06 diciembre 2005

I bet you look good in the dancefloor (?)

Leyendo la Tremolina eléctrica veo que se hace eco del último LP de Go Kart Mozart y lo destaca como una de las piezas discográficas del año. Al hilo de las reflexiones de Jesús Miguel, recuerdo que tenía en alguna libreta algunas notas sobre este disco que puede ser conveniente recuperar. Poco será todo lo que se pueda decir del actual momento vital y creativo de Lawrence (probablemente junto con Momus la voz más lúcida del underground musical global), simplemente resaltar que mientras el mercado sigue bombardeando con sus Artic Monkeys y demás patochadas, da gusto sumergirse en otras pistas en las que se bailan compases muy diferentes. El rítmo del engañoso disco inferno que articula Lawrence está apuntalado por inapelables acusaciones a un mundo que una vez que le ha robado sus logros artísticos no ha tenido reparo alguno en darle la espalda; un rítmo que no es otro que el que lleva todo aquel que va con el paso cambiado en un panorama propicio para el latrocinio cultural y la mendacidad creativa.

Cuando pensábamos que aquel Instant Wigwam and Igloo Mixture quedaría como la última y anedótica pista que dejaría Lawrence antes de sumirse en el limbo narcótico donde reposan las estrellas que no pudieron ser, regresa con lo que se supone un ácido disco de éxitos. Habrá quienes quieran ver aquí una secuela nihilista y totalmente descarnada de aquel Different Class de Pulp; pero desengañensé, aquí no va a haber happy ending que valga. Este es el sonido del no hay futuro adapatado a estos tiempos de capitalismo melancólico y parálisis espiritual: éxitos disco para engañar el hambre de respuestas.

Tras la desaparición de Denim (ante la indiferencia más absoluta de ese establishment objeto de su vitriólica mala uva) Lawrence pareció perderse en una suerte de indefinición que oscilaba entre la revolución y la vanguardia para caer irremisiblemente en el desencanto. Al menos esa era la sensación que ofrecía el primer LP de su flamante proyecto: Go Kart Mozart.

Este Tearing Up the Album Chart (West Midlands Records, 2005)nos devuelve en plena forma al ideólogo irónico y al francotirador dialéctico armado con su artillería más potente. Amargura en la letra combinada con un saltarín y goloso sonido disco-chicle en la partitura. A rítmo de tecno-glam de baratillo, pretende esconder tras una maravillosa rotación de hits la narración detallada del infierno cotidiano, de la pérdida de perspectiva, de orden y concierto. Este LP es una crónica de la frustación escrita con tinta invisible en una servilleta de boite. Quien no quiera ver nada, no lo hara. Pero no hay nada escrito entre líneas, ojo, todo está muy clarito dicho. A pesar de que para los más simples haya sólo diversión melódica asegurada.

Lawrence finge así la reinserción a través de un LP fácil, un último guiño a los indie charts actuales haciendo gala de su condición de gloria del pasado en el subterráneo musical británico. Y por el otro lado nos cuenta historias de tedio, frustación, crónicas sin principio ni fin propias de quien se ha quedado sin espacio creativo presente y ya no tiene miedo a un futuro que aparece, directamente, como inexistente. En este disco hay recuerdos de ese baratillo que es cualquier tiempo pasado (Electric Rock and Roll), crónicas de supervivencia en el arroyo en el que lo indie pierde su buen nombre y la música pop no sirve para nada (Listen to Marmalade), metáforas hermosas sobre el aislamiento sentimental (Summer is here)o relecturas de nihilismo punk teñidas de menesterosidad moral y monetaria (City Centre).

Así, Lawrence, una de las mentes más peculiares a la par que preclaras de la Islas, uno de sus más talentosos compositores y, posiblemente, el crítico más avezado con que cuente la decadente cultura pop anglosajona, firma una opereta-bomba para recordarnos a todos que, mientras algunos se lo llevan crudo a costa de las ideas ajenas y disfrutan un botín del que le debería haber tocado una parte, el sigue atrapado en atardeceres acrílicos y no parece que vaya a salir de allí nunca. En conclusión, a pesar de que Tearing Up the Album Chart es un disco bailable y alegre, es también un paseo por el lado oscuro de los fracasos personales y por los mercadillos de sueños rotos en que se ha convertido la música pop.

El propio Lawrence en el libreto ya nos hace una confesión totalmente cruda: "Todavía quiero ser una estrella pero acabo de vender mi guitarra y ya sabéis como van estas cosas...". En resumen, un disco de tecno-glam-protesta para contarnos que, efectivamente, estamos en un mundo en el que nadie paga lo que debe y en el que cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, tenemos sobrados motivos para que se nos caiga la cara de vergüenza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

mmm... espero poder darle una escucha en breve. en cuanto enchufemos en casa el soulseek!

besos,
Pia

señor botibol dijo...

Este disco me está salvando la vida ahora mismo, hoy lo he escuchado hasta cuatro veces, así que he ido corriendo a releer el post y me ha acabado de dar la clave, realmente hila muy fino este Lawrence.

Y todo esto porque:
"summer is here, summer is here, is here my firend, sumer is here, summer is heeeere, is here again"

Un "glorious chorus" sin duda.