecían cortadas por parecido patrón. Ahora, compartían el gusto por los decibelios y el nervio compositivo, es decir, pura adrenalina y mezcla perfecta para el alcohol que riega los cuerpos a esas horas.

En cualquier caso prefiero ese tipo de canciones fácilmente olvidables al peñazo pseudo electrónico de los últimos años.

Saludos,
Manuel Soleado

Bunky San Diego dijo...

Hoy en el bus me he escuchado por dos veces el himno de España en versión bacala. Era de un chaval de al lado, que lo estaba oyendo por los cascos. Sí, se lo ha puesto dos veces, sí. Igual era por lo de Paquito Fernández Ochoa. ¿Qui lo sá?

marta dijo...

pordiosanto, la primera tiene un pase facilón, pero la segunda es insufrible... espero realmente que te equivoques y estos no lleguen a ningún lado.
¿qué me dices de que hasta of montreal se hayan apuntado al carro -sutilmente, a su manera- en el último disco? yo cada vez lo aguanto menos.