31 agosto 2006

Escapar a la eugenesia cultural

¡Ay!, El Sonido de la Joven Suecia parece que nos va a acompañár hasta que nos acabemos por hacer viejos del todo. Como ya sabemos, en la escena del pop internacional, lo primero que aprende cualquer indie-kid es que el nórdico país es una tierra de promisión que lleva una década alumbrando las melodías más melosas y los más dulces grupos jamás habidos. Una explosión pop que confió tanto en la cantidad, a fin de cuentas esa legión de suequitos metidos en su cuarto todo el invierno que tenían que ocuparse en algo, que a principios de siglo parecía haber quemado todos sus cartuchos. No obstante, como la energía ni se crea ni se destruye, desde hace una temporada, el planeta indie parece haber vuelto de nuevo sus miradas hacia la aurora boreal. Suecia está de moda, y nos ofrece su gélida alegría, su exacerbada dulzura y su eficiente sentimentalidad. Sin embargo, en todas partes hay ovejas negras y este sueño de la razón tenía, por fuerza, que producir algún que otro cenutrio. No me digan que no se alegran si les digo que alguién ha logrado escapar a semejante eugenesia pop. No se apuren, que ya les cuento...



... My Darling You! son un dúo, Christoffer y Klas, que cuenta en su haber discográfico con tres CD-R EPs, una ausencia casi total de complejos a la hora de afrontar el fenómeno creativo, una notable impericia instrumental. Su disco, 16 Major Problems, compila todos sus CD-Rs y los pone a disposición de todo el globo, por cortesía de la insólita disquera peruana Plastilina Records . Éstos serían a grandes rasgos los hechos principales que rodean a este disco, que ha caído en el buzón de Karpov gracias a la amabilidad de Roque. Huelga decir que Roque, es una de las personas más apasionadas e inquietas que este cronista haya tenido el honor de conocer en el reciente universo blogosférico. Cualquiera que haya leído este boletín sabe que, inciativas como Mira el Péndulo (el mejor blog-zine indie en castellano), de la que es uno de sus máximos factotums, sus continuas indagaciones en busca de la canción perfecta, su pasión a la hora de hacer proselitismo pop y su simpática energía cuentan con mi adhesión más absoluta. Y, por tanto, a priori no tengo más que celebrar este lanzamiento que pone a Plastilina Records en el punto de mira de esa legión de disciplinados seguidores del twee sueco que se harán con esta compilación de manera puntual.



También he de confesar que he leído con atención (como siempre) la reseña aparecida en el Post-Tremolina y, me temo, que esta vez no puedo coincidir totalmente con el supremo y sabio Mr.T. Es cierto la música de My Darling You! cae sin complejo alguno en un pop de factura indie más que conocido, que poco nuevo ofrecen e incluso en ocasiones pueden ser irritantes. Pero es que lo suyo es pop (de poca profundidad) y poco más. A lo largo de estas 16 canciones no hay nada que indique que Klas o Christoffer vayan a inventar la pólvora a corto o medio plazo. Más bien lo contrario. Porque la gracia de este dúo reside, más bien, en las cajas de rítmo de baratillo, las voces que se van de tono al intentar hacer un gorgorito o las subiditas y bajaditas en las que a punto están de perder el compás. Un aire de amorosa chapuza, de intento fallido, que sólo pueden imprimir a sus discos aquellos que están armados de voluntad, ánimo y ganas de hacer música, pero carentes de un talento descollante. Algo que en Suecia, en esa igualitaria (anti) utopía cultural, ya debe tener suponer un trago... Este disco me ha gustado por lo mismo que, a día de hoy, Tullycraft sigue estando entre mis grupos favoritos. Es la misma sensación de simpatía eterna que producen los zoquetes de los Boyracer o un mini-grupo tan pajero como Galactic Heroes. También se acordará alguno de los Eggstone más fiesteros. Quien adore a estos (inmensos) grupos adorará a My Darling You!. Y lo hará por razones muy similares. A saber, por las inmensas ganas de hacer canciones de pop al uso aunque realmente no suenen demasiado bien; por su ausencia de criterio al discriminar lo que está bien y lo que no; por su toque hooligan, en el que se combina la simpleza afectada y una ternura que cae un pocp más allá de los límites de ridículo admitidos. Mucho mejores que los infames y sobrevalorados Suburban Kids With Biblical Names, a veces hasta recuerdan a Billy Bragg por como gritan (eso sí, lo hacen con mucha menos razón).



Como punto negativo, señalar que hubiese estado muy bien que el primer lanzamiento nos hubiese dejado con ganas de más. Compilar la producción completa de un grupo de estas carcterísticas, al la larga, tan solo consigue afear las canciones más logradas (¿es que nadie se acuerda de lo que se disfruta un LP corto?). Canciones que están ahí y que son tan asombrosas y rotundas como I'm sitting here, la increíble y cenutria Let me try (una auténtica maravilla cavernicola), esa joya que es Taxidriver (aquí si que van como los Boyracer sin ruído) o las afectadísimas Please don't talk to me I fall in love so easily y Last 4EVER. Al igual que sus paisanos South Ambulance , Hello Saferide o Sambassaduer, My Darling You! se salen de esa norma sueca que dicta que un grupo tiene que alcanzar una gélida y aburida perfección a la hora de facturar pop de alcurnia. Si los tres primeros, escapan de ella buscando tangentes a ese pop melódico tan insufrible y característico, el dúo rompe la baraja y se acoge a esa bolinga lectura del pop (en la que tan duchos son los ingleses) que se basa en amor, pasión, cachondeo y alcohol dejando de lado aspectos como calidad o acierto. Y, el caso es que el oyente, cansado de tanta perfección a veces sonríe con complicidad y otras vibra con las canciones de este par de tunantes que dan más veces en la diana de las que les corresponderían por exclusiva chiripa.



16 major problems está editado por Plastilina Records y se puede conseguir en www.plastilinarecords.com y, como dicen ellos, en los mejores mail orders trascontinentales. Por cierto, como aviso, los peruanos han fichado a los Amina; un grupete de indies mancunianos que, a tenor de lo escuchado en su espacio, pueden dar muchas alegrías. En el más indie-friendly formato de EP con cuatro temas, además.


30 agosto 2006

Abierto toda la noche



¡Ay que ver cómo es este Madrid! Siempre peculiar y curioso, en ocasiones desesperante o tragicómico, otras hospitalario y justo. Hoy tenemos un recorte más de esa inacabable agenda de actividades que ofrece la noche capitalina. Quien fuese uno de los artífices de esa Barcelona post-olímpica, modernísima, avanzada cuna de neo-culturas globales y tecno-sensibilidades planetarias, recibe un homenaje a la madrileña. Es decir, sin tanta modernidad, pero con entrada libre toda la noche.




No me digan que el recorte no es digno de nuestras queridas Regiones Devastadas. La prueba de la pervivencia de un Madrid tunante pero también noble y sentido que, sin dudarlo, se apresta a homenajear al DJ más grande que Barcelona jamás haya tenido. En la leyenda de nuestra modernidad sentimental quedará ese Alexei rutilante y legendario que levantó pasiones, fue protagonista de novelas pop y de portadas del RDL. Un cometa que, sin duda, permanecerá en el recuerdo como primera figura en la intrahistoria de nuestra cultura popular. Más allá de sus logros como músico o DJ ¿quién puede negar la relevancia de su figura en el imaginario de aquellos proto-globales Años Noventa? La moderna y atildada Barcelona podrá olvidar, sumida en esa modorra de diseño y trasmodernidad cada vez más mustia, a sus hijos más brillantes. Pero la decadente Madrid, con su salvajismo y atávico sentido de la fiesta, siempre estará dispuesta a brindar un campechano homenaje a cualquiera que haya movido la noche en un sentido o en otro. Ya saben, plan para este viernes si no lo tienen; bailen hasta el amanecer, como es menester, en honor de DJ Sideral.

P.S. Corto y pego la nota que ha caído en mi correo electrónico esta misma tarde

Adiós a Sideral..

Más de cinco años unen la historia de Aleix, más conocido como Sideral, con la de Intromúsica. Antes incluso de que el Low Club existiera como tal fue nuestro residente en las ya míticas fiestas electropop en las que se entregaba como nadie a la pista haciéndonos bailar hasta la extenuación.

Para los que hacemos el Low era no solo uno de nuestros referentes, sino un amigo al que debemos cientos de horas de buena música. Se nos ha ido el artista y el amigo. Siempre estará en nuestro corazón.

Aleix tenía una residencia mensual en el Low programada para los próximos meses. Una de esas fechas, el 1 de septiembre, será la elegida para el homenaje que el Low hará al más emblemático de nuestros djs, en el que participarán muchos de los artistas que compartieron cartel y amistad con él.

Hasta siempre SIDERAL





29 agosto 2006

Cosas increíbles


Entre las cosas increíbles que circulan por la web estos días no he podido evitar seguir con pasión el alfabeto ilu
strado de Steve Mack. A través de su excelente blog de ilustración , el bueno de Steve, ha ido poniendo color a cada una de las letras que componen el alfabeto, iluminando cada una de ellas con un ejemplo ilustrativo para que los chavales se aprendan, de pé a pá, todos y cada uno de los caracteres. Y, de paso, el resto refresquemos la memoria y el inglés, que nunca nos vene mal. Esto si que es actualizar nuestros conocimientos con una cosa increíble y bien bonita.


Desde luego, merece la pena aprovechar uno de esos ratos muertos que ofrece lo virtual y darse un paseo por este blog. Yo, como si de un I Ching jugueton se tratase, navego por los dibujos de Steve Mack y dejo que la imaginación se de un paseo entre las ocurrencias gráficas y los colores amables. Es cierto que llegué al diccionario cuando su autor estaba posteando la letra P (de pickles, pepinillos), pero remontando la corriente de los post anteriores, se puede llegar en pocas páginas hasta la A (de Alligator) y la increíble B (de malhumorado Baboon oficinista). Y seguir hacia atrás, ya que la página está llena de dibujllos interesantes. De hecho, este Steve Mack parece un digno heredero de la escuela Hanna-Barbera y hace dibujos que fían su suerte más a la fantasía que a la afectación. También recuerda a esos ilustradores clásicos que, en busca del trazo perfecto y sintético, hicieron cosas grandes y anónimas. Una refrescante muestra simpática e increíble de small thinking (tengan fe, lo modesto es hermoso) que nos devuelve, por un rato, a ese empanamiento infantil pleno de dopamina cerebral, iluminación y libres asociaciones en el que la U es una umbrella puesta del revés y que nos puede proteger de una inesperada tormenta de verano.






28 agosto 2006

En busca de una perfección perezosa


Desde hace un par de años, las grandes (y no tan grandes) luminarias del indie canónico vuelven por sus fueros a cuenta de reivindicaciones, blogosferas, influencias y reediciones fonográficas. En parte por sacarse la espinita y acceder a la reverencia de la militancia indie planetaria, en parte por pura nostalgia de sus años mozos, el caso es que, quien más quien menos, está haciendo un hueco en su agenda para juntarse con aquellos amigos con los que editó un par de discos en los ochenta y tocar un par de tardes a la semana.


Ahora le toca el turno a los Orchids, de quienes no dejamos de hablar a cuenta de los discos y singles que editaron con la mítica Sarah Records (y que están al alcance de todos gracias a LTM ). A la siempre agradable noticia, se une el hecho de que sea la disquera Siesta Records la que se ha llevado el gato al agua y vaya a editar, para todo el mundo, el regreso de este combo legendario. Lo leíamos hace unos días en el excelente blog de Joan Vich que, como insider del mundo del disco que es, ofrecía la primicia en exclusiva.



Un poco despùes lo confirmaban los propios Orchids a través de su MySpace. El disco Good to be a stranger saldrá con Siesta y con nadie más, con lo cual supone el segundo gol que marca una discográfica madrileña en el panorama indie planetario en muy pocos días. Además el fichaje tiene mucho de operación secreta, incluyendo una firma del contrato a las dos de la mañana en Glasgow; dato que alegrará a los amigos de historias legendarias, versiones alternativas y cotilleos variopintos.

Personalmente, la noticia me parece buena por varias razones: la primera es que se demuestra la pujanza creativa del indie-pop canónico y la existencia de un creciente interés por el mismo, tras unos momentos en los que estaba todo, por decirlo de manera castiza, más que de capa caída. La segunda es el regreso de Siesta a ese pop de guitarras tintineantes que, es de presumir, pondrá una nota de inmediatez en su refinada escudería. Si precisamente, agradecimos el último disco de Scarlett's Well por ser más fresco y saleroso que el anterior, la presencia de unos Orchids, más allá del valor histórico del asunto, puede prolongar esta sensación un poco más y, de paso, convertir nuestro país en lugar de paso de micro-leyendas del indie canónico.





26 agosto 2006

Hit parade sabatino


Podríamos hablar del encanto de la pereza, de estarse en pijama hasta las tres de la tarde, etcétera, etcétera... pero no sería muy coherente con la intención de este no-post holgazán ¿no? Pues eso; esto es poco más que la lista de los diez discos que suenan en el salón con Karpov recién levantado y una recomendación sin trascendencia.




1. Shack - The corner of Miles and Gil

2. Martin Stephenson and the Daintees - Salutation Road

3. Yeah Jazz - Sharon

4. The Corn Dollies - Corn Dollies

5. The Lightning seeds - Cloudcockooland

6. The Jazz Butcher - The gift of music

7. Milky Whimpshake - Lovers not fighters

8. Red Guitars - Slow to fade

9. Kaleida - Knowing who your friends are

10. The Hummingbirds - Love Buzz

Y, no, no hay links ni emepetreses enlazados. Es sólo un apunte ocasional así que, quien tenga interés que tire de Google y Soulseek, que son muy socorridos en estos casos.



Por otra parte, he terminado de leer Lunar Park de Bret Easton Ellis (acaba de salir la edición de bolsillo, muy fea, con tapa dura, muy pretenciosa y poco manejable) y no puedo más que recomendarlo en este boletín. Es un libro ameno, moderno y, en algunos momentos, realmente interesante. El americano se acerca a las faldas del gigante J.G.Ballard (de hecho, a ratos parece un cover de la excelente mini-novela Furia Feroz)con desparpajo, juega con acierto con géneros de la cultura de consumo masivo (biopic, terror, Gran Novela Americana, Nuevo Periodismo)llamados a agradar al joven adulto. Incluso hace un pequeño acto de contricción vital, el clásico examen de conciencia fruto de la Temida Crisis de los Cuarenta, que le queda sentido, digno y gracioso. Y que parece, además, una parodia muy fina de las novelas metafísicas de Douglas Coupland. Como apunte para los escépticos, yo siempre he aborrecido a Bret Easton Ellis.






25 agosto 2006

¿Puede el amor durar para siempre?


Hace ahora casi un año,
aventuraba en este mismo blog un renacimiento de la subcultura indie . Lo que ayer parecía una premonición fruto del delirio, hoy parece hacerse realidad;
por fín ha llegado a mi correo el nuevo single de la disquera sevillana Tragadiscos. La pequeña rodaja de vinilo Siete (7), gira en mi tocadiscos a toda velocidad y, de nuevo, las melodías puras parecen querer conquistar el mundo aramadas de sensibilidad, cursiería y una pizca de descaro. Es sólo indie pop, nada más, pero ¿no ha sido ésta nuestra música de las esferas?



Este es un post panfletario y militante, porque inciativas como la de los sevillanos de Tragadiscos sólo pueden producirnos adehsión y apoyo incondicional. Animarse a editar pequeños split singles con lo más granado de la escena indie-pop trascontinental, cuidar las ediciones, preocuparse porque las canciones tengan un encanto especial y que las portadas tengan los colores del papel con que se envuelven los sueños... son cosas que se hacen por actitud y por voluntad de resistencia contra el feísmo global. Y, en correspondencia, nosotros que pedimos este single y lo esperamos y lo disfrutamos cuando llegó a nuestro buzón, no podemos más que vibrar de emoción y alzar los puños con una cierta soberbia twee cuando las canciones que contiene empizan a sonar. Algunos dirán que somos unos sectáreos sin criterio, que estamos enloquecidos por un delirio revisionista, que esto no son los ochenta, que los grupos son blandos, que tampoco es para tanto, que hay que ser objetivos... Pero aquí no hay objetividad que valga, esto es un lo tomas o lo dejas. Y ya sabemos de que lado estamos cada uno. Después de que correos haya retrasado la llegada de esta joya a mi hogar, puedo hacer girar el pequeño 7". En una primera escucha todo suena rutilante, colorista, palpitante, cargado de alto voltaje sentimental... Luminarias del empaque de los Loveninjas, Sambassadeur, Maths and Physics Club o los clásicos Acid House Kings se versionean entre ellos o se atreven a reinterpretar las canciones de Beat Happening y los Bats. Toda una vuelta de tuerca con respecto de esa deliciosa primera entrega, Ä Pop (Tragadiscos 2005) que sivió de carta de presentación del sello. En esta ocasión el resultado suena más compacto, más brillante, si cabe, que la entrega anterior... Este Siete (7), es un efectivo pildorazo de pop en vena que lo mismo te deja tonto que hace que tu cabeza explote.


En la cara A, Loveninjas y los Acid House Kings se intercambian homenajes y palmadas en la espalda con decisión y acierto. Impresiona ver a unos Acid House Kings rejuvenecidos y supervitaminados, lanzándose sobre el Keep your love de sus vecinos ¿No estaban en su último disco para el arrastre? Bueno, esa es la magia de estos singles, ofrecer destellos fugaces de maestría que no siempre se saben trasladar a los larga duración. Por su parte los Loveninjas se lanzan con una dinámica y desvergonzada versión del clásico twee-pop Say yes if you love me que nos hace pensar si aquellas tonadas suecas de los Años Noventa fueron, de verdad, tan artificiosas como nos quieren hacer creer hoy algunos... Maravilla de las maravillas, todo suena exhuberante y mágico. Y todavía no le hemos dado la vuelta al disco.


Porque la cara B es ya de locura. Desde hace unos meses, estoy convencido de que Maths and Physics Club son uno de los grupos más prometedores de cuantos existen en la actualidad. Su candor a la hora de acercarse a las canciones, su innata sencillez, su discreta afectación, les ha convertido en una inexcusable referencia en mi imaginario personal, como sabrán los que leen este boletín buscando algo más que los ocasionales palitos. Su versión del Angel gone de Beat Happening destila emoción, sentimiento y pureza; donde los olímpicos ponían un rotundo amor supremo por el pop, los de Seattle añaden sencillez, modestia y encanto. No, ellos no serán como Calvin y sus amigos nunca; ellos tan sólo quieren dejar constancia de la hermosura de una canción que, posiblemente, sea tan importante para ellos como lo es para ti y para mi. Una versión dulce y preciosísima. Para cerrar, Sambassadeur hacen propia Claudine de los incomensurables Bats. Algún día, el mundo se dará cuenta de lo enormes, estilosos y fantásticos que son estos suecos (delicioso primer LP, sin duda); mientras tanto, algunos podemos difrutar de su increíble pop de guitarras, de su sonido denso y perezoso de su melodioso desaliño que, en esta versión, aparece en todo su esplendor.




Tragadiscos ha vuelto, por tanto, a demostrar que el primor, el cuidado por el detalle y el buen hacer pueden marcar la diferencia fonográfica. Su nueva entrega supera en encanto a muchas de esas novedades que confían en la cantidad de canciones más que en la calidad de las mismas. Cuatro canciones, cuatro intentos de demostrar que el amor y el primor pueden mover el mundo. Mucha gente dirá que es un single muy indie, es innegable que lo es. También es innegable que, cuando uno se encuentra ante un proyecto tan cargado de idealismo y combatividad como es Tragadiscos, no puede más que ponerse de su lado. Si además añadimos las atenciones del sello por tratar bien a sus oyentes, o los desvelos de Francisco por que cada uno de los ejemplares lleguen a su destino correctamente, entenderán que, este invierno, vaya a lucir con orgullo la chapa que se incluye en el sobre de envío y la lleve prendida en todos mis abrigos, anoraks y chubasqueros.

Por cierto, creo que ya lo he comentado por aquí , pero Tragadiscos tiene programado lanzar un single de los fantabulosos Ponies in the Surf. Además pueden leer una crítica más racional de Siete (7) aquí .







24 agosto 2006

La voz de la Razón


Básicamente es lo que se escucha cuando leemos las sabias declaraciones del Sr. Bob Dylan acerca del tan traído y llevado tema de la piratería musical. Para qué vamos a pagar por esos discos modernos, que todos sabemos que apenas nos van a ofrecer un par de semanas de disfrute leve antes ser olvidados, si nos los podemos bajar de la Internet por la cara. Vamos, lo que todos los que estamos apuntados al Soulseek llevamos comprobando desde hace tiempo, resumido y puesto negro sobre blanco.



La declaración la publica Wired News que, a su vez, recoge un despacho de la agencia Reuters. Como simple curiosidad, corto y pego sin más. Tampoco merece la pena hacer más comentarios. Pero, si el propio bardo de Duluth ya nos dice que su disco nuevo suena también a lata, no seremos nosotros quienes se lo discutamos. Es decir, que (casi) tenemos permiso del propio Dylan para ponerlo en nuestra wishlist y empezar a descargarlo en cuanto lo avistemos suelto por el ciberespacio.

Bob Dylan: Technology Sucks

Reuters 12:30 PM Aug, 22, 2006

Bob Dylan says the quality of modern recordings is "atrocious," and even the songs on his new album sounded much better in the studio than on disc."I don't know anybody who's made a record that sounds decent in the past 20 years, really," the 65-year-old rocker said in an interview with Rolling StoneModern Times, next Tuesday. Noting the music industry's complaints that illegal downloading means people are getting their music for free, he said, "Well, why not? It ain't worth nothing anyway." "You listen to these modern records, they're atrocious, they have sound all over them," he added. "There's no definition of nothing, no vocal, no nothing, just like ... static." Dylan said he does his best to fight technology, but it's a losing battle. "Even these songs probably sounded 10 times better in the studio when we recorded 'em. CDs are small. There's no stature to it." magazine. Dylan, who released eight studio albums in the past two decades, returns with his first recording in five years.





21 agosto 2006

De baratillo (parte 2). Todo a cien en Sunset Strip



Kim Fowley es uno de esos personajes que, por alguna extraña razón, se encuentran incorporados a la mitología karpoviana pese a la distancia que pueda mantener respecto de su propuesta artística. Productor bizarro, copiota profesional y ventajista del Sunset Strip sesentero; artífice de una insensata serie Z del sonido garage, explotador salvaje de la cultura juvenil, guru del bubblegum-glam, figura de culto cool, spector de pacotilla, inventor y manager de uno de los grupos de chicas roqueras de mayor relumbrón de los setenta... En fín, enumerar los méritos (o deméritos) del Sr.Fowley no viene a cuento a estas alturas, pero nunca está de más revisitar algunos momentos de postrero esplendor del maligno anciano underground. Especialmente aquellos en los que su ánimo fagocitador le ha acercado a las orillas de la escena indie en busca de sangre joven cual rey vampiro del show-biz.




El Dios Animal de las Calles parece producir un malsano morbo en la escena de Glasgow. Y es que pese, a que su carrera como productor, músico y personaje público es un cúmulo de despropósitos, pastiches, maniobras de autopromoción y delirantes operaciones publicitarias, Fowley aparece, en la actualidad, tocado del aura carismática característica de los primigenios vividores del circo rock. Un truhán que no ha perdido nunca de vista que la cultura pop es un mercadeo, una filfa y un todovale en el que la calidad artística puede ser bienvenida si aparece por arte de birlibirloque, pero no tiene que ser nunca una premisa de partida. A diferencia de la pasta gansa, las chicas o las fiestas babilónicas. Una estrella, en suma, cuyo legado se agranda cada día más en comparación con un circo roquero cada vez más formalista, académico y aburrido. Así, en su papel de caradura, cuentista y mercachifle, ha atraído la atención de estrellas tan indis(cutibles) como Teenage Fanclub , BMX Bandits o Future Pilot AKA que, más allá de lo kistch de su trayectoria, se han dejado embaucar por el innegable encanto del delirante personaje.




No obstante de lo anterior, tengo que reconocer que al Sr. Fowley no le he prestado más atención de la estrictamente necesaria a lo largo de estos años. Pese a mantenerse en el imaginario personal como una rutilante y atrayente estrella trash, la escucha de The Kim Fowley Story (Ace Records, 2003), esclarecedor resumen de su carrera como productor, o del LP The Animal God of the Streets, sirvieron para cerrar el ciclo de la fascinación malsana. No obstante, gracias a esos agujeros negros del cnsumo cultural que son las tiendas Daily Price, esta historia personal se ha vuelto a reabrir para ser revisitada. El causante ha sido el LP Fantasy World (Shoeshine Records 2003; 3,50€), un atrayente muestrario de pastiche-pop servido a granel, fruto de la colaboración entre Francis (Nice Man) Mc Donald y el lagarto californiano. Es decir, el oyente escuchará cómo los dos jetas copian y recrean por el morro estándares y lugares comunes del género, tirando del viejo bloc de notas de Fowley a ratos y a ratos reiventándose a cuatro manos un glam-pop burdo y efectivo. Poca resistencia se puede poner a un disco en el que todas las canciones parecen sonarte de antes, que es distraído e intrascendente y que juega con imágenes de pandillerismo, brillantina y macarrismo que parecen sacadas de un album de cromos. En resumen, se despachan la versión doméstica de esos ejercicios de explotación en los que Fowley es maestro. Y además, el viejo tiene el morro de escribirse en las notas interiores que las canciones están pensadas para que los grupos más jóvenes las hagan suyas. Vamos que es como una maqueta que hace pública, para que se enteren los chavales por donde van los tiros y lo que tienen que hacer si lo que quieren es hacer rock de verdad.




Esto era en 2003; hoy Fowley sigue inmerso en su particular ego-trip , aunque nadie parece haberle hecho demasiado caso. Pero ahi sigue, tan tranquilo, clamando en el desierto, afirmando que sólo el tiene la clave para salvar el rock, mantenerlo salvaje y eternamente joven. En cualquier caso, ahí quedan School girl X, My baby and I, Fantasy world, Children of the night, o You're a part of me como golosas píldoras de género juvenil. Una sesión doble cutre, desde luego, pero magnética también. Uno primero se rie del invento, luego lo pone otra vez, luego otra... y al final no puede negar que se ha quedado pillado por la voz de cascajo que no se corta al cantar canciones que son puro chicle. El irrompible caradura, carente de verguenza, la volvió a liar colocando un disco mediocre al planeta indie. Son las cosas del baratillo... Conclusión, pese a que nadie debería pagar más de 6€ por esta distracción intrascendente, no se debería dejar pasar de largo la ocasión de comparlo a ese precio o cualquier otro que fuese inferior. Otra conclusión (ya que estamos de oferta) es que las tiendas Daily Price son unos sitios por los que no está de más dejarse caer de cuando en cuando porque casi siempre aparecen estas cosas que, sin revelar nada nuevo, alegran mucho el día.






18 agosto 2006

De baratillo


Cómo nos gusta pasear por esa inmensa y ocasional almoneda que es Madrid algunas tardes ¿verdad? Nunca sabemos que se puede encontrar en las librerías especializadas en saldos de stocks. Tradicionalmente, esos naufragios editoriales cuyos restos alcanzan los happy books, vips y otros drugstores culturales han sido acogidos como auténticos tesoros. Tradicionalmente, en la capital han abundado las emociones de baratillo. Basta mirar las pilas de libros hasta el final, tiznarse los dedos pasando y pasando libros viejos y de repente...


De repente, por cuatro euros, cuatro, tebeos increíbles en edición de luxe. Los saldos de Glénat: una buena parte de los tesoros del tebeo español ochentero por cuatro perras gordas, como quien dice. Y, al loro, que en la propia página web de la editorial aparecen como descatalogados, así que lo mismo no los volvemos a ver hasta que lo reediten mil veces más caros dentro de mil lustros. Para los aficionados al tebeo que no tengan estos albunes (como es mi caso) esto es una feliz sorpresa; para los no aficionados al tebeo, la oportunidad de sumar a su colección de descubrimientos algunas de las piezas esenciales para entender los derroteros de nuestra cultura popular. Esto es lo que hay, y mucho ojo, que se los llevan. Que se los están llevando que yo lo he visto.


HEROES MODERNOS de Gallardo e Ignacio Vidal-Folch



Incidir en el papel proteico de Gallardo en la actualización de nuestra cultura pop es, a estas alturas, una obviedad (de verdad ¿hace falta mencionar a Makoki?). Fundamental artista del tebeo, turmix dibujística capaz de establecer las más asombrosas conexiones gráficas, ilustrador esencial... Este volúmen recopila la desternillante crónica rosa de esa España de la beautiful people, las fiestas para yuppies y galeristas, el cachondeo y la tontuna after-transición (Pepito Magefesa); agrupa la sagaces parodias sobre lo efectiva y perdurable que ha sido la educación sentimental del Movimiento y cómo está impresa sin remedio en nuestra cultura popular (Roberto España y Manolín); recoge las fantasiosas e irreverentes incursiones en su siempre querida seria negra (Perico Carambola)... Y lo puntúa con un desternillante humorismo, con asombrosas e hilarantes parodias de múltiples géneros y la sempiterna fascinación de ese niño que veía, en un mismo colorín, al hombre enmascarado de Lee Falk y al negrito del Cola-Cao sabiendo que eran dos orilas de un mismo arte.


EL HOMBRE QUE SE COMIÓ A SÍ MISMO de Pere Joan


Pere Joan es famoso por su referencia en línea clara al muñeco de Michelín, por su lirismo pop (un poco emparentado con el maravilloso, ochentero y pedante Federico del Barrio), por sus lectura onírica y mediterránea de la estética del tebeo belga y francés y por haber fundado junto con Max nuestro particular Drawn & Quarterly (Nosotros somos los muertos). Este volúmen, hoy saldado, recopila sus primeras historietas para aquella mítica revista Cairo. Visiones oníricas, un liviano y surreal cosmopolitismo una cierta ironía underground, vocación premeditadamente rompedora... eso es lo que se ve al ojearlo por encima. Es decir, buena parte de la simpática necesidad de renventarse a base de modernidad militante de la que hace gala el tebeo español de los años ochenta. Una perita en dulce que, como en caso anterior, debe interesar tanto al aficionado al tebeo como a cualquiera que esté interesado en saber los dimes y diretes de nuestra cultura popular.


Porque en ambos casos, se percibe aquella saludable y enérgica necesidad de actualizar maneras y contenidos de nuestra historieta pero sin perder el norte de la referencia autóctona. Las ganas de meter en la coctelera los (para nosotros siempre) fascinantes referentes foráneos junto con nuestra potente, irremediable y celtibera imaginería nacional. En ambos casos, la mezcla dio como resultante unos tebeos radicalmente divertidos, innovadores y frescos. Tebeos que ahora puede recuperar por tan sólo ocho euros el pack de dos, oiga. Esto si que son emociones al alcance de todos.





17 agosto 2006

Paseo breve por un barrio lejano



Tras protagonizar el perfecto y trágico cuento de hadas pop con los Pale Fountains, los hermanos Head iniciaron con Shack una carrera trágica que les llevaría del fracaso al olvido en menos de una década. De poco sirvió una excelente mano para facturar canciones de pop clásico, una capacidad vocal de infarto, ni las briosas guitarras con que iluminaron sus siempre estupendos discos. Los dos fracasados con menos predicamento del panorama británico, regresan de la mano de Noel Gallagher, para demostrar fehacientemente la máxima aquella de que quien tuvo retuvo. El mayor de los Oasis redime así sus pecados, publicando en su sello The Corner of Miles and Gil, enésima oportunidad para aquellos que, en un mundo más justo, hubiesen ocupado el trono en el que se sentó el durante buena parte de los Años Noventa.


Cualquier noticia sobre los hermanos Head supone siempre una alegría. Artífices de una de las sagas musicales más hermosas y apasionadas de los años ochenta y una de las historias de fracaso más divinas jamás contadas, siempre serán el icono perfecto que ilustre la fugacidad y fragilidad de la fantasía pop. La suya es la historia de lo que pudo haber sido y no fue, de la crueldad del tiempo y de lo evanescente de las ilusiones puras. Confusión, drama, caídas, redenciones y temporadas en el infierno no han servido más que para dejar apenas un débil rastro de la maestría musical de Shack en la memoria colectiva. Por ello, siempre supone una satisfacción saber que aquel difuso proyecto que es Shack sigue ofreciendo destellos de vida. Responsables de una colección de discos nada desdeñable, Shack resisten sin quejarse, ante la indiferencia de una mayoría que no les concede ni siquiera el estatus de excelsos malditos. Condenados a ser los sempiternos desechados en el arbitrario puzzle que es la música británica, perseveran en una fórmula que basa toda su suerte en unas guitarras rampantes, la dulzura de una voz que el tiempo y la calamidad no han podido romper y un olfato asombroso para encontrar gemas musicales en las cavernas del anonimato.


The corner of Miles and Gil supone, por tanto, el gratificante reencuentro con una banda que, sin esperar ya ni siquiera un reconocimiento tardío, se hunde en su propio ensueño musical. Relámpagos de lirismo, apuntes de nervio y una melancolía ligeramente airada son los ingredientes que componen este disco de matizado y pluscuamperfecto pop. Los arreglos de cuerda y viento, las aproximaciones a la perfección, los arrebatos, las inflexiones vocales... todo se concatena para elaborar el retrato sentimental de ese Liverpool de la mente por el que los hermanos Head transitan cual anónimos observadores. Describen así un mapa musical y vital en el que los héroes de barrio que son los hermanos se pueden dar la mano con Miles Davis (al que hacen un homenaje nada velado y jazzota en el título del LP), el fantasma de los Love o el mismo reflejo gastado de su rutilante pasado con los Paleys.



Shack, componen así juegos melódicos no exentos de quijotismo y soberbia. Sin rendir cuentas a nadie, el grupo se arroja a través de las consabidas cataratas de guitarras y violines (Miles Away), reivindica su derecho a tener su lugar bajo el sol (Find a Place), vuelve a desengranar el romanticismo melancólico y brillante que les hizo amados por la pléyade indie-pop (Tie Me Down), articulan una arquetípica sensibilidad a flor de piel (Shelley Brown) o despliegan esa simpar exhuberancia capaz de atrapar al oyente a la primera de cambio (Cup of Tea).

Sin embargo, la verdadera hermosura del LP, lo que lo convierte en especial para el aficionado, es su capacidad para erigirse en un modesto, pero no menos airado, testimonio de la perseverancia frente a la adversidad. Encontrar The cormer of Miles and Gil en la balda de novedades (preciosa edición en vinilo doble), supone encontrarse de nuevo con la testaruda insistencia en defender una idea por muchos disgustos que te pueda dar; con la irremediable vocación de pelear a la contra incluso cuando esto no reporta ni siquiera el rédito de un estético malditismo.




Igual que de chavales se echaron al río con entusiasmo para pescar las más dulces melodías, vuelven para testimoniar que no tienen otra manera de vivir que a través de sus (preciosas) canciones. Más allá de la ignorancia e indiferencia de público y crítica, existen otras motivaciones para levantar castillos en el aire. Que alguién tan talentoso y tan injustamente baqueteado por la suerte como es Michael Head, se anime a firmar una colección más de canciones a pesar de que lo más probable sea que se las lleve, de nuevo, el viento no puede más que encender una chispa de emoción y simpatía en nuestros corazancitos. Si además el disco es bonito, no queda más que rendirse, aunque sea sólo por necio romanticismo... ¿no?





The corner of Miles and Gil se editó el pasado mes de mayo de 2006 en Sour Mash Records; puedes encontrar información sobre el disco y canciones aquí y sobre el grupo más allá


15 agosto 2006

Se acabó el colegio para siempre


Buenas noticias para los amantes de Helen Love, la disquera Elefant lanzará en unos días un 7” en exclusiva para España, Junk Shop Discoteque. La reina del mini-disco punk sigue dosificando así su talento con instinto e inteligencia. Mientras el resto de los mortales se dedican a mostrar
hasta la más vulgar demo a través de sus redes sociales, ella ofrece con cuentagotas su talento para que sus fans tengan que recolectar, con paciencia, las piezas de un jeroglifico que abre las puertas del cielo adolescente.




El mundo de Helen Love siempre ha tenido mucho de lugar secreto, sus singles han sido como cartas escritas con tinta invisible, sus discos tesoros no siempre disponibles. En el mundo del accceso total a la información, ella ha conseguido que la incertidumbre de no saber si encontrarás o no cada nuevo disco suyo forme parte esencial de su encanto y de su música. Por bonitos, porque se acaban, porque siempre dudas si los reeditarán... coleccionar sus singles, buscar el que falta, lamentar que se te haya pasado uno, no ha hecho más que añadir magia al mito de una estrella que se niega a recoger el cetro de Reina Indie-Pop, mientras una legión de raspas suecas con menos méritos se pelean por tan alto honor (Mira es el Perro del Mar!).



Pese a que, a través de su página web, se han ido distribuyendo durante estos meses de ausencia emepetreses, freebies, inéditos y adelantos, sus lanzamientos en formato tangible siguen gozando de un increíble poder de fascinación. No tuvo problema en adelantar el tema estrella del single The Bublegum killers EP a través de su página web, hace ahora casi un año: esto no redujo un ápice la emoción cuando la aguja pisó la golosa rodaja de vinilo (cortesía de Sympathy for the Records Industry) y atronaron los baffles al rítmo de Debbie Loves Joey. Porque el hecho es que el inmaterial audio streaming jamás podrá superar el placer de ver cómo esos circulos de purpurina giratoria lanzan una canción tras otra. Por ello, no cabe duda de que cada mínima noticia de Helen Love es todo un acontecimiento. Acontecimiento doble, en este caso, ya que, gracias al tesón de Elefant, contamos con una edición exclusiva para nuestro país. La disquera madrileña se apunta un tanto de altura y logra lanzar un 7” de lo más prometedor que está a punto a punto de impactar en nuestras tiendas de discos favoritas (el próximo 28 de agosto según anuncian en la página web).



Para que abramos boca, un paseo por la web de la discográfica nos permite escuchar las tres canciones que lo compondrán. La explosiva Shut your mouth, es el típico disparate lanzado como un cohete con ese especial combustible compuesto de vocoder, velocidad, melodía y desparpajo marca de la casa. Junk Shop Discotheque es, precisamente eso, chicle-disco veraniego, emociones de baratillo, saltarinas declaraciones de principios. El invento se cierra con una remezcla de la exquisita Debbie Loves Joey, una canción imposible de puro buena. Afortunadamente nada nuevo bajo un sol de verano de dibujos animados; y, sin embargo, está garantizado que, cuando este single caiga en nuestro tocadiscos, nuestro corazón hará otra vez ¡BUM! Y abriremos los ojos muchísimo, moveremos la cabeza, moveremos los pies, leeremos hasta el código de barras de la carpeta, miraremos los dibujos y los intentaremos copiar en las primeras páginas de nuestras libretas, escribiremos Does your heart go boom? en la mesa del trabajo... enloqueceremos por tres canciones grabadas en un disco pequeñito y seremos felices al comprobar que hay ilusiones que no se pueden desmaterializar tanto como para hacerlas pasar por el estrecho embudo de los formatos virtuales.











C 86 y un poco más


Divertida fiesta indie la del sábado pasado. Gracias a la hospitalidad del dúo Espanto, el saber estar del Sr. (Post) Tremolina y el desparpajo de los muchachos de El Ruido de la Calle celebramos una simpática sesión musico-festiva en honor de la legión de anónimas guitarras ochenteras. Por parte de Karpov! lo que sonó (canción arriba, canción abajo) fue más o menos esto.




Make out clubUnrest

BrassneckThe Wedding Present

Just one more summer before I goComet Gain

Never find time – The mixers

Alison (please don't fall) – Home and Abroad

Really Down – 35 Summers

Cathedral walls – Big Red Bus

Poor Old SoulOrange Juice

Plaster SaintsChurch Grims

ThereseThe Bodines

They fell for words like love – Hangman's beautiful daughter

Head OnThe Jesus and Mary Chain

You haven't earned it yet babyKirsty McColl

New kind of heroVerlaines

Should the bible be bannedMcCarthy

Speak to me, RochelleThe Desert Wolves

Better set your phasers to sunHelen Love